No habrá congreso extraordinario. Tampoco explicaciones del último caso de presunta corrupción que afecta al PSOE, al menos, hasta que se conozca el sumario del caso de supuestos intentos de debilitar investigaciones judiciales que les perjudicaban, protagonizado por Leire Díez y Santos Cerdán.
El lunes, el juez Pedraz levantó parcialmente el secreto de la causa, que llegará a las partes en los próximos días. En la sede nacional del PSOE aguardan con nerviosismo hasta conocer sus entrañas. Su portavoz federal, Montse Mínguez, compareció en rueda de prensa tras la Ejecutiva del partido para reiterar los argumentos que ya expuso Pedro Sánchez el domingo, y para llamar a la “tranquilidad”. En privado, repiten este mensaje. El presidente, por su parte, celebró octavo aniversario de la moción de censura que le llevó a La Moncloa para presumir de las luces del Ejecutivo. No hubo mención alguna a las sombras.
Lo previsto es que en su formación mantengan el rumbo hasta el Comité Federal del próximo 27 de junio. Es el primero en casi un año -desde el que sirvió para relevar a Cerdán por Rebeca Torró en Organización. Teóricamente debía servir para sentar las bases de los procesos orgánicos para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027, pero los últimos frentes abiertos apuntan a que también tendrá otras connotaciones. Y la convocatoria del Comité Federal, máximo órgano de deliberación y decisión del PSOE entre congresos, es esgrimida hoy por la dirección federal para justificar el portazo a un cónclave extraordinario.
Ya lo reclaman algunos dirigentes históricos, como Ramón Jáuregui, exministro de Presidencia con José Luís Rodríguez Zapatero (2010-2011) y exvicelehendakari (1987-1991); o el expresidente andaluz (1982-1984) y presidente de honor del PSOE en esa comunidad, Rafael Escuredo. El lunes lo hizo también el actual alcalde de León, José Antonio Díez,
“Hay otros líderes que no lo piden”, responden fuentes de la cúpula socialista, donde intentan dar carpetazo. “Tenemos Comité Federal en tres semanas”, “no vamos a cambiar el calendario”. Si bien en este órgano, mucho más amplio, hay más voces críticas, la Ejecutiva está alineada con las posiciones del secretario general. Y este lunes no fue la excepción: “Lo que se ha dicho es que hay mucho orgullo de este Gobierno”, sostienen fuentes conocedoras de las conversación.
El domingo, Jáuregi plasmó en un artículo en El Correo que “nunca” había imaginado “tal cúmulo de acusaciones, ni tan graves. No sé cómo acabarán estas investigaciones, pero aunque resulten mucho más leves de lo que parecen, el daño corporativo será enorme”, advirtió. Por eso recetó “la convocatoria urgente de un congreso extraordinario que concite a la militancia a asumir esta traumática situación y a plantarse ante el futuro con una oferta de renovación ideológica y el liderazgo personal que los afiliados elijan”.

Con los deberes del último año como defensa
Por lo pronto, en la sede socialista ultiman un informe que recoge todos los cambios internos efectuados en el último año; tanto en lo que se refiere a procedimientos de control y transparencia como en materia de reparto de responsabilidades y tareas.
Uno de esos cambios tiene que ver con cómo han diluido el poder de la secretaría de Organización: quien la ostenta hoy (Torró) tiene que compartir algunas responsabilidades con sus adjuntos, por ejemplo en lo que se refiere a firmar documentos. “Estamos en buenas manos, estamos en un nuevo PSOE y una nueva manera de hacer”, prometió Mínguez durante la mañana.
Casi una semana después de la traumática personación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en Ferraz, en el PSOE reiteran que han trasladado “todo lo que [les] han pedido” desde el Instituto Armado. E insisten en diferenciarse de cómo operó el PP cuando se vio azotado por la corrupción. “No es ‘ y tú más'”, es que no jugamos a que nos den lecciones”. “El harakiri nos lo hicimos el año pasado”, reiteran. Ha sido la primera Ejecutiva desde la imputación del expresidente Zapatero, hace dos semanas, y desde la entrada de la UCO en su cuartel general.

De momento, en Ferraz no contemplan volver a revisar sus cuentas -“ya hicimos nuestra auditoría”-, ni pueden aclarar cuestiones como el motivo de los supuestos pagos del partido a la consultora desde la que supuestamente operaba la trama. Tampoco si estos pagos se corresponden con “algún” trabajo realizado. Sostienen que el secretario general desconocía las reuniones que supuestamente Cerdán y la fontanera mantuvieron en la sede socialista en una veintena de ocasiones.
Y no quieren contemplar nuevos cambios en su estructura, por el momento. No está en los planes el relevo de la gerente, Ana María Fuentes, investigada desde el pasado miércoles y respaldada públicamente por Sánchez. Ni tampoco del que fuera mano derecha de Cerdán en Organización, Juan Francisco Serrano.
Hace un año, distintas voces del PSOE dieron por hecho que el diputado de Jaén saldría de la Ejecutiva con la caída de Cerdán, si bien el secretario general lo puso al frente de la cartera de Política Municipal, clave para los próximos comicios. En sus filas afirman no tener información que comprometa su continuidad. Y, sobre Fuentes, insisten: “Vamos a ver qué firmó”.
“Si el sumario demuestra que hicieron martingaladas, nos querellaremos”
A la espera de conocer los entresijos de la investigación, no descartan emprender acciones legales contra Díez, a la que en 2025 permitieron que renunciase a la militancia, en lugar de expulsarla. “Si demuestra el sumario que hicieron martingaladas, nos querellaremos”, abundan. Hasta entonces, se sienten a ciegas.
Casi todas las respuestas, más allá de los dardos a la oposición, van en esta línea. “Tenemos que ser coherentes”; “Primero hay que leer el sumario”; “Dejemos trabajar a la Justicia”.

“Quieren que salgamos con el carnet del PSOE y las manos arriba*
Ese llamado a permitir que las investigaciones avancen discurre en paralelo a sus dudas, expresadas ante cámaras y micrófonos, sobre la “imparcialidad” de la Justicia”. En rueda de prensa, Mínguez se refirió el lunes a otras causas que afectan a figuras cercanas al PP, como la de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid; o la investigación abierta al exministro de Hacienda del PP Cristóbal Montoro, que se inició hace un año y todavía no ha sido llamado a declarar. “¿Esto es casualidad o no es casualidad?”.
La pregunta es retórica. Y el sujeto al que atribuyen estos ataques es amplio y ambiguo. En privado, argumentan que les “chirría” esta “doble vara de medir”: “Van a por nosotros”.
“Todo coincide en una semana”, insisten, sobre el juicio al hermano del presidente, David Sánchez, la entrada de la UCO en Ferraz y otros frentes que les afectan. Por no hablar del caso Begoña Gómez, esposa del presidente. “Tenemos cosas exactamente idénticas en el otro lado y no pasa nada”, lamentan.
Ferraz se prepara así para resistir ante los posibles golpes de los nuevos hallazgos, que previsiblemente seguirán aflorando en los próximos días y semanas. Aunque el presidente del Gobierno no quiera ser tan explícito, de la Ejecutiva socialista surgen decididos a apuntalar su defensa sobre la supuesta conspiración contra sus siglas: “Quieren que salgamos con el carnet del PSOE y las manos arriba”.

