Una Fiesta Nacional con aroma claramente electoral. Era la primera vez que Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo coincidían desde que se disolvieran las Cortes Generales. Y la cercanía de las urnas centró los tradicionales corrillos en el palacio real. A las encuestas que publicaban los medios, se sumaba en el 12 de octubre el análisis de cada uno de los actores protagonistas.
El presidente y el jefe de la oposición compartieron el mismo espacio, pero nada más. Ni un frío apretón de manos. Sánchez sí saludó uno a uno a todos los presidentes autonómicos, de PSOE y de PP. Uno con sus ministros y otro con sus presidentes autonómicos hasta que los periodistas entraron en la gran sala de palacio para departir con ellos. Y llevaban la lección bien aprendida.

En la izquierda, el presidente ve una “movilización de los votantes progresistas” mayor a la de 2019, clave para la remontada. “Vamos a ganar y a gobernar”, aseguraba en conversación informal. Aunque evitaba hablar de escaños. A coro, sus ministros repetían el mismo mensaje: “Vamos a ser primera fuerza”.
De hecho, en el Gobierno aseguran que solo ellos y Vox están al alza en las encuestas internas, y que Génova conoce esos datos. “Las únicas encuestas fiables son las que no se hacen para publicar”, aseguran en el Ejecutivo. “Vamos a ir hacia arriba”, se convencen.
Frente a ese optimismo, en la derecha, se percibían cierta contención. “No doy ni un voto por perdido hasta que cierren los colegios”, avisó Feijóo a los periodistas. Además, el líder popular destacó que ninguna de sus encuestas -como sí apuntan las publicadas- le advierte del riesgo de sacar menos escaños que en las últimas elecciones. Incluso, asegura, que hay una tendencia al alza en número de votos. Eso sí, lejos de los diez millones que prometió en el congreso nacional de julio del año pasado. “Más de ocho millones de votos seguro”, aseguró.

Quien no estaba en la recepción real fue el líder de Vox, Santiago Abascal, que decidió acudir a Ceuta para celebrar la fiesta nacional. Un plantón al Rey que no es nuevo, ya que rechazan compartir la misma estancia con Pedro Sánchez, a excepción de la visita oficial del Papa.
Sin embargo, el ausente Abascal fue el más citado en todos los corrillos políticos. Pedro Sánchez vinculó a Vox el estancamiento del PP. “El PP le hace la campaña a Abascal comprando los marcos de la ultraderecha”, diagnosticó Sánchez, que ve a un Feijóo sin “credibilidad ni liderazgo” para competir con el líder de Vox. Según las encuestas de Moncloa, la transferencia de votos del PP a Vox es “brutal”.

Ni el presidente popular ni los barones autonómicos aprobaron la ausencia de Abascal. “Es la tercera fuerza”, repetían distintos cargos del partido. “Cada uno que esté donde cree que tiene que estar”, se sacudía Feijóo, que en su día rechazó asistir a la apertura del año judicial por la presencia de Álvaro García Ortiz. “Ni cordón sanitario, ni cordón umbilical“, defendió sobre Vox. La relación con Abascal, según confirmó, es fluida.
El Rey, por su parte, se centró en hablar de Ceuta, que visita esta semana. Afronta “con ilusión y con ganas” el viaje, según trasladó a los periodistas en conversación informal.

