El Gobierno minimiza los avisos de los servicios de inteligencia para sostener su versión sobre la entrada masiva de migrantes por la frontera de Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, y cuestiona la actuación concreta del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El Ejecutivo ha publicado este miércoles los documentos, informes y comunicaciones elaborados y remitidos por distintos organismos que Pedro Sánchez prometió dar a conocer, y que desclasificó el martes el Consejo de Ministros.
Entre esos documentos destacan los mensajes de WhatsApp de un agente del CNI (dependiente de Defensa) al jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, advirtió de los mensajes en redes sociales -en grupos de hasta 180.000 personas– en los que se organizaba un “asalto” a la frontera “por valla y mar mañana las 20h”. Esto es, 24 horas antes de los hechos.
Fuentes de Moncloa, sin embargo, han restado importancia a este aviso, y han cuestionado la actuación del CNI. “En ningún momento el CNI envió un aviso o alerta formal a su cadena de mando ni a miembro alguno del Ejecutivo por ninguna vía”, aseguran.
De hecho, inciden en que las comunicaciones del 29 de julio “nunca alertaron de una llegada masiva”, sino de la convocatoria “en dos grupos de Facebook para entrar a la ciudad de forma irregular durante la semana de la Fiesta del Trono”. Que estos grupos sumaran 180.000 seguidores, potenciales receptores del mensaje, servía para “ilustrar ‘el alcance de la difusión'”, “y en modo alguno constituía o fue interpretado como un indicador de escala o probabilidad prospectiva”, según sus palabras.
Para reforzar esta idea, se aferran a la forma en la que el CNI procedió a este aviso: “El propio CNI no emitió ninguna alerta formal y se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 [unidad de inteligencia] de la Guardia Civil”.
Hasta el punto de considerar que el mensaje remitido por el agente de inteligencia en cuestión fue “ambiguo”; y de censurar que sólo lo enviase “a un cargo menor”. “Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia”, descargan desde el Ejecutivo.
A última hora de la noche, desde la red social X, el presidente del Gobierno también restó relevancia a los avisos de las agencias de inteligencia: “La existencia de esta campaña era conocida por otras instituciones y estaba siendo monitoreada, pero en modo alguno constituía o podía interpretarse como un indicador de la escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después. De hecho, ni siquiera el CNI lo hizo”, aseguró Sánchez.
Marlaska negó los avisos, Robles reivindicó la labor del CNI
Ya en los primeros días de la crisis, el ministro del Interior y la ministra de Defensa se contradijeron mutuamente sobre los avisos del centro. El 1 de agosto, Marlaska aseguró que no habían recibido “ningún informe de que una situación como la del día 30 pudiera existir”.
El 2 de agosto, el delegado del Gobierno, cuyo jefe de Gabinete recibió el aviso del CNI el 29 de julio, se pronunció en la misma línea: “En el ámbito de mi competencia, que no es mucha con respecto a esos servicios, les puede asegurar que es así. Aquí por lo menos en esta Delegación, no tuvimos ningún tipo de información hasta que empezamos a ver a esas personas entrar por la frontera de esa manera”.
Estas versiones se han ido sucediendo durante semanas. El 25 de agosto, en su comparecencia ante la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, Robles, insistió en defender a los funcionarios de inteligencia. “El día 29 esos funcionarios que están allí trasladan en la Delegación del Gobierno de esa convocatoria para el día siguiente para entrar a nado aprovechando una fiesta en el país vecino”.
Horas más tarde, la Delegación del Gobierno en Ceuta aseguró que “en ningún momento” recibió “informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio”. Y Marlaska, desde la rueda de prensa del Consejo de Ministros, insistió en que “no hubo ningún informe” que avisara de la entrada masiva que se iba a producir.

La respuesta del CNI y los avisos sobre Marruecos
En otro de los documentos, en este caso elaborado por el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), se informa también de la actitud “negligente y pasiva” de las fuerzas de seguridad marroquíes ante la marea humana que ya cruzaba la frontera. Se emitió el 30 de julio a las 13.00 horas.
Ya en las primeras horas de esa crisis, poco después de la redacción del informe, desde el Gobierno defendieron y alabaron la actuación de Marruecos. Lo hizo el propio Sánchez en su comparecencia del 31 de julio en la ciudad autónoma. También evitó el choque con Rabat en su comparecencia ante el pleno del Congreso de los Diputados, mientras la oposición y sus aliados señalaban al régimen de Mohamed VI.
En su entrevista en TVE este miércoles, el presidente del Gobierno sólo deslizó cierta autocrítica cuando aludía al trabajo de los servicios de inteligencia. Así, reconoció la importancia de tener “tener una inteligencia lo suficientemente sofisticada para que podamos ver en el mundo digital cómo se pueden producir estos movimientos tan importantes”, en referencia a los acontecimientos al otro lado del Tarajal. “Es uno de los elementos que tenemos que mejorar”.
Poco después de las explicaciones de Moncloa, el CNI se ha servido de los canales de comunicación del Ejecutivo para precisar el alcance de sus avisos, y para reconocer que no supo anticipar “la magnitud y la naturaleza” de lo ocurrido el 30 de julio.
“La desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha”.
Y, reiterando el “deber de secreto” al que están sometidos, desde el Centro Nacional de Inteligencia aseguran no haber realizado “ninguna valoración o comentario llevada a cabo” sobre los documentos hechos públicos. Más allá de estas palabras, la única versión sobre estos informes y mensajes es la que han difundido desde la Presidencia del Gobierno.

