La visita de los Reyes a Ceuta ha trasladado este año la Fiesta Nacional del 12 al 13 de octubre. Tras el vergonzoso y bochornoso espectáculo que vivimos el lunes en Madrid, este martes los ceutíes han dado una auténtica lección de patriotismo y de educación a muchos falsos patriotas. Miles de caballas, de todos los credos y confesiones, han vivido la visita del rey Felipe VI y de doña Letizia a su ciudad, con más emoción, lágrimas y entusiasmo aún que con el que hace pocos meses millones de españoles celebramos la victoria de España en el Mundial.
Los ceutíes y los melillenses ya saben que no están solos. Que son, fueron y serán siempre españoles. Entre miles de banderas (de Ceuta, España y la UE) los caballas ya saben que hay tres cosas que les unen como a una roca y que nadie les podrá arrebatar: su patria, sus Reyes y la Lotería Nacional.
El gran edificio de la Corona
Los Reyes, en una nueva exhibición urbi et orbi de cercanía, empatía y cariño a su pueblo, han vuelto a demostrar cómo se afianza y prestigia una institución en tiempos nada fáciles. Don Felipe se está ganando día a día a los españoles con el arma más simple, pero más poderosa, que existe: la ejemplaridad. Tiene la tremenda suerte de tener a su lado a doña Letizia, que, además de ser una gran reina, se ha convertido en poco tiempo en el otro pilar fundamental de ese gran edificio que es la Corona.
Los españoles saben que los Reyes siempre están, en primera línea, compartiendo sus penas, como en Paiporta o Adamuz; o celebrando las grandes alegrías nacionales, como las gestas y los triunfos constantes de nuestros extraordinarios deportistas. Los Reyes de España siempre están en su sitio, por eso no solo son el símbolo de la unidad y la permanencia del Estado, sino también (tras la retirada de Rafa Nadal) los mejores embajadores de este viejo reino europeo en el mundo.
Algunos auguran que la reacción marroquí a esta visita real a Ceuta y Melilla será muy dura. Discrepo. Los marroquíes son muy inteligentes y en esta ocasión lo que más les importa y urge es localizar a las “lumbreras” que han creado este innecesario conflicto con España y con el gobierno de Pedro Sánchez. Un gobierno que tomó decisiones muy favorables a los intereses alauitas en el Sahara y que se vio sorprendido por esta invasión que luego mudó en drama humanitario. Sí, las dos cosas, porque, aunque algunos parezcan ignorarlo, la luna siempre tiene dos caras.
Creo que Ceuta va a ir recuperando, poco a poco, la normalidad, porque hay muchos intereses compartidos y porque en las relaciones de vecindad todas las personas inteligentes saben que si no hay equilibrio, hay conflicto. En Rabat, además, han aprendido con esta crisis otra importante lección: los Reyes de España pernoctan donde les da la gana.
Siempre les quedará Margallo
El gobierno socialista que es un virtuoso en el arte del relato, en el caso de Ceuta ha fallado estrepitosamente. No hay Truman Capote, con el presidente Juan Jesús Vivas al pie del cañón y el presidente Sánchez de vacaciones en Lanzarote, que salve sus errores y contradicciones.
Pero los socialistas sí pueden sacar pecho porque las dos visitas reales a Ceuta y Melilla se han producido bajo gobiernos del PSOE. Todos sabemos que de política exterior no es de lo que más presumen los incondicionales del PP. A los críticos que aún mentan el error del referéndum de la OTAN, yo les recuerdo que a los populares, como en Casablanca, siempre les quedará Margallo.
Escenarios disímiles
Para los cuatro grandes partidos que se presentan a las elecciones generales del próximo 29-N la crisis de Ceuta plantea escenarios absolutamente disímiles.
Para Sánchez es un gran “marrón” que trata de que los votantes olviden hablando de vivienda y áticos.
Para Feijóo es un difícil problema que heredará, si gana las elecciones, y al que tendrá que aplicar la tradicional prudencia y sagacidad galaica.
Para Abascal son votos (lo único que alimenta el patriotismo de Vox), y por eso se presenta en una ciudad en que la mitad de los caballas son musulmanes acompañado del francés Jordan Bardella, un entusiasta apóstol de la tolerancia y la convivencia. Es como si alguien se presenta en una peña barcelonista para hablar del arbitraje Negreira acompañado del gran Tomás Roncero.
Por último, para la rutilante candidata del Frente Raquítico (pienso en la desilusión de miles de izquierdistas esperanzados), Ada Colau, es otra flotilla, solo que más seria que la que protagonizó Marcos de Quinto de cerveza, botellín en mano, este verano.
Las víctimas
Termino ya, pero no quiero hacerlo sin referirme a la visita de los Reyes al cementerio musulmán ceutí donde están enterrados muchos de los jóvenes marroquíes ahogados en esos dos terribles días de julio. En un emotivo acto ecuménico los monarcas honraron y recordaron a las mayores víctimas de esta locura, de esta gran irresponsabilidad, de esta gran tragedia.
Hoy los Reyes visitan Melilla y sé, como hijo de melillense que soy, que la emoción embargará mi alma y las lágrimas perlarán mis mejillas. Sé también que el pueblo de Melilla, como el ceutí, revivirá al lado de sus Reyes los versos de Jorge Luis Borges, siempre Borges: “Nadie es la patria, pero todos lo somos. / Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, / ese límpido fuego misterioso”.

