España está a punto de experimentar un cambio significativo después de varios días con temperaturas extremas. El calor todavía tendrá recorrido durante este jueves y parte del viernes, pero a partir del sábado 15 de agosto las máximas pueden caer entre 8 y 10 ºC en numerosas zonas del norte y del interior, dejando atrás los valores excepcionalmente elevados de esta semana.
El cambio estará provocado por la llegada de una vaguada atlántica que desplazará progresivamente la masa de aire muy cálido instalada sobre la Península. Su entrada modificará el tiempo en España, con temperaturas más contenidas y una atmósfera mucho más favorable para el desarrollo de tormentas.
El descenso no será igual en todo el territorio. Galicia, Asturias, Castilla y León, País Vasco, Navarra y La Rioja serán algunas de las comunidades donde más se notará.
El tiempo en España: el calor todavía tendrá un último día especialmente intenso
Antes del descenso llegará otra jornada de temperaturas muy elevadas. Este jueves todavía podrán alcanzarse o superarse los 40 ºC en grandes valles como el Guadalquivir, Guadiana, Tajo y Ebro.
La situación responde a la presencia de una potente dorsal subtropical que durante los últimos días ha permitido la permanencia de aire extraordinariamente cálido sobre la Península.
El anticiclón ha dificultado la renovación de las capas bajas de la atmósfera, favoreciendo que el calor se acumule jornada tras jornada.
Este patrón comenzará a debilitarse durante el viernes. Será entonces cuando una ondulación del chorro polar permita que aire más fresco procedente del Atlántico empiece a penetrar por el noroeste peninsular.
El sábado llegará el gran descenso de temperaturas
El cambio más evidente en el tiempo en España se producirá durante el sábado. Las máximas descenderán de forma especialmente acusada en la mitad norte, después de que varias ciudades hayan alcanzado esta semana valores próximos o incluso superiores a los 38 ºC.
En Galicia, la bajada puede rondar los 5 o 6 ºC en diferentes zonas. También Asturias experimentará un descenso importante, con máximas claramente más suaves que las registradas durante los días anteriores.
El desplome será todavía mayor en puntos del País Vasco, Navarra y Castilla y León. Algunas ciudades pueden perder alrededor de 10 ºC en apenas 48 horas.
No significará la llegada del frío, pero sí un cambio notable después de jornadas con temperaturas excepcionalmente altas para la época.
Vitoria, Burgos o Pamplona notarán especialmente el cambio
Las previsiones muestran diferencias muy llamativas en varias capitales del norte. En Vitoria, las máximas han llegado a moverse cerca de los 38 o 39 ºC durante este episodio, mientras que durante el fin de semana podrían quedarse alrededor de los valores medios de los 20.
Algo parecido ocurrirá en Burgos. Después de máximas próximas a los 37 ºC, el termómetro podría situarse alrededor de los 27 o 28 ºC con la entrada de la masa de aire más fresca.
Navarra también estará entre las zonas donde más se perciba el cambio. Pamplona dejará atrás las temperaturas cercanas a los 40 ºC y puede situarse durante el fin de semana en valores próximos a los 30 ºC.
En Logroño, el descenso será igualmente notable, aunque el ambiente continuará siendo caluroso durante las horas centrales.
La vaguada traerá algo más que temperaturas más bajas
El descenso térmico no llegará solo. La vaguada introducirá aire más frío en las capas medias y altas de la atmósfera, aumentando la inestabilidad.
Ese cambio puede favorecer la aparición de tormentas en diferentes comunidades desde el viernes y durante el fin de semana.
La combinación de una superficie todavía muy caliente y aire más frío en altura proporciona un escenario favorable para chubascos intensos, granizo y fuertes rachas de viento.
Las tormentas tendrán inicialmente mayor protagonismo en zonas de montaña y en el este peninsular, aunque pueden extenderse a otros sectores a medida que avance la vaguada.
No será el final del verano
El cambio en el tiempo en España no debe interpretarse como un final anticipado del verano. Las temperaturas seguirán siendo propias de agosto en buena parte del país y el calor continuará siendo intenso en el sur y en determinadas áreas mediterráneas.
Lo que terminará será el episodio de temperaturas extremadamente elevadas que ha marcado esta semana.
El cambio coincide además con el tramo final de la canícula, el periodo estadísticamente más caluroso del año, que suele situarse entre mediados de julio y mediados de agosto.
La segunda mitad del mes puede presentar una atmósfera bastante más dinámica, con un chorro polar más ondulado y una mayor frecuencia de vaguadas capaces de acercarse a la Península.
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Los modelos apuntan a que la inestabilidad podría prolongarse durante los primeros días de la próxima semana. Eso no implica precipitaciones generalizadas ni constantes, sino una mayor facilidad para que aparezcan episodios tormentosos.
Después de varias semanas dominadas por dorsales subtropicales y masas de aire extremadamente cálidas, la circulación atmosférica comenzará a mostrar señales de mayor movilidad.
El sábado 15 marcará el primer cambio evidente. En apenas dos días, algunas ciudades pasarán de rozar los 40 ºC a quedarse cerca de los 30 ºC, mientras que en las regiones cantábricas el ambiente podrá ser todavía más suave.
Será un respiro importante tras una semana de calor intenso, aunque agosto todavía tiene margen suficiente para nuevos repuntes térmicos antes de que termine el verano.

