Hace apenas unos días que se comunicó a quién se había otorgado el Premio Nobel de Física de este año. El galardonado ha sido Francis Halzen, el científico belga que tuvo la idea de enterrar un telescopio en el hielo del Polo Sur para intentar captar neutrinos.
Los neutrinos son partículas elementales, es decir, no están constituidas por otras partículas, y además están consideradas como las partículas más enigmáticas del cosmos. Son además la segunda partícula más abundante del Universo y pueden atravesar la Tierra y los cuerpos humanos sin interactuar con la materia, de hecho, billones de ellos nos atraviesan cada segundo sin que nos enteremos.
Los neutrinos tienen masa, pero no tienen carga, y transportan información sobre procesos altamente energéticos que suceden en el Universo, por lo que los científicos intentan capturarlos para poder estudiarlos y poder así estudiar procesos que suceden en el Universo a millones de años luz de nosotros. Pero aquí es donde reside el problema: no es fácil atrapar neutrinos, aunque sean millones y millones los que nos atraviesan de manera continua, a nosotros y a todo lo que nos rodea. De ahí la importancia de idear métodos como IceCube, el telescopio enterrado en hielo (en realidad es un detector de un kilómetro cúbico de hielo) y situado en la estación Admunsen-Scott en el Polo Sur, que le ha valido el Premio Nobel al físico Halzen.
La Física nos dice que el 95% de lo que existe es invisible a nuestros ojos. Dentro de este porcentaje de realidad que no vemos se encuentran los neutrinos (de manera minoritaria) y también la energía oscura y la materia oscura, y yo creo que en realidad esto de lo que habla la Física es absolutamente asimilable a lo que ocurre en nuestras vidas: la mayor parte de lo que ocurre a nuestro alrededor, que afecta o no a nuestras vidas, es invisible a nuestros ojos.
Y cuando hablo de lo que ocurre a nuestro alrededor, me refiero a todo tipo de cosas, desde la alta política que se cuece en despachos incluso de países lejanos, a las que son más mundanas y cercanas a nosotros, a nuestras vidas ordinarias y a nuestras relaciones, la mayoría de lo que sucede es invisible a nuestros ojos, nos afecta (al igual que los neutrinos que nos atraviesan por millones sin que enteremos), pero no nos enteramos. ¿Cómo podríamos enterarnos?
Hace tres años tuve la oportunidad de visitar el único laboratorio subterráneo que hay en España que también se dedica a la detección de neutrinos y materia oscura. Todo lo que nos parece espectacular en nuestra imaginación cuando pensamos en astrofísica y partículas espaciales, llevado al laboratorio es trabajo rutinario que precisa de años y años de recogida de datos para poder llegar a conclusiones ciertas. Y estos datos confirman o refutan teorías, o abren nuevas vías de investigación, pero la ciencia siempre avanza a través del conocimiento y la experiencia, algo que no siempre sucede en nuestras vidas, porque aun conociendo y habiendo experimentado, no siempre aprendemos. La Historia y nuestras vidas están llenas de ejemplos.
Dicen los que investigan las partículas elementales que los neutrinos aportan información crucial sobre los fenómenos más extremos del universo, sobre el funcionamiento del interior de las estrellas y sobre los enigmas de la física fundamental, pero son difíciles de detectar. En nuestra vida ordinaria podemos tener información, informaciones sobre muchas diferentes cosas que acontecen, pero siempre nos faltarán certezas sobre lo que eso significa, al contrario de lo que ocurre en la ciencia. Y es curioso, porque la Física habla de partículas invisibles, de partículas o materia o energía aún por detectar que la teoría dice que deben existir y a veces, con el tiempo y la investigación, terminan encontrándose y confirmando lo que fue teorizado, aquello ocurría así precisamente por eso.
En nuestra vida, en cambio, rodeados por eventos que no vemos, de acciones que nos son invisibles, pero que nos afectan en mayor o menor medida, nos quedamos la mayoría de las veces por conocer qué fue lo que causó aquello tan importante para nosotros (para bien, y para mal). Así es la vida, tan diferente de la Física.
La Física nos dice que el 95% de lo que existe en el Universo es invisible a nuestros ojos, y no sabría decir cuánto de lo que forma parte de nuestra vida, que no pertenece al ámbito de la Física, también lo es. Estamos rodeados de realidad invisible que nunca conoceremos, o puede que algún día se nos muestre algún atisbo de esa realidad que no vemos, pero que forma parte de nuestra vida, y seamos testigos de una especie de resplandor azul, como los que aparecen cuando se detecta un neutrino en IceCube, y puede que hasta descubramos algo nuevo de nosotros y de nuestra vida.

