La Unidad Central Operativa (UCO) intervino dos libretas de la denominada ‘fontanera’ del PSOE, Leire Díez, investigada en la causa que instruye el juez Santiago Pedraz en la Audiencia Nacional. Entre las anotaciones recogidas en sus cuadernos figuran referencias al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a quien fuera su número dos, el exsecretario de Estado de Seguridad Rafael Pérez, en el marco de una supuesta estrategia para blindar a Moncloa y Ferraz del impacto político de la presunta trama de corrupción que afecta al exministro de Transportes José Luis Ábalos, actualmente en prisión provisional sin fianza en la cárcel de Soto del Real por el denominado ‘caso Koldo’.
La agenda de la exmilitante socialista, revelada este viernes, recopila reuniones, contactos y asuntos de interés vinculados a distintas investigaciones judiciales. Según la documentación analizada por la UCO, las anotaciones reflejan posibles maniobras dirigidas a neutralizar procedimientos judiciales que podrían afectar al PSOE, así como nombres y actuaciones asociadas a estas actuaciones.

En uno de los apartados aparece el epígrafe “Diligencias J.L. Ábalos”, en el que se distinguen dos bloques de nombres. Según las páginas analizadas, en el apartado de “Descartados” figurarían el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la exvicepresidenta del Gobierno y actual presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo; y el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán.
En otro listado, denominado “Replantear”, aparecen el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el exsecretario de Estado Rafael Pérez; y el exministro de Sanidad y actual president de la Generalitat, Salvador Illa y seguido de “a través del S.E Sanidad”.
Los mismos nombres ya habían sido anotados previamente por Díez en otros apartado de sus cuadernos, aunque sin una clasificación específica junto a otras referencia y nombres.

La salida abrupta del número 2 de Marlaska
La aparición del nombre de Rafael Pérez en las anotaciones de Díez sobre las diligencias judiciales del exministro Ábalos, actualmente en prisión provisional, cobra especial relevancia porque el exsecretario de Estado de Seguridad abandonó su cargo el pasado mes de mayo, en plena polémica por las maniobras atribuidas a la denominada ‘fontanera’ del PSOE contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Su dimisión generó un intenso debate político debido a la coincidencia temporal con las informaciones que apuntaban a presiones y campañas de descrédito contra la unidad encargada de investigar distintos casos de corrupción que afectan al entorno socialista. Sin embargo, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desvinculó ambos asuntos y defendió públicamente a su entonces número dos. “Mi confianza es máxima. Me hubiera encantado que siguiera en el Ministerio. Eso es lo que puedo decir. Pero a veces en la vida, aunque sea duro, hay que dejar que las personas también decidan“, afirmó.
Una salida abrupta, pero que desde el Ministerio insistieron en que respondía exclusivamente a motivos ajenos a la investigación. “La dimisión se ha producido estrictamente por razones personales y no tiene que ver con las informaciones relativas a la UCO aparecidas en los últimos días”, señalaron fuentes de Interior, que atribuyeron su marcha al desgaste acumulado tras siete años en el puesto del Ministerio.

“Es un puesto de una sensibilidad y complejidad que exige una servidumbre personal muy importante. Llega un momento en que toda persona decide cambiar y volver a una vida profesional anterior después de haber dado todo por el ministerio y las fuerzas de seguridad”, concluyó Marlaska.
Anotaciones bajo investigación
Estas referencias citadas se suman a las numerosos esquemas y anotaciones que la UCO tendrá que analizar para determinar el alcance de las gestiones realizadas por la exmilitante socialista. Entre las últimas revelaciones figura una alusión a una “reunión con P.S.“
Una anotación que llevó a Moncloa a desmentir “rotundamente cualquier encuentro del presidente Pedro Sánchez con Leire Díez como se está insinuando en algunas informaciones”. La respuesta del Ejecutivo se produjo apenas unas horas después de que el propio Sánchez asegurara que nunca conoció, avaló ni fue informado de las “andanzas” de la denominada ‘fontanera’.

