Casi la mitad de los españoles recuerda haber recibido bofetadas o golpes como castigo durante su infancia o adolescencia. Así lo refleja el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ‘Actitudes y opiniones sobre la infancia y la adolescencia’ publicado este jueves. Es la primera vez que el CIS realiza un sondeo sobre las actitudes hacia la infancia y la adolescencia, dirigido únicamente a adultos.
Según los resultados, el 48,6% de los encuestados asegura haber sufrido este tipo de castigos físicos como bofetadas o golpes, mientras que un 32,5% afirma haber recibido golpes, empujones, tirones de pelo o haber sido objeto del lanzamiento de objetos con la intención de causarle miedo o daño. De hecho, el 17,3% de los entrevistados recuerda haber recibido patadas o una paliza, mientras que un 10,9% asegura haber sufrido ataques con algún objeto o arma.

Más allá de las agresiones físicas, el estudio también pone de manifiesto la desatención que recibieron respecto a los problemas emocionales y psicológicos. Los datos muestran que el porcentaje de quienes recuerdan haberse sentido desatendidos ante dificultades emocionales, educativas o personales es más del doble del correspondiente a quienes carecieron de atención médica cuando la necesitaban.
En concreto, el 31,8% de los encuestados afirma que se sintió desatendido ante problemas emocionales, educativos o personales importantes, frente al 15% que asegura no haber recibido atención médica o un tratamiento adecuado cuando lo necesitaba. El 32,6% de los entrevistados afirma que fue ignorado o tratado con indiferencia durante su infancia, mientras que tres de cada diez recuerdan haber sentido que no eran queridos.
En cuanto a las consecuencias del maltrato en el hogar, el 41,3% de los encuestados considera que la dificultad para contar lo sucedido es el factor que más puede afectar a un menor, mientras que el 33,4% señala la indiferencia de los testigos que presencian estas situaciones y optan por mirar hacia otro lado. Ambos factores se sitúan por encima de la prolongación del maltrato en el tiempo (15,9%) y de la sensación de control o sometimiento que experimenta la víctima (6,6%).
Una percepción similar se observa en los casos de acoso escolar, en el que el 41,8% considera que lo más perjudicial para el menor es que los testigos miren hacia otro lado, mientras que el 33,1% apunta a las dificultades para contar lo sucedido. De este modo, la falta de intervención de quienes presencian el acoso se sitúa como la principal preocupación de los encuestados, por delante de la duración de estas situaciones (16,4%) o del sometimiento que siente la víctima (6,6%).
Comentarios, insinuaciones y acoso sexual
Más allá de las experiencias nombradas, el CIS ha querido abordado las situaciones de acoso de carácter sexual. A este respecto, el 29,8% afirma haber recibido comentarios, insinuaciones o conductas de carácter sexual que le hicieron sentir incómodo. Incluso el 17% recuerda haber recibido tocamientos, besos o contactos físicos de carácter sexual no deseados.

La violencia no solo se refleja en el ámbito físico, el cuestionario también aborda las situaciones de acoso en el entorno digital y en redes sociales. Entre los encuestados de 40 años o menos, el 26,3% asegura haber recibido insultos, amenazas o haber sufrido acoso a través de Internet, redes sociales o servicios de mensajería durante su infancia o adolescencia.
Asimismo, el 23,5% de este grupo de edad recuerda haber recibido proposiciones sexuales o contenido sexual no deseado, o haber sufrido presiones para enviar imágenes íntimas. A ello se añade que un 14,5% asegura que se difundieron mensajes, imágenes o información personal sin su consentimiento.

