El Gobierno y el PSOE llegan exhaustos a las puertas de las vacaciones de verano. El 12 de junio de 2025, sus costuras casi saltaron por los aires tras conocerse el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre Santos Cerdán. En 2026 la bomba nuclear ha caído casi un mes antes que entonces, el 19 de mayo, con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por el caso ‘Plus Ultra’.
Semana tras semana, el Ejecutivo se ha encomendado al parón estival para recuperar el aliento, y superada la cumbre de la OTAN de esta semana, la meta se antoja mucho más cerca.
Pedro Sánchez planea cerrar el curso político en algo menos de tres semanas, y echar la persiana del Consejo de Ministros durante casi un mes, hasta el 25 de agosto. Fuentes de Moncloa trasladan que lo previsto es que el presidente comparezca en rueda de prensa para su tradicional balance del semestre -‘Cumpliendo’-, el próximo 28 de julio.
Es posible que el último Consejo de Ministros antes del parón se produzca un día antes, el 27, pero también que coincida con la rueda de prensa del presidente, y sea él quien cope todos los focos ante los medios de comunicación.
Con aún tres Consejos y dos plenos extraordinarios en el Congreso de los Diputados pendientes, el Gobierno aún tiene algunos eventos de obligada asistencia por delante. Y varias citaciones judiciales relacionadas con los presuntos casos de corrupción que salpican al PSOE, que son las que más dificultades les generan para recuperar el control de la agenda mediática.
En el frente legislativo, además de la senda de estabilidad -aterriza en la Cámara Baja el 14 de julio-, la medida con más enjundia es el real decreto ley con medidas de vivienda, que en el Ejecutivo aspiraban a presentar y llevar al Congreso este mes, con o sin acuerdo. Hoy, fuentes de Moncloa rebajan esta premura, y abren la puerta a que antes de las vacaciones sólo aprueben esta norma en el Consejo de Ministros. La votación de convalidación se pospondría hasta agosto o septiembre.
El Gobierno respira tras superar la cita en la OTAN
Una de las últimas citas marcadas en rojo en el calendario es la del próximo lunes en París, para la reunión de la Coalición de Voluntarios por Ucrania a la que asistirá el propio Sánchez. Y que ya se verá ensombrecida por el frenazo a la aprobación del tratado de Amistad con Francia en el Senado, donde el PP cuenta con mayoría absoluta.
Por lo pronto, el Gobierno respira aliviado porque ha superado la cumbre de la OTAN del martes y el miércoles, en Ankara. Pese a los dardos de Donald Trump, Sánchez, hizo lo posible por no confrontar con el presidente de EEUU a cuenta del gasto de España en defensa, que ronda el 2% del PIB, mientras que el resto de integrantes de la Alianza Atlántica se han comprometido a dispararlo hasta el 5% para el año 2035.
Moncloa era consciente del alto voltaje de esta cumbre, y ha tratado de salvar los muebles en el plano doméstico y de cara a la OTAN; ante los aliados atlánticos, Sánchez aterrizó en Turquía después de que su equipo difundiera todos los números que apuntalan que España sí es un socio fiable, que está entre los que más aportan.
De las fronteras hacia adentro, el Gobierno presume de haber logrado que se evalúe el cumplimiento de España con la Alianza en base a la consecución de objetivos, no al gasto porcentual con respecto al producto interior bruto (PIB). Defiende que los más de 35.400 millones que destinan a estas partidas no compiten con el gasto social, y que sirven como estímulo al tejido productivo e industrial español, y no se destinan únicamente a la compra de armamento.
Con sus socios de coalición, Sumar, en contra de este incremento, y con sus aliados de izquierdas asumiéndolo a regañadientes, el jueves las palabras de Trump abrieron un pequeño frente a Sánchez. De vuelta a EEUU tras la cumbre, el presidente norteamericano aseguró que “España se ha mostrado muy generosa” al “atender una solicitud de numerosos pagos”. “Se portaron muy mal, en mi opinión. Pero hoy ha habido una gran unidad en esa sala”, apostilló.
El mismo día en que Sánchez voló a Ankara, el Consejo de Ministros había aprobado destinar otros 6.287 millones de euros al Ministerio de Defensa, para cubrir la subida de los sueldos del personal militar, así como diversos programas de inversión. Desde el Gobierno han deslizado que esta inyección de recursos está dentro de lo previsto, y no supone un desembolso extraordinario.
Podemos exige explicaciones por las palabras de Trump sobre el gasto en defensa
Pocas horas después de conocerse el enésimo giro discursivo de Trump, Podemos exigió al Gobierno que aclarase si “ha adquirido algún compromiso del gasto militar” o si ha acordado elevar “la aportación de España a la OTAN”. Registró una pregunta parlamentaria por escrito y recordó que España ha pasado de destinar 17.451 millones de euros a estas partidas en 2023 a una estimación de 35.419 millones en 2026. También denunció el “rumbo belicista” de este Gobierno. El BNG también estudia reclamar explicaciones al Ejecutivo.
En el Congreso, el primer termómetro de las relaciones de la coalición PSOE-Sumar con sus aliados parlamentarios llegará en poco más de una semana, el 14 de julio. Y la última oportunidad para que el Gobierno impulse las leyes pendientes será el 23 de julio, algo menos de una semana después. Con estos mimbres, Sánchez sacará pecho por las 68 leyes aprobadas en estos tres años de legislatura, y tratará de desmarcarse de los casos de corrupción que seguirán aguardándole en septiembre.

