La candidatura que pilota el líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, encara el tramo final de la campaña a las elecciones andaluzas del 17-M. Por Andalucía, que integra a las fuerzas del socio minoritario del Gobierno -IU y Movimiento Sumar-, y que también forjó un pacto in extremis con Podemos, hace lo posible por darle la vuelta a las encuestas.
La última, del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), otorga a los de Maíllo entre cuatro y siete escaños, y estima en cinco los que recibirá Adelante Andalucía. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), anticipó hace casi un par de semanas que Por Andalucía logrará un 6,9% de los votos, por detrás de Adelante Andalucía, con un 8,5%. Esta última es una formación andalucista de izquierdas encabezada por José Ignacio García. La fundó la exdirigente de Podemos Teresa Rodríguez, y se ha ido aproximando a la candidatura de la izquierda alternativa estatal.
Fuentes del Partido Popular trasladan, además, que una reciente encuesta interna de esta formación en Andalucía sitúa a Por Andalucía “jugándose el último puesto” con este partido: “Están subiendo mucho”, afirman los conservadores. “Seguimos siendo fuerza prioritaria en el conjunto de provincias”, responden los de Maíllo. El candidato goza de buena valoración en las encuestas y reconocido prestigio, aunque su marca y la de su rival en la izquierda alternativa son fáciles de confundir.
Los suyos lo saben. De hecho, en las direcciones de los partidos que vertebran Sumar reconocen preocupación, pero esperan que en la recta final de la campaña los electores concedan cada vez más peso a dos factores que les diferencian de la candidatura de García.
El primero, según fuentes de la campaña, es su decisión de apostar por la unidad con los morados, pese al largo historial de agravios que arrastran. Los de Ione Belarra salieron del grupo parlamentario en el Congreso semanas después de la conformación del Gobierno, en diciembre de 2023. Y estos años han arremetido contra los partidos de Sumar en varias ocasiones, hasta el giro de 180 grados que les llevó a reclamar integrarse en su candidatura, a las puertas de Semana Santa. Llevaban año y medio rechazando esta oferta.
Fuera del marco de la campaña, hay dirigentes que reconocen desconfiar de los morados, y recuerdan que Pablo Iglesias, exsecretario general de Podemos, salió a criticar públicamente el acuerdo poco después de que lo lograran. En el territorio, sin embargo, creen que este esfuerzo por la integración “ayuda”; que se les está “reconociendo”. Y que se acabará “posicionando en la campaña”. “No es casualidad que Podemos entrara: sabían que no hacerlo en un contexto de tanta fortaleza de las dos derechas no se entendería”. “Nos lo ha demandado la gente”, zanjan.
El segundo factor pasa porque logren visibilizar que en estas elecciones se juega en parte el futuro de la izquierda en “todo el país”, no sólo en Andalucía”. “Son unas elecciones cruciales para que, si sale bien, se pueda empezar a pensar en la hipótesis de reeditar un Gobierno progresista“. “Si se pone la flecha hacia arriba, habrá expectativas fundadas de que se podrá reeditar el Gobierno”, insisten.

Teniendo en cuenta que Por Andalucía -también con Podemos dentro- logró cinco escaños en 2022, para obtener esa dosis de oxígeno político a nivel estatal requerirían crecer “en votos y en escaños”, apuntan desde el territorio.
No quieren anticipar números, y esperan que este futurible crecimiento refuerce su diagnóstico de que es posible “un cambio de tendencia”. Sobre todo, después de varias derrotas en las urnas y noches electorales en las que, como mucho, lograron mantenerse -con la excepción extremeña, donde Podemos e IU crecieron-.
“Como mucho se ha podido resistir, y esto mandaría un mensaje esperanzador”. “La ultraderecha de Vox empieza a tocar techo, la dirigencia del PP está demostrando que llega hasta donde llega”, abundan. Y por eso creen que hay espacio para volver a crecer. También pescando lo posible en el caladero tradicional del PSOE.

“El PSOE tiene una avería con la sanidad en la disputa con su izquierda”
Vivienda y sanidad son los dos grandes temas a los que apelan en sus discursos. En lo que se refiere al primero, a nivel estatal creen que se han diferenciado de sus socios de Gobierno con éxito, a pesar de que esto no les ha servido para acabar con las dificultades de acceso a la vivienda.
En materia de sanidad, el eje central de la campaña de María Jesús Montero, recuerdan que la candidata socialista ya era consejera en la Junta “cuando se iniciaron las externalizaciones” sanitarias. Y que con Susana Díaz al frente de San Telmo “se produjeron manifestaciones masivas” en contra de la privatización sanitaria. “Una cosa es que el PSOE abriera la puerta al zorro, y otra que es con el PP cuando el zorro empezó a comerse las gallinas”, explican.
Al jugar esta carta, como la de la vivienda, creen que pueden tener más éxito que los socialistas: “El PSOE, en la disputa que tiene con su izquierda, tiene una avería [con la sanidad]”. Los socialistas, que hoy se sitúan en su suelo electoral -30 escaños- según la mayoría de sondeos, se preparan para un mal resultado. Por eso marcan “un listón muy bajo”.
Pese a ello, en la dirección de la campaña de Maíllo tranquiliza saber que estos potenciales resultados “no se corresponden” con los que cosecharía el PSOE en unas elecciones generales, en las que habitualmente logran una mayor movilización de sus bases en Andalucía. Por eso creen que la opción de revalidar La Moncloa aún no está fuera de su alcance.

Díaz no prevé compartir escenario con Montero
Los ministros y los primeros espadas de los partidos de Sumar están participando en la campaña, pero en la mayoría de los casos no coinciden en un mismo escenario. De hecho, a menudo no coinciden ni en la misma provincia, y el esquema busca que, por separado, logren atraer más atención. “Si tienes a los ministros repartidos por el territorio es mucho más efectivo”, interpretan. Lo previsto es que los actos más grandes se sucedan durante esta semana, hasta el cierre de campaña en Sevilla.
La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que ya participó en un acto con Maíllo aprovechando el 1 de mayo, volverá a hacer campaña el miércoles, en Cádiz. No estará en el acto de cierre, como tampoco lo estuvo en las anteriores elecciones autonómicas (Aragón y Castilla y León). Y no está previsto que comparta ningún acto con Irene Montero o Ione Belarra, las principales dirigentes de Podemos.
Tampoco se han dejado ver junto al candidato Maíllo, que este sábado sí compartirá acto con la cabeza de cartel por Jaén, Loli Montálvez, de Podemos. Montero también arropará a Montálvez el domingo. Desde la dirección de la campaña recuerdan que Maíllo agradeció públicamente el “acompañamiento” de los morados y restó importancia a que no exista una sola foto suya con sus primeras espadas de cara al 17-M. “Lo anecdótico es si hay coincidencia”, dijo el jueves.
A diferencia de lo ocurrido en las elecciones del 23-J, los partidos de Por Andalucía afirman que los dirigentes andaluces de Podemos y sus militantes sí están “participando”. En una semana sabrán si este ensayo de la unidad podría llegar a repetirse. O si queda en un experimento acotado a las elecciones andaluzas, al que le sucede una nueva tanda de hostilidades.
