“Nos va peor cuando se habla más de la vida interna de las organizaciones y de conflictos que, honestamente, creo que le importan poco a la ciudadanía”. Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, advirtió este miércoles a su espacio político del daño que puede generarles la enésima batalla interna dentro de la coalición Sumar. Concretamente, dentro del partido fundado por Yolanda Díaz, Movimiento Sumar.
Bustinduy, que no milita en ningún partido, puso voz a la preocupación que asalta a distintos cargos orgánicos e institucionales de Sumar. Han asistido con preocupación a las dimisiones de dos cargos de la Ejecutiva del partido. Con la formación partida en dos, y la corriente liderada por la portavoz parlamentaria, Verónica Martínez, señalando a la co-coordinadora, Lara Hernández, que heredó las riendas del partido tras la dimisión de Díaz y la constitución de una dirección interina.
En mitad del terremoto, como avanzó este diario en marzo, Movimiento Sumar se encamina a su tercera Asamblea en apenas tres años de vida. Previsiblemente se celebrará en la primera quincena del mes de julio. El Grupo Coordinador, máximo órgano de dirección entre congresos, se reunirá este jueves de forma telemática para abordar la convocatoria de este congreso. Desde la dirección aseguran afirman que la cita está agendada a las 18.30 horas.
Además de convocar la Asamblea, lo previsto es debatir y aprobar el Reglamento que regirá este cónclave, así como la ponencia político-organizativa. Esto es, la hoja de ruta de la formación a partir de ese mes.
La vicepresidenta segunda, que en marzo ya trasladó a este órgano que reduciría aún más su presencia en estas reuniones -después de desvelar que no volverá a ser candidata-, tampoco participará este jueves. Se trata de un encuentro ya previsto, planeado antes de que trascendieran los escándalos, y desde el equipo de Díaz explican que no es común que acuda a estas citas.
Tampoco estuvo presente en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, este miércoles. En su agenda oficial no hay rastro de otras actividades durante la mañana, y la vicepresidenta intenta asistir aún cuando no tiene que responder preguntas parlamentarias. Especialmente si participa el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, como era el caso. Varias horas después, a las 19.30, sí asistió en Barcelona a la misa organizada por el Papa, León XIV, junto a la plana mayor del Gobierno.
El silencio de Movimiento Sumar
El martes trascendieron las dimisiones de la secretaria de Organización del partido, Laura Moreno, y el secretario de Comunicación, David Comas. Ambos eran perfiles casi desconocidos para el gran público, si bien ostentaban carteras de peso. Y los dos, según distintas fuentes de Movimiento Sumar, han señalado a Hernández como responsable de sus salidas. Al menos, parcialmente.
De hecho, la primera difundió hace días ante su organización una carta de despedida en la que arremete contra la co-coordinadora. Afirma que existe una investigación interna tras una denuncia “interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la co-coordinadora hacia algunos trabajadores”.
Estrictamente, Moreno no aludió a supuestos casos de acoso laboral, pero es lo que subyace en su misiva, como interpretan distintos dirigentes. Y como afirmó en redes sociales la exsecretaria de Comunicación de Movimiento Sumar, Elizabeth Duval. Oficialmente, desde el partido han evitado “entrar a valorar documentos que se envían a un chat interno de la organización, que tiene sus cauces y sus procesos formales”.
También han rechazado facilitar cualquier explicación sobre la citada investigación interna. “Los procedimientos internos que pueda haber en este momento son estrictamente confidenciales y debemos respetar su carácter garantista”, apostillan.
El silencio es total desde el grupo parlamentario, que Movimiento Sumar comparte con Izquierda Unida, Más Madrid y Los Comunes. En un momento clave para reeditar su entendimiento con estas fuerzas, para volver a concurrir juntos a las elecciones generales, un partido que ya cuenta con una escasísima implantación territorial y aún no se ha recuperado de la marcha de Díaz se encuentra en uno de sus momentos de mayor debilidad orgánica de su historia.
“Esto nos destroza”
Por más que el ministro de Derechos Sociales no vea “una guerra abierta en ningún lado”, según sus declaraciones públicas, la formación de Díaz se encuentra dividida. Y se encamina hacia la tercera Asamblea de su historia sin haber abordado siquiera, públicamente, el procedimiento “interpuesto” por distintos dirigentes contra la líder del partido.
Oficialmente, Díaz apenas dirigió Movimiento Sumar unos meses hasta su dimisión, en junio de 2024, tras el pésimo resultado cosechado por su marca en las elecciones europeas. Una dirección provisional tomó las riendas hasta marzo del siguiente año, cuando Hernández y Carlos Martínez se pusieron al frente. El segundo dimitiría discretamente poco después, aunque su partido esperaría hasta agosto para comunicar su marcha.
Hasta el momento, ningún dirigente se ha postulado para relevar a Hernández. En las últimas semanas, la portavoz en el Congreso, Martínez, ha vuelto a aparecer en la mayoría de quinielas. Fue ella quien afirmó el martes, en una entrevista en RNE, que la marcha de Moreno obedece a una decisión personal. En marzo, desde su entorno rechazaban la posibilidad de que aspirase a hacerse con las riendas.
Entre distintos dirigentes de este espacio político asisten con preocupación al incendio en el partido que Díaz quiso que aglutinara al resto de formaciones dentro de las siglas Sumar, y que finalmente fue relegado a ser una pieza más del puzzle. “Esto nos destroza”, reconoce uno de ellos. Recuerda que este tipo de peleas internas generan una enorme desafección en su electorado. E insiste en que no toca estar a esto hoy.
En palabras de Bustinudy: “A la izquierda le irá mejor cuanto más centrados estemos en el interés general de la gente trabajadora y menos en cuestiones internas”, que “creo que importan menos a nuestros votantes”.

