La preparación física en el fútbol femenino de élite ha dejado de ser una fórmula generalizada para convertirse en una ciencia de precisión individualizada. Al frente de esta transición lleva trabajando muchos años Bethany Testro.
Su última parada de una vida profesional llena de aventuras le ha llevado hasta la liga de Arabia Saudí donde es especialista en rendimiento del Al Qadsiah, el equipo que actualmente lidera la clasificación y que ha estado en boca de todos tras el fichaje de Esther González.
Comenzó como atleta, donde llegó a competir a nivel internacional, aunque su despedida como deportista de élite le abrió una nueva ventana vinculada al deporte. La preparación física le llevó hasta los Juegos Olímpicos de París tras haber trabajado con algunas de los mejores deportistas del planeta.
Un mensaje por Linkedn
La llegada de Bethany a la liga saudí se gestó de manera inesperada. A finales de 2021, mientras trabajaba en un centro de entrenamiento en España, coincidió brevemente con una entrenadora que visitaba a la selección inglesa.

Dos años después, esa interacción casual se transformó en una oportunidad profesional de gran envergadura. Testro recuerda con precisión el momento en el que recibió la propuesta: “En 2023 me llegó un mensaje por LinkedIn. Era por la noche, me acuerdo que estaba cenando… y empecé a leerlo y me hablaba del proyecto Arabia, que le gustaría hablar conmigo y que yo había sido recomendada por uno de los miembros de staff de la selección inglesa”.
La entrenadora buscaba un perfil habituado a trabajar en contextos diversos y capaz de liderar la transición del equipo hacia la primera división tras haber logrado el ascenso. La decisión de Bethany fue prácticamente inmediata: “Dos semanas después, ya hice maletas y a la aventura“.

Lejos de los prejuicios habituales, la especialista se encontró con un entorno en el que llamaba la atención la profesionalización del fútbol femenino. Destaca especialmente el compromiso absoluto de las futbolistas locales, señalando que “las jugadoras se dedican a esto, o sea, su profesión es el fútbol. Son futbolistas profesionales y se dedican 100% al fútbol y eso es increíble“.
Además, subraya la excelente actitud del grupo ante el trabajo diario, describiéndolas como personas muy constantes y receptivas: “son muy trabajadoras aquí. Esto para ellas es una ilusión enorme poder dedicarse a esto 100% y quieren aprender y son agradecidas de tener especialistas como nosotros aquí”.
El análisis de la futbolista
En el Al Qadsiah, la jornada de las futbolistas comienza mucho antes de pisar el césped. El cuerpo técnico evalúa el estado de cada jugadora mediante un cuestionario de bienestar que completan cada mañana, donde reportan la calidad del sueño, su estado anímico y sus niveles de fatiga. Bethany explica que este registro es fundamental, “nos basamos mucho en las sensaciones de las jugadoras de lo que nos responden por la mañana”, una herramienta clave porque, como añade, “tenemos datos de carga, pero tenemos que también tener en cuenta esa carga interna que sienten ellas… tenemos que hacer un balance entre la interna y la externa”.
Este año, gracias a la ampliación del departamento de rendimiento del club, Bethany ha podido enfocar sus esfuerzos en un programa de fuerza y prevención altamente personalizado.
Esta rigurosidad es su principal arma para combatir esa “pandemia dentro del fútbol femenino”: la lesión del ligamento cruzado anterior. Aunque reconoce que movimientos intrínsecos del fútbol como las desaceleraciones y los cambios de dirección a alta velocidad conllevan un riesgo inevitable, insiste en que el control de la fatiga es crucial para mitigar el peligro, ya que “no responde una musculatura igual o no va a poder rendir igual si arrastra fatiga“. Asimismo, apunta que, si bien la morfología y la anatomía femenina aumentan ligeramente el riesgo debido a la posición de la cadera, esta problemática “sigue estando presente también en el fútbol masculino”.
Ramadán y el sueño de París 2024
Uno de los mayores retos metodológicos en su nuevo destino ha sido la gestión del rendimiento durante el mes de Ramadán, un periodo caracterizado por el ayuno y la alteración de los patrones de sueño. Con el fin de comprender el impacto real de esta práctica en el organismo, Bethany decidió realizar el ayuno junto a sus jugadoras durante su primer año en el país. Esta experiencia en primera persona, sumada a los datos metabólicos y de hidratación proporcionados por el cuerpo médico y de nutrición, le permitió afinar la planificación física.
Según detalla, “ese ajuste puede venir de la intensidad o del volumen o de ambas cosas o tiempo de exposición al entrenamiento también, porque los horarios de sueño también cambian, entonces a nivel hormonal también hay cambios”.
Con la mirada puesta en el futuro, y tras haber trabajado con figuras internacionales de la talla de Sara Bjork o Dzsenifer Marozsán, Bethany tiene claros sus objetivos. Aunque aspira a vivir una segunda cita olímpica o un Mundial, su mayor ambición reside en el impacto personal de su labor: “me encantaría que alguna de las deportistas que pasen… con quien cruce camino, que algún día pues se acuerde de mí y pueda sentir que le ayudé con mi rendimiento deportivo'”.

