Como en toda buena representación teatral, un buen papel secundario puede llegar a ser tanto o más importante que el protagonista. En la trama de la SEPI orquestada por Leire Díez, fontanera del PSOE, y Vicente Fernández, expresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), este papel correspondió a Rosario Martínez Manzanero, Charo para los amigos. El suyo al frente de la Dirección de Participadas II en el holding empresarial público fue determinante en el rescate de Tubos Reunidos, que reportó casi 250.000 euros de beneficios a sus mediadores externos.
Esta posición queda refrendada en el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que recoge las felicitaciones de Vicente Fernández el 13 de julio de 2021 por la aprobación del expediente de Tubos Reunidos (TR) y por su implicación al respecto: “Hola, Charo. Imagino que se ha aprobado TR. ¡Enhorabuena! Sé lo que has trabajado e implicado en el tema. España y la SEPI pueden estar orgullosos de profesionales de tu valía”. Ese día se aprobó estimar la solicitud de la empresa de apoyo público temporal de 112,8 millones de euros, paso previo a su aprobación definitiva por parte del Consejo de Ministros el 20 de julio de 2021.
Pocos días después, en agosto de 2021, Rosario Martínez Manzanedo cesó de su responsabilidad en el marco de una reestructuración del organigrama de la SEPI, que suprimió una de las cuatro Direcciones de Participadas y utilizó la vacante generada para crear una nueva dirección -la Dirección del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas-. Para este puesto se contrató Julián Mateas Aparicio-Prieto-, quien se encargaría de concentrar la instrucción y el seguimiento de todos expedientes FASEE, según recoge el informe de la UCO.
“Puede que mi dimisión sirva para remover conciencias”
Apenas un mes antes, el 21 de junio, en una conversación de Whatsapp con Vicente Fernández, Charo trasladaba su desánimo por cómo estaban yendo las cosas dentro de SEPI y sus reticencias hacia Belén Gualda (identificada como BG), quien asumió la presidencia de la SEPI el 30 de marzo de 2021. “En los últimos 3 meses desde que está BG la situación ha ido mucho a peor”, recogen los mensajes interceptados por la UCO, tal y como informó ayer este medio.

Tanto es así, que Martínez Manzanedo, que se incorporó a la SEPI en 2018, manifestaba a su interlocutor su decisión de dimitir en el cargo:
– “Puede que mi dimisión sirva para remover conciencias. Que sirva como un aldabonazo”.
– “Me siento más triste que nunca por tomar esta decisión, porque el trabajo de la SEPI me encanta.”
– “Contigo en la SEPI, y, haría todo lo que tú me pidieses. Porque tus peticiones tenían toda la lógica y eras el primero en asumir responsabilidades.”
Una infiltrada de confianza de Vicente Fernández
Cabe recordar que Rosario Martínez Manzanedo se incorporó al brazo inversor del Estado durante la etapa de la presidencia de Vicente Fernández. El 29 de septiembre de 2019, unos días antes de la dimisión de este por el caso Aznalcollar, la directiva fue nombrada presidenta del Hispasat, un cargo que ostentó durante un año.
Ambos se conocían previamente por su condición de interventores del Estado. Desde 2014 y hasta su incorporación a SEPI, ella ejerció como directora de la Oficina Nacional de Contabilidad en la Intervención General del Estado, mientras que Vicente Fernández fue interventor general de la Junta de Andalucía durante la etapa de María Jesús Montero como consejera de Hacienda. El hombre de confianza de Montero fue quien introdujo a la mujer que posteriormente sería su infiltrada en el ente público.
Al igual que Fernández, Belén Gualda, primero como presidenta de Navantia y luego al frente de SEPI, fue un nombramiento de exvicepresidenta primera y ministra de Hacienda, tras su colaboración en la Junta de Andalucía.
Charo, de la SEPI a la Fundación SEPI
Este triángulo de relaciones ayuda a contextualizar los movimientos en la cúpula de SEPI. A tenor de las conversaciones recogidas en el informe de la UCO, podría interpretarse que Belén Gualda no mantenía una buena relación con Charo e, incluso que podría haber sospechado de ella.
– “Desde que BG [Belén Gualda] está en la SEPI no tengo comunicación alguna con Navantia. Es más en alguna ocasión me han negado información desde Navantia por estar ya en poder de BG. He pedido que me manden el documento que han mandado a BG y me lo han negado“, se quejaba Manzanedo a Vicente Fernández.
Sin embargo, el cese de la directora de Participadas II de SEPI en el verano de 2021 bajo la presidencia de Belén Gualda no significó una ruptura definitiva con el ente público. Desde este puesto directivo Rosario Martínez Manzanedo pasó a la Fundación SEPI.

La Fundación SEPI tiene como finalidad “impulsar el talento, la formación y el conocimiento al servicio del interés general y la excelencia del sector público”, tal y como destaca en su web. Tanto su Patronato como Comité Ejecutivo están presididos por Belén Gualda, mientras que el vicepresidente de la SEPI Bartolomé Lora también ostenta este cargo en la Fundación. Como entidad del tercer sector, el Patronato es el órgano de máximo gobierno y representación, desde el que se definen las líneas estratégicas y se supervisa la actividad.
A su vez, la Fundación cuenta con un Comité Ejecutivo y con un Comité de Dirección, que es el encargado del día a día de la Fundación. En el último ejercicio, se ha llevado a cabo una reorganización del equipo directivo. Durante 2024, se produjeron las bajas de dos de sus tres miembros: en agosto, salió la directora de Operaciones y, en octubre, el director general. El tercer miembro del equipo, la secretaria general, Rosario Martínez Manzanedo, continuó al frente de su responsabilidad.
Una Fundación sin director general desde octubre de 2024
La vacante para la Dirección General de la Fundación sigue sin cubrirse, tal y como podía comprobarse ayer en la web de la entidad. A falta de este nombramiento, la secretaría general es la que aglutina el grueso de la gestión. Según la última memoria de la Fundación SEPI, correspondiente a 2024, registró un resultado negativo de 820.060 euros, frente a las pérdidas de 1,312 millones del año anterior.
La reducción de las pérdidas se explica en parte por la venta de la oficina de la calle Quintana por 2,069 millones, lo que supuso un resultado positivo por enajenación de inmovilizado de 406.380 euros, al estar el inmueble contabilizado en la partida de activos no corrientes con un valor inferior (1,663 millones).

Ante la vacante en la Dirección General, en marzo de 2025 Belén Gualda procedió a formular las cuentas de 2024, unos resultados que también avalan con su firma la secretaria general y la directora de Administración, Rosario Martínez Manzanedo y María Dolores Mella, respectivamente.
Paradójicamente, al cierre del ejercicio 2024, la Fundación de la SEPI que está adscrita a la SEPI -holding que depende directamente del Ministerio de Hacienda-, tenía abiertos a comprobación los últimos cuatro ejercicios de todos los impuestos que le resultan de aplicación.

