Opinión

Tarde de playa

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El bebé desnudo, que no debe tener más de ocho meses y lleva una gorra azul, gatea hacia la orilla del mar mientras su madre camina detrás, observándole. Cuatro niños que calculo tendrán unos diez años, juegan a las palas en el campo que hace unos instantes han creado en la arena mojada con las mismas palas con las que han comenzado a jugar. El carrito que vende bebidas pasa de nuevo con sus ruedas neumáticas y se oye la campanilla con la que anuncia su llegada. Un hombre con gorra roja, camiseta técnica y deportivas fluorescentes pasa corriendo junto a la orilla. Una pareja entra despacio en el mar, riendo, dejando que las olas les vayan mojando poco a poco mientras avanzan lentamente.

La señora del sombrero sigue leyendo, sentada en su silla, mientras su marido, sentado a su lado en otra silla, lleva horas sin levantar los ojos del móvil. La gaviota de mayor tamaño que bajó a la arena se acerca caminando con cuidado hacia una toalla vacía y la gaviota pequeña que bajó segundos después, camina sobre la arena en sentido contrario, en dirección al agua. Cuatro mujeres de edades variopintas caminan a paso marcial por la orilla mirando al frente.

La vendedora de gafas pregunta a la chica que está sentada bajo la sombrilla si quiere ver las gafas de sol que lleva en la bolsa. Tengo modelos preciosos, le dice. Las dos pequeñas hermanas rubias, que llevan el bañador igual, llegan hasta la orilla tumbadas sobre sus tablas de body surf impulsadas por la última ola que acaba de romper unos metros atrás.

La luz plata baña todo el mar en el horizonte mientras una moto de agua, a lo lejos, rompe el ruido monótono de las olas, y tal como irrumpe, desaparece. Los dos niños entran en el agua detrás de su padre con las gafas de bucear y el tubo de *snorkel en la mano*, sonrientes, confiados en que, si no encuentran algún tesoro, lo que es seguro es que verán muchos peces. La niña con la camiseta de neopreno tira del invento de la tabla de surf para volver al agua.

Un velero atraviesa a lo lejos la línea del horizonte, despacio, muy despacio, hasta perderse de nuevo en la nada. El castillo de arena suma una nueva torre al otro lado del foso que acaban de terminar. El chico que hasta hace nada remaba de pie en la tabla de *paddle* se ha sentado con las piernas abiertas encima de la tabla y deja que las olas le lleven.

Los dos chicos que cada tarde llegan a la playa para vender pasteles de la pastelería del pueblo vuelven con las cajas llenas y la mesa plegable para deleitar a los que, también cada tarde, les esperan para comer la bomba de chocolate o de crema.

Todo sucede a la vez y por separado en esta tarde de playa. Todo sucede como si viviéramos en un presente eterno donde todo acontece al mismo tiempo y por separado. Y todo lo que sucede es perfecto y completo, y es como tiene que ser. No existe cámara de cine que pueda grabarlo todo a la vez, si fuera una película habría que grabar durante horas y horas, una cosa detrás de la otra, y sin embargo, sentada en la toalla, puedo ver todo a la vez, al mismo tiempo, mientras escucho el sonido del mar y todos los sonidos que llegan hasta mí.

El tiempo parece detenido, y no sé si es la playa y el mar, o el verano y la luz del sol, o que de verdad el tiempo está detenido.

Es una tarde de playa, quizá como otra cualquiera, probablemente como la que viviré cualquier otra tarde, pero al mismo tiempo es completamente distinta, porque el tiempo se detiene en esta tarde para recordarme que en realidad ya se ha ido, y todo es y ha sido y nunca volverá a ser.

Y mientras todo sucede delante de mis ojos, me siento en calma escuchando el sonido de las olas y recuerdo lo que decía Rilke: Cuando mis pensamientos están ansiosos, inquietos y malos, me voy a la orilla del mar, y el mar los ahoga y los manda lejos con sus grandes sonidos anchos.

Vendrán otros días, vendrán otros sonidos y vendrán otras imágenes, pero todo quedará grabado en mi retina, y cualquier tarde de invierno, cuando mis pensamientos estén ansiosos, inquietos, podré cerrar los ojos y volver a esta tarde de playa.