Los policías desplegados en Ceuta alertan de que la crispación acumulada en la ciudad autónoma podría derivar en un estallido de desórdenes públicos si no se refuerza la seguridad. El secretario general de Jupol, Aarón Rivero, ha alertado de que la tensión en la ciudad autónoma está aumentando después de que hayan pasado 20 días desde que cruzara la frontera el pasado 30 de julio una avalancha de migrantes.
“Los agentes se enfrentan a diario a peleas agresiones con machetes y grupos que se organizan para atacar a la Policía cuando interviene”. Según relata, en una de las últimas actuaciones “todos se unieron para atacar a los policías”, una dinámica que muestra que “solo hace falta una chispa” para que la situación se descontrole.

Rivero advierte de que un incidente aislado podría desencadenar escenas similares a las vividas en Torre Pacheco, donde una agresión colectiva terminó en una catástrofe que conmocionó al país. “Esperemos que no ocurra, pero el riesgo está ahí. Hay un problema de seguridad muy grave”, señala.

Sin rumbo
La tensión se ha disparado tras 20 días de confinamiento de los ceutíes y la presencia de miles de personas en las calles, sin rumbo ni recursos suficientes. Los agentes explican que muchos migrantes están malviviendo en playas, montes y asentamientos improvisados, con escasez de comida y condiciones precarias que incrementan la frustración. “Es una situación incómoda para ellos y el paso de los días la hace más difícil”, apuntan. Las ONG reparten comida, pero “hay lo que hay y llega lo que llega”, y la repetición diaria de las mismas raciones está generando más tensión.

A ello se suma el malestar de los ciudadanos ceutíes, que aseguran sentirse abandonados por el Gobierno ante un refuerzo policial que consideran insuficiente. “La gente está harta, tiene miedo. Hay padres que no dejan salir solos a sus hijos y vecinos que han creado grupos de WhatsApp para poder pasear acompañados”, relatan los agentes.
La sensación general es que la situación “no se revierte” y que, pese al paso de los días, “siguen habiendo miles de personas por las calles, sin nada que hacer”.
Los policías y guardias civiles advierten de que, aunque la mayoría de los incidentes se producen entre los propios migrantes, el riesgo de que alguna agresión afecte a un ceutí es real. “El día que se les vaya la mano contra un ciudadano, la reacción puede ser muy similar a lo que ocurrió en Torre Pacheco”, alertan. La tensión, dicen, “se siente en cada calle de Ceuta”.

