El PNV ha sido socio clave tanto de gobiernos del PP como del PSOE. El aliado que todos los partidos se disputan por tener de su lado. Y el que, una vez más, tiene la llave de la legislatura. La misma que utilizó hace ocho años, propiciando la caída de Mariano Rajoy poco días después de avalar sus Presupuestos.
Hoy, tanto el Gobierno como el PP miran con mucha atención cada movimiento e intervención del PNV… y evitan señalarles con el dedo. Y ello pese a verse salpicados por el caso Leire Díez. En concreto, según la UCO de la Guardia Civil, la trama corrupta maniobró con “miembros del PNV” para facilitar que el Ejecutivo central rescatase a la empresa Tubos Reunidos.

Desde el PP han suavizado sus críticas. Tan solo exigen que “aclaren” esas reuniones y niegan citar a Andoni Ortuzar u otros miembros del PNV a la comisión Koldo que investiga la corrupción del PSOE en el Senado. Fuentes populares reconocen que el tono elegido por los portavoces oficiales de Feijóo fue suave.
“Nuestro enemigo es Sánchez y no vamos a quitar el foco de ellos”, explican en Génova, de cara a la comparecencia del presidente este miércoles por los casos de corrupción que le cercan. El PP quiere evitar que la atención se desvíe a los “cómplices” en vez de al “vértice de la trama”.

De fondo, el PP ha forzado esta semana dos votaciones clave en el Senado y en el Congreso, para exigir elecciones y una cuestión de confianza respectivamente. Y busca el apoyo del PNV. Si lo consigue, podría ser antesala de una hipotética moción de censura.
Así las cosas, los movimientos son calculados. Tanto Moncloa como el PP saben que los siete votos del PNV en el Congreso son decisivos para mantener la legislatura o precipitar un cambio de timón. El partido vasco también sabe que tiene la sartén por el mango, y que el foco está en si sube o baja el pulgar. En las últimas semanas, se han distanciado del PSOE de manera clara y han pasado de pedir elecciones a dar margen a Moncloa hasta la votación de los Presupuestos.

El partido de Aitor Esteban pone especial atención en la comparecencia de Sánchez, pero evita concretar futuros pasos. “Queremos escuchar cómo valora Sánchez la sentencia y cómo va a abordar lo que resta de legislatura”, señalan fuentes nacionalistas.
La expectativa es máxima, de ahí que este martes diputados vascos practicaran el escapismo en el Congreso. Fue llamativo que uno de sus portavoces, Mikel Legarda, dejara una enigmática frase: “Tanto va el cántaro a la fuente”, expresó para contestar a una moción del PP –que apoyó- sobre los usos parlamentarios. Fuentes del PNV consultadas por este periódico niegan, sin embargo, que se tratara de un aviso al Ejecutivo.
Desde el Ejecutivo interpretan que el PNV es uno de sus socios más leales y no creen que vayan a ir más allá. Le consideran un socio activo de cara a la negociación que se abrirá en los próximos meses para tratar de presentar y aprobar las cuentas públicas.

