Difieren las cifras y también el balance general del último traslado de inmigrantes en Ceuta. El Gobierno central, que tiene el mando único desde finales de agosto, califica de un “éxito” la reubicación de 1.700 migrantes de las playas del Trampolín y Benítez al campamento del Puerto mientras Juan Jesús Vivas habla de una situación “insostenible”.
El traslado se produjo después de que la Audiencia Nacional avalara la construcción del campamento que en un primer momento había paralizado. A juicio del Ejecutivo, ello provocó un “efecto llamada” que implicó que personas que se encontraban en otros puntos de la ciudad se desplazaran a las playas para tratar de conseguir una de las 1.700 plazas habilitadas en las carpas del puerto. Eran más de 3.000 las personas pendientes, según cifras de la ciudad autónoma.

El resultado fue una mañana, la del viernes, de caos y tensión retransmitida en directo por todas las televisiones. “Tememos que la situación se cronifique”, admite el entorno de Vivas a este diario. “Somos un gran CETI”, denuncian en su Gobierno, que relata una jornada muy complicada para sus vecinos, que tienen “miedo”. Por el contrario, al menos públicamente, Moncloa habla de “civismo”. En privado, sí se reconoce la “complejidad” del operativo. “Las imágenes eran duras”, confirma Sumar.
Con la nueva acogida de inmigrantes, son ya 6.000 los alojados en total en campamentos, según los datos oficiales que maneja el Gobierno central. De momento, los trabajos realizados son insuficientes para hacer frente a la crisis que vive la ciudad. Entre 3.000 y 4.000 migrantes continúan a día de hoy en las calles. En total, según su balance, entre 9.000 y 10.000 permanecen en Ceuta.

Los datos del Gobierno de Ceuta son distintos. Según el vicepresidente Alejandro Ramírez, 13.000 personas -que alcanzaron España en la avalancha de finales de julio- continúan en la ciudad. “El traslado es un parche”, se quejan en el gobierno de la ciudad. “No es normal que después de 50 días estemos todavía con estas imágenes”, aportó el vicepresidente en una entrevista en Antena 3.
También hay malestar en el ejecutivo autonómico por las formas por las que se enteró del traslado. Según el vicepresidente, fue a través de una llamada telefónica cuando el Gobierno le explicó los pormenores de la operación pese a que el jueves se produjo una reunión presencial para acordar los detalles.
En esa comunicación, le informan de que va a procederse al desalojo de las playas para su traslado al puerto pero, asegura el vicepresidente, no recibe más información sobre el dispositivo. Según su versión, se limitaron a informarle de las actuaciones que iban a ser necesarias en materia de limpieza y medio ambiente, que son competencia de Ceuta. Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria en Ceuta denunció que él no fue informado. “Me enteré por televisión”, explicó.

Desde el ejecutivo ceutí muestran su preocupación por la ubicación del nuevo campamento en la zona portuaria y avisan de que no soluciona el problema dado que quienes no consiguen alojamiento vuelven a los asentamientos improvisados. Inquieta la expansión de los asentamientos desde la Playa del Trampolín hacia Benítez, donde hay una desaladora que suministra el agua potable a Ceuta ante el riesgo de posibles vertidos.
Así, aunque el operativo alivia la situación de colapso, no es suficiente.Vivas pide “más medios” para acelerar el retorno de todas las personas a Marruecos. Mientras, en el Gobierno se esfuerza en encontrar nuevos emplazamientos para migrantes, tal y como adelantó este diario. Y es que reubicarlos en zonas controladas es clave para filiarlos y avanzar en el proceso de devolución o para tramitar nuevas peticiones de asilo.

