La ex tenista Amélie Mauresmo, directora del torneo de tenis de tierra batida más importante del circuito, Roland Garros, no se anda con tonterías.
Las declaraciones del tenista paraguayo Daniel Vallejo tras perder su partido contra Moïse Kouame en las que aseguraba que el partido debió ser arbitrado por un juez y no por una jueza, le han costado una multa de 65000 dólares, unos 55.000 euros, que viene a ser la mitad del premio que el tenista iba a recibir por alcanzar la segunda ronda del torneo.
Mauresmo consideró como “inaceptables” las declaraciones del paraguayo y a pesar de las disculpas posteriores de éste, zanjó el asunto multando de manera contundente -es la multa más alta que ha impuesto Roland Garros- al tenista de 21 años.

“Este tipo de partidos tiene que arbitrarlos un hombre, es muy difícil que una mujer tenga la fortaleza para ir contra un público tan intenso. Es demasiado difícil de gestionar este partido para una mujer. Es un público muy pesado de manejar, así que hace falta mano dura para imponerse ante eso”, dijo Vallejo sin pestañear en declaraciones al medio en castellano Clau. Antes en la rueda de prensa oficial en inglés, no hubo ni rastro de crítica al arbitraje de la juez Ana Carvalho.
Las dosis de “fortaleza” que reclamó el joven paraguayo se le aparecieron en forma de boomerang con la contundencia de la directora del torneo, que condenó enérgicamente todas las declaraciones sexistas “vengan de donde vengan ”y añadió que “el valor de los árbitros no se mide por su género, sino por su profesionalismo y su capacidad de dirigir en el alto nivel”.
El mensaje que lanza Roland Garros con esta sanción es importantísimo. Si la cosa se hubiera quedado en un comunicado de condena, con la tibieza a la que nos tienen acostumbrados en otros deportes, no serviría de nada. Con esta multa ejemplarizante se planta cara, verdaderamente, ante este tipo de comportamientos machistas que son aún más deplorables cuando quien los vierte es un joven deportista.
Esta misma temporada en la liga española, el entrenador del Sevilla Matías Almeyda , preguntado sobre la causa de una tarjeta amarilla que recibió en Mestalla respondió de forma sorprendente “tengo tres hijas mujeres, una mujer, madre…no falto al respeto a las mujeres, solo quiero que me contesten bien”. Una de las asistentes de ese partido fue Guadalupe Porras. Con su respuesta, el entrenador se puso en el foco.”Excusatio non petita, accusatio manifesta”, expresión latina medieval que viene a significar que quien se excusa, se acusa.
Y es que el machismo sigue muy presente en el fútbol español. Lo hemos visto recientemente en la insólita rueda de prensa de Florentino Pérez, cuando se dirigió a la periodista deportiva española Lola Hernández con una mezcla de condescendencia y machismo del más rancio “a ver, esa niña tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos, joder”. Lola pasa de los 55 años y lleva toda su vida dedicada al periodismo deportivo.
El pasado sábado un partido de la Tercera juvenil de fútbol en Elche acabó siendo suspendido tras graves incidentes que recogió el acta arbitral. Según la denuncia, un jugador y el entrenador del equipo se dirigieron a la colegiada del partido de juveniles en los siguientes términos: “te voy a follar, me da igual que esté tu novio, tu padre, tu madre que te voy a follar. Eres una mujer, tendrías que estar fregando.”
La colegiada tuvo que encerrarse en el vestuario con llave mientras jugador y entrenador intentaban acceder de forma violenta al interior.
¿Qué sanción espera ante algo tan grave a los implicados? Todo lo que no sea que no vuelvan jamás a jugar ni entrenar será decepcionante.
El fondo de la cuestión es que en España hay quien se escandaliza más cuando la ministra dice que el problema del fútbol es que hay demasiados hombres, que cuando suceden cosas tan terribles como las anteriores.Y así es imposible avanzar y educar. Ojalá más Amélie Mauresmo aquí y ahora.

