El rechazo de Junts a los dos decretos de vivienda vuelve a colocar al Gobierno ante una de esas jornadas parlamentarias en las que cada voto cuenta. La formación de Carles Puigdemont ha anunciado que no respaldará las medidas impulsadas por el Ejecutivo, complicando su convalidación en el Congreso y reabriendo inevitablemente una pregunta que acompaña a Pedro Sánchez desde hace meses: ¿cuánto puede durar la legislatura?
Aunque Artículo14 ha adelantado que no habrá adelanto electoral, el escenario hipotético permite hacer un cálculo muy concreto. Si el presidente decidiera convocar hoy elecciones generales, España estaría votando antes de terminar noviembre.
La fecha no depende de una decisión discrecional de Moncloa. El calendario de unas elecciones generales anticipadas está regulado por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que establece unos plazos muy precisos desde que se produce formalmente la convocatoria hasta que los ciudadanos acuden a las urnas.
Si Sánchez disolviera hoy las Cortes, las elecciones serían el 26 de noviembre

El artículo 115 de la Constitución establece que el presidente del Gobierno puede proponer la disolución del Congreso, del Senado o de ambas Cámaras, previa deliberación del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad. La decisión debe ser posteriormente decretada por el rey y el propio decreto tiene que fijar la fecha de las elecciones generales.
La clave para calcular esa fecha aparece en el artículo 42 de la LOREG. Cuando existe una disolución anticipada, el decreto de convocatoria se publica en el Boletín Oficial del Estado al día siguiente de su expedición y entra en vigor ese mismo día. A partir de ahí comienza la cuenta atrás: las elecciones deben celebrarse exactamente el día 54 posterior a la convocatoria.
Por tanto, si Pedro Sánchez formalizara este viernes 2 de octubre de 2026 la disolución de las Cortes y el decreto apareciera publicado en el BOE el sábado 3 de octubre, las elecciones generales se celebrarían el jueves 26 de noviembre de 2026. Sería una fecha poco habitual en España, donde las elecciones nacionales suelen celebrarse en domingo, pero jurídicamente sería el resultado del calendario si la convocatoria se produjera inmediatamente.
Existe además una limitación constitucional importante. El presidente no puede presentar una propuesta de disolución mientras se encuentre en trámite una moción de censura. Fuera de ese supuesto y de las restantes limitaciones previstas por la Constitución, la iniciativa corresponde al jefe del Ejecutivo.
Un anuncio hoy podría llevar las urnas al domingo 29 de noviembre

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre que Sánchez anuncie hoy unas elecciones generales y que formalice hoy mismo la convocatoria. Una comparecencia del presidente comunicando un adelanto no activa por sí sola el reloj electoral. Lo determinante es la expedición y posterior publicación del real decreto.
Eso permitiría desplazar ligeramente el calendario. Si Sánchez anunciara este viernes su decisión, pero el decreto de disolución fuera expedido el lunes 5 de octubre y publicado en el BOE el martes 6, el plazo de 54 días llevaría las elecciones generales al domingo 29 de noviembre de 2026. Esa opción encajaría con la práctica habitual de celebrar las votaciones en domingo.
El precedente más reciente ayuda a entender el procedimiento. Pedro Sánchez anunció el 29 de mayo de 2023, un día después de las elecciones autonómicas y municipales, la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales. El Real Decreto 400/2023 fue fechado ese mismo 29 de mayo, publicado al día siguiente en el BOE y fijó la votación para el domingo 23 de julio. Entre la publicación de la convocatoria y las urnas transcurrieron exactamente los 54 días establecidos por la legislación electoral.
La situación política de octubre de 2026 vuelve a alimentar las especulaciones. El rechazo anunciado por Junts a los decretos de vivienda evidencia nuevamente las dificultades del Ejecutivo para construir mayorías parlamentarias estables. Sin embargo, una derrota parlamentaria no provoca automáticamente elecciones generales ni obliga al presidente a disolver las Cortes. La legislatura puede continuar mientras el Gobierno decida hacerlo y conserve las herramientas constitucionales necesarias para desarrollar su actividad.
Por eso, el escenario sigue siendo hipotético. Según ha podido adelantar Artículo14, Sánchez no contempla actualmente un adelanto electoral. Pero si esa decisión cambiara y la disolución fuera formalizada este mismo 2 de octubre, el calendario está escrito: los españoles serían llamados a las urnas el 26 de noviembre. Si Moncloa esperara hasta el lunes para formalizarla, el horizonte se desplazaría al domingo 29. En cualquiera de los dos casos, unas nuevas elecciones generales quedarían a menos de dos meses de distancia.

