El Gobierno y los partidos que lo integran, que tienen mayoría en la Mesa del Congreso de los Diputados, no quieren ni oír hablar de nada que se parezca a una cuestión de confianza. Siquiera una iniciativa simbólica, como la que inadmitieron este martes, que no pasaba de ser una enmienda a una moción, una iniciativa sin carácter vinculante.
El martes por la mañana, a las 11.07 y a las 11.42, respectivamente, el Partido Popular y Junts per Catalunya registraron sendas enmiendas a una moción de los conservadores que previsiblemente se votará este miércoles. Los textos que aspiraban a debatir y votar en pleno exigían la convocatoria de elecciones generales. Y, de haber sido sometidos a votación, previsiblemente habrían logrado luz verde en la Cámara Baja, evidenciando con crudeza la debilidad parlamentaria de la coalición de Pedro Sánchez.
Desde Moncloa comunicaron poco después que el Gobierno no tenía ninguna intención de aceptar este mandato y llamar a las urnas, en caso de que las enmiendas llegasen a ser votadas en la Cámara Baja. “Por supuesto que no”, respondieron. Se justificaron recordando que el objetivo de Sánchez es agotar la legislatura en 2027, “para culminar los proyectos que están en marcha”, como la ejecución del último tramo de fondos Next Generation. En la dirección del PSOE consideraron estas iniciativas no vinculantes “un intento de sacar cabeza”, por parte de ambos partidos, que volvían a ensayar una pinza a la que el Ejecutivo no quiere reconocerle importancia.
Pero, mientras le restaban hierro a la situación, la mayoría de PSOE y Sumar se movía para bloquear sendas redacciones Escasos minutos antes de que comenzase el pleno, la Mesa votó telemáticamente y acordó inadmitir ambas enmiendas, que por tanto ni siquiera iniciarán su tramitación.
Fuentes parlamentarias socialistas defendieron que la vía telemática es habitual para decidir sobre enmiendas que van al pleno que arranca poco después (15.00), toda vez que el órgano de Gobierno de la Cámara Baja ya se había reunido a las 10.00 en el Salón de Ministros, como acostumbra. Entonces las iniciativas de PP y Junts no habían llegado a registro. La segunda, además, llegó a 18 minutos del límite: las 12.00, cuando comienza la Junta de Portavoces.
Fuentes del PP aseguran haber exigido la celebración de una nueva reunión presencial de la Mesa, si bien “Francina Armengol se ha negado”. “No ha habido debate, simplemente se ha votado vía mensaje de texto”, explican. Estos mensajes habrían sido recepcionados por el letrado que hace el recuento. Y esta forma de proceder habría impedido “indicaciones o informes de los letrados”, insisten los conservadores.
“La Mesa del Congreso, en virtud de lo estipulado respecto a la prerrogativa exclusiva de la figura de la cuestión de confianza regulada en el artículo 112 de la Constitución Española, ha inadmitido las enmiendas presentadas este mediodía por los grupos parlamentarios PP y Junts per Catalunya. La Mesa resuelve que ambas invaden competencias constitucionalmente reservadas a la Presidencia del Gobierno”, afirmaron al filo de las 15.00 desde la Presidencia.
Estrictamente, la enmienda del PP reza: “lnsta al Gobierno de España a reconocer que la legislatura actual ha llegado a su fin, debido la situación de bloqueo político que atraviesa y a que actúe con la máxima responsabilidad institucional, devolviendo la palabra a /os ciudadanos a través de la convocatoria de elecciones generales conforme a las previsiones constitucionalmente establecidas, para restablecer la normalidad democrática, recuperar la confianza en nuestra democracia y asegurar que el interés general prevalezca sobre cualquier interés político.”
La de Junts, por su parte, aboga por “instar al presidente del Gobierno español a proponer la disolución de las Cortes Generales y convocar elecciones generales, de conformidad con la prerrogativa que le confiere la legislación vigente, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa”.

El PP vende que suavizó su texto, sopesa protestar y no descarta recurrir al Constitucional
La decisión de PSOE y Sumar de inadmitir estas enmiendas ha enfurecido al PP, que ya adaptó su redacción con una “consideración” que, a su entender, le permitiría superar el filtro que estableció la propia Mesa. El PP aludió al precedente de una iniciativa de Vox (octubre de 2024), que instaba al Gobierno en bloque a dimitir y a convocar elecciones, y que sí fue admitida a trámite.
También destacó la proposición no de ley (PNL) que Junts per Catalunya presentó en diciembre de 2024, generando una crisis que estuvo a punto de volar por los aires sus relaciones con Sánchez. Lograron reconducir la situación reformulando la iniciativa, que sí pasó el filtro de la Mesa, y que finalmente fue retirada por el partido independentista.
Esta iniciativa precisó en su redacción que la cuestión de confianza es una prerrogativa exclusiva del presidente, y que no tenía asomo de carácter vinculante (como también recoge el nuevo redactado de Junts). “Fue calificado sin reparo alguno y con conformidad de los letrados”; “Son iniciativas miméticas”, trasladaron desde el PP a la Presidencia.
Armengol, según estas fuentes, “no ha respondido”, pero sí ha activado los resortes de la votación. En el PP calculan ahora sus próximos movimientos, y estudian presentar un escrito de reconsideración. No descartan acudir al Tribunal Constitucional, si bien en sus resoluciones el Tribunal de Garantías acostumbra a argumentar que la Mesa es soberana.
Desde la Presidencia, por su parte, enumeraron varias ocasiones en las que se inadmitieron iniciativas de corte similar, afirmando que es el proceder “habitual”. La última vez fue el pasado martes, ante una iniciativa de Vox, pero explican que hicieron lo propio con una parecida, del mismo partido, en diciembre de 2024. Y con otra similar un año después.

“El Congreso de los Diputados insta al presidente del Gobierno español a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza, conforme a la prerrogativa que le confiere la Constitución, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa”, reza el texto presentado y después retirado por Junts en 2025. Fuentes de la Presidencia insisten en que esta iniciativa “explicitaba que no había voluntad legislativa. Es decir, que era un brindis al sol”.
El PSOE les reta a presentar una moción de censura
“Es una moción más, se presentan tres o cuatro por semana”. Con estas palabras, un destacado dirigente del PSOE intentaba restar importancia a las enmiendas que han tumbado en menos de tres horas. Acusó al PP y a Junts de “retorcer el Reglamento”, y les retó a presentar una moción de censura. Sánchez no contempla hoy la cuestión de confianza, pero que sean el PP y Vox quienes se examinen podría granjearle algo de oxígeno político, toda vez que cree que sus socios parlamentarios no le dejarán caer.
Hace algo más de un año, Junts justificó la retirada de su PNL en la que instaba a Sánchez a someterse a una cuestión de confianza asegurando que así lo había requerido el mediador internacional que participaba en las negociaciones entre el PSOE y los neoconvergentes. Las vías de diálogo se cerraron en 2025, pero hasta ahora Junts no había explorado esta senda. Tampoco el PP.

