Opinión

Letizia y los republicanos

La princesa Leonor (i) y la reina Letizia (d) durante el tradicional desfile militar por las calles del centro de Madrid.
La princesa Leonor (i) y la reina Letizia (d) durante el tradicional desfile militar por las calles del centro de Madrid.
EFE/Ballesteros
María Jesús Güemes
Actualizado: h

Los republicanos se vuelven monárquicos cada vez que la Reina da un discurso. Ya sé que es una exageración, pero también lo es el revuelo que provocan sus intervenciones.

El viernes pasado habló en un acto institucional por el Día Mundial de la Salud Mental y el contenido se viralizó de inmediato con multitud de halagos. En este encuentro comentó que el sufrimiento psicológico no siempre es visible. También pidió dotar a los niños y jóvenes de herramientas de gestión emocional en las escuelas. No puedo estar más de acuerdo. A mí me parece algo urgente. Ahora mismo estamos inmersos en la crisis de la vivienda, pero no queda mucho para que salte por los aires el frágil equilibrio de nuestros chavales.

Ella lo sabe, se mantiene informada. Esa reflexión suya lo demuestra. No duró ni seis minutos, pero captó la atención de todo el mundo. Sus palabras llegan al corazón porque son directas: no lee, te lo cuenta. Siempre pone un ejemplo humano, con el que empatizas. Además, sus dotes de presentadora facilitan la coreografía del tono, las pausas y los gestos. Mucha gente confiesa que se siente fascinada al contemplarla porque es de lo más natural.

Por eso no es raro que sus apariciones se hayan multiplicado. Casa Real anunció hace poco que sus audiencias en solitario habían crecido un 50% en un año. Gana protagonismo.

Para la Corona se ha convertido en un activo que mitiga el rechazo que genera esta institución en algunos sectores de la población. Están aquellos que sueñan con otro modelo de Estado y hay otros que no soportan su carácter arcaico y los elevados costes económicos que supone. A eso se suman los escándalos de Juan Carlos I que han deteriorado seriamente su imagen.

Con este panorama va a ser que Felipe VI acertó al casarse con una plebeya, que era periodista y estaba divorciada. De ese modo, quitó caspa a La Zarzuela y ahora es ella quien ayuda en la reconstrucción reputacional.

Letizia está muy centrada en abordar cuestiones sociales. De hecho, muchas de sus reuniones son con organizaciones que protegen los derechos de los colectivos más vulnerables. También trata temas relacionados con salud o mujeres. Aunque da un poco igual el terreno de juego, siempre atina.

Ocurrió cuando inauguró el acto del 20º aniversario de la FundéuRAE donde dijo que quería “pertenecer a la tribu” de los que aman el lenguaje y el rigor. Lo hizo en el Día de las Enfermedades Raras donde narró con voz entrecortada la historia de una madre y su hija. Volvió a pasar en la clausura de un Máster de Reporterismo Internacional en el que sostuvo que la inteligencia artificial no va a poder sustituir a unos profesionales “que sienten lo que otros viven”. Y acertó hasta en la entrega de unos premios de literatura infantil y juvenil. Allí fue capaz de remover a su auditorio al mencionar la película ‘Susurros del corazón’, de Studio Ghibli, y realizar una lectura dramatizada de uno de los libros. Son muchos los ejemplos en los que se muestra original y cercana. Eso gusta.

Tras presidir el 12 de octubre, sus majestades se han ido a Ceuta. La última vez que un monarca visitó la ciudad autónoma fue en 2007 y aquel viaje derivó en un conflicto diplomático. Ahora van dos meses y medio después de la entrada masiva de migrantes. No es tiempo suficiente para que la ciudad autónoma haya recuperado la normalidad, pero sí bastante para que los ánimos no estén tan caldeados.

Seguro que Letizia se traerá de vuelta un montón de historias. Sabe cómo acercarse a los ciudadanos. Lo ha hecho ya en numerosas ocasiones y no siempre ha sido fácil. Nadie olvida la foto de Paiporta en la que aparece llorando, con la cara y la ropa manchadas de barro, tras los momentos de tensión, lanzamiento de objetos y abucheos de los vecinos afectados por la dana.

En breve se cumplirán tres años de aquel momento y desde entonces han acudido  a la zona del accidente ferroviario de Adamuz o a cuaquiera de los incendios que calcinan España. La idea es consolar al pueblo que sufre. Es complicado comunicar y comunicarse en semejantes circunstancias. Lo sabemos bien quienes nos dedicamos a ello.

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