Muere a los 80 años Julián García Vargas, ministro de Defensa de Felipe González

El exministro socialista dirigió Sanidad entre 1986 y 1991 y Defensa hasta 1995, una etapa marcada por la modernización del Ejército

Julián García Vargas - Política
Fotografía de archivo del difunto político socialista.
EFE

Julián García Vargas, quien fuera ministro de Sanidad y posteriormente de Defensa durante los gobiernos de Felipe González, ha fallecido este martes 29 de septiembre a los 80 años. La muerte del histórico dirigente socialista ha sido confirmada por fuentes del PSOE, aunque por el momento no se han hecho públicas las causas del fallecimiento.

Economista, funcionario y una de las figuras relevantes de los gobiernos socialistas de los años ochenta y noventa, Julián García Vargas desempeñó responsabilidades de primer nivel durante casi una década. Su nombre quedó especialmente ligado a la transformación de las Fuerzas Armadas españolas tras la entrada del país en la OTAN y al creciente despliegue internacional del Ejército durante los primeros años posteriores a la Guerra Fría.

Nacido en Madrid en 1945, García Vargas se licenció en Ciencias Económicas e inició una larga trayectoria dentro de la Administración. Antes de entrar en el Consejo de Ministros pasó, entre otros organismos, por el Ministerio de Hacienda y presidió el Instituto de Crédito Oficial. En 1986, Felipe González lo incorporó a su Gobierno como ministro de Sanidad y Consumo.

De Sanidad al Ministerio de Defensa

Julián García Vargas estuvo al frente de Sanidad entre 1986 y 1991, una etapa especialmente relevante para la construcción del modelo sanitario español surgido de la Ley General de Sanidad. Aquellos años estuvieron marcados por el desarrollo y consolidación del Sistema Nacional de Salud y por importantes transformaciones de la estructura sanitaria pública.

Su trayectoria política dio un giro en marzo de 1991, cuando Felipe González decidió situarlo al frente del Ministerio de Defensa en sustitución de Narcís Serra. García Vargas ocupó la cartera durante cuatro años y asumió un Ejército que atravesaba uno de los procesos de transformación más profundos de la democracia.

Durante su mandato, el servicio militar obligatorio quedó reducido a nueve meses y las Fuerzas Armadas avanzaron hacia un modelo con mayor presencia internacional. Su etapa coincidió además con una España cada vez más integrada en las estructuras europeas de seguridad y defensa.

El Ministerio de Defensa recuerda especialmente su participación en el acercamiento del Ejército de Tierra al Eurocuerpo y su intervención para impulsar la presencia española en Bosnia-Herzegovina. Las misiones internacionales adquirieron entonces una dimensión que hasta pocos años antes habría resultado extraordinaria para las Fuerzas Armadas españolas.

Bosnia y la transformación del Ejército español

Una de las decisiones más delicadas de Julián García Vargas fue precisamente el envío de militares españoles a Bosnia en plena guerra de los Balcanes. El propio exministro reconocería después que aquella había sido una de las decisiones más difíciles de sus cuatro años al frente de Defensa.

La intervención consolidó una nueva imagen de los militares españoles en el exterior, especialmente a través de las operaciones humanitarias y de mantenimiento de la paz. Su mandato coincidió así con el comienzo de una etapa mucho más internacional para las Fuerzas Armadas, que durante las décadas siguientes ampliarían considerablemente su presencia en misiones fuera de España.

Su salida del Gobierno llegó en junio de 1995, en uno de los momentos políticamente más difíciles de la última etapa de Felipe González en La Moncloa. García Vargas dimitió como ministro de Defensa después de hacerse público el escándalo de las escuchas ilegales realizadas por el CESID, organismo que precedió al actual Centro Nacional de Inteligencia.

El caso provocó también la dimisión del entonces vicepresidente Narcís Serra y del director del CESID, Emilio Alonso Manglano. La salida de Julián García Vargas puso fin a casi nueve años consecutivos dentro del Consejo de Ministros.

Una carrera pública que continuó después del Gobierno

Su alejamiento del Ejecutivo no supuso, sin embargo, el final de su actividad institucional. A finales de 1995 fue nombrado enviado especial de la Unión Europea en Sarajevo y participó en el proceso posterior a los acuerdos de Dayton, que habían permitido poner fin a la guerra de Bosnia.

Entre diciembre de 1995 y abril de 1996 trabajó sobre el terreno en la supervisión del proceso de paz. Posteriormente continuó vinculado a diferentes instituciones y organizaciones relacionadas con la industria y la política de defensa.

La muerte de Julián García Vargas a los 80 años cierra la trayectoria de uno de los ministros que acompañaron a Felipe González durante algunos de los mayores cambios experimentados por España en los años ochenta y noventa. Desde la consolidación del sistema sanitario hasta la transformación de las Fuerzas Armadas y las primeras grandes misiones militares españolas en el exterior, su carrera quedó ligada a una etapa decisiva de la democracia española.

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