Cristina Narbona ocupa desde 2017 la presidencia del PSOE, el cargo de mayor rango simbólico en la estructura de Ferraz. De la máxima confianza de Pedro Sánchez, acumula más de cuatro décadas de trayectoria que la han convertido en referente del partido. Y a ella también accedió Leire Díez, la denominada fontanera del PSOE. Razón por la que este miércoles tuvo que declarar como testigo ante el juez Santiago Pedraz.
Nacida en Madrid el 29 de julio de 1951, Narbona pasó parte de su infancia y adolescencia en Roma, donde su padre trabajaba como funcionario internacional y donde se licenció en Ciencias Económicas. De vuelta a España, ejerció como profesora de Economía Internacional en la Universidad de Sevilla desde 1975, con apenas 24 años, hasta 1982.
Desde entonces ha encadenado responsabilidades en la gestión pública y la política: viceconsejera de Economía de la Junta de Andalucía, secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda, diputada en seis legislaturas, ministra de Medio Ambiente con Zapatero entre 2004 y 2008 y embajadora ante la OCDE. Fue también senadora por Madrid -con la candidatura más votada del país en 2019- y vicepresidenta primera de la Cámara Alta. En la actualidad preside la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso y desde 2017 preside el PSOE, cargo que revalidó en el 40º Congreso Federal celebrado en Valencia en 2021.
Su relación con Leire Díez
La dirigente socialista conoció a Leire Díez en 2017, cuando esta militaba en el PSOE de Cantabria, y que la vio “algunas veces, sobre todo en aquellos primeros años”. Cuando estalló el caso, se desvinculó por completo a ella pero después tuvo que matizar sus declaraciones, tras hacerse públicos mensajes entre ambas.
Por esta relación,a presidenta del PSOE compareció este miércoles como testigo durante menos de media hora y, a la salida, se mostró tajante ante los periodistas: “He explicado al juez cuándo conocí a Leire y las veces que había hablado con ella. Y he dejado absolutamente claro que no tenía el menor conocimiento de la supuesta trama que se está investigando”.
La citación se produjo después de que la UCO de la Guardia Civil recogiera en un informe una conversación por WhatsApp entre ambas fechada el 24 de abril de 2024, el mismo día en que Sánchez publicó su ‘Carta a la ciudadanía’. Según los agentes, Díez ofreció “reconducir” los ataques al presidente y prestar “ayuda cualificada” para dar la vuelta al asunto “como un calcetín”, mientras Narbona le respondía que esas cuestiones ya “se lo habías contado a Santos el otro día”, en alusión al exsecretario de Organización Santos Cerdán, a quien el juez sitúa como presunto cabecilla.
Sobre ese punto, la presidenta del PSOE explicó ante el juez que Díez “previamente” le había dicho que “conocía hechos que podían ser importantes”. “Por hechos yo entendí hechos, desde luego nada que ver con lo que se está investigando”, matizó. Por ese motivo, relató, derivó a la exmilitante a Cerdán, ya que este tenía entre sus facultades la política de comunicación del partido. “Yo la derivé a Santos”, resumió.
Días después, según su versión, preguntó al entonces ‘número tres’ del PSOE por el asunto y este le comentó que “no había nada de interés”. “Después de eso hay una conversación, que es la que está grabada, en donde ella insiste y por eso yo le digo: ‘Pero eso ya lo has hablado con Santos'”, indicó Narbona, que subrayó que desconoce “por completo lo que Leire quisiera decir o lo que hizo después”.
Narbona, que “en absoluto” teme ser imputada, afirmó no haberse sentido incómoda con ninguna pregunta porque ha contado “la verdad”. Según fuentes jurídicas, reconoció ante el juez tener la sensación de que existen indicios preocupantes sobre Díez a raíz de las pesquisas de la UCO, aunque quiso remarcar que lo decía desde la presunción de inocencia. “Yo no temo nada, he venido, he contado todo lo que sé y dejemos que la justicia avance”, zanjó.

