Desde la isla de Gran Canaria y después del entreno del día con Misa Rodríguez nos atiende Rayco Mederos (Las Palmas, 1983), preparador físico con una dilatada trayectoria en equipos como Atlético de Madrid, Las Palmas, Levante o Huesca.
Conoce bien el fútbol, lo practicó hasta que sus rodillas dijeron “basta” a los 24 años. A partir de ahí, siguió siempre inmerso en el deporte rey pero desde otra perspectiva, la de ayudar al futbolista a sacar su máximo rendimiento. Trabaja individualmente, como es el caso de la portera española, o en equipo y adaptando, individualmente, las necesidades de cada jugador.

En concreto, en el fútbol femenino, Rayco fue parte del Atlético de Madrid de la campaña 2023/2024, la que el canario describe como “la mejor experiencia profesional de mi carrera”. Ese calificativo tiene una sola explicación: la cantidad de medios con la que se encontró que trabajaría. Un cuerpo técnico que contaba “con cuatro fisioterapeutas, dos readaptadores y un ayudante, lo que permitía un análisis exhaustivo de cada jugadora”.
“Coincidí con Manolo Cano y fue a través de él cuando llegué a la sección femenina tras haber pasado por el equipo masculino”, recuerda. “Cuando llegué sobre todo trabajábamos especialmente en la prevención de lesiones“, nos comenta de unos años en los que se empieza a concienciar el alto rendimiento de la gran cantidad de lesiones de cruzado que había entre las futbolistas.
Trabajar en un club de élite tiene unos condicionantes en los que, en ocasiones, el éxito de un equipo de preparación física suele quedar supeditado a si “la pelota entra o no. Si los resultados acompañan, los problemas físicos se olvidan”, una máxima que cuando se le da la vuelta, las lesiones pasan al primer plano, “también para la prensa”, nos explica. Sin embargo, a nivel interno, Raico tiene claro el verdadero indicador de éxito: “Lo importante es tener un equipo sano. Cuantas más jugadoras tenga disponibles el míster, mejor estará el equipo a lo largo de la temporada”.
Trabajar con una campeona del mundo
Trabajar con Misa Rodríguez está siendo “un placer” para el preparador canario, con quien mantiene una amistad de muchos años. A pesar de estar en su periodo de descanso, “siempre les aconsejo un par de semanas de descanso total” la guardameta sigue un plan de mantenimiento en gimnasio y campo coordinado. Con un matiz importante “sin que llegue a su nuevo club para empezar la pretemporada sobre entrenada”, un error que se comete a menudo. “Muchos futbolistas se sobre entrenan para publicar vídeos en redes o porque sus agentes se lo piden para mostrar que están activos. Llegan a las pretemporadas reventados”, advierte.
El objetivo en el periodo vacacional no es alcanzar picos altos de fuerza o potencia, sino realizar un mantenimiento básico, preventivo y aeróbico para que la jugadora llegue “activada”, pero con el cuerpo y la mente descansados.
“A nivel personal es un diez y como profesional es espectacular; da gusto trabajar con ella, tiene una capacidad de trabajo increíble, hasta el punto de que hoy mismo doblamos sesión”, concluye Rayco, demostrando que la excelencia física se construye combinando la máxima exigencia con el respeto absoluto por la salud y el descanso.
Sin incertidumbre
Para Rayco este periodo para Misa es fundamental, también emocionalmente. “Es super importante que esté tranquila respecto a su futuro, es decir, que no tenga incertidumbre. Cuando tengo futbolistas en ese estado emocional, por llamarlo de alguna manera, siempre se sufre un poquito más y el trabajo no es el mismo”, asume el preparador.

