No habrá declaración oficial desde Rabat, máxime con un gabinete en funciones y a punto de conocerse la composición del nuevo gobierno -solo ayer trascendía la composición del nuevo cuatripartito-, sobre lo ocurrido en aguas de Ceuta los pasados días 30 y 31 de julio de manera simultánea a la mayor agresión a la soberanía española desde la instauración de la democracia. Tampoco, al menos por ahora, se espera reacción, ya sea por obra, palabra u omisión, de las autoridades magrebíes sobre la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, dos ciudades que Marruecos considera “ocupadas”, la prensa sigue calificándolas de “presidios” en sus informaciones y crónicas, y cuya soberanía española no reconoce.
Sin embargo, Marruecos habla a través de silencios, también con la letra impresa en editoriales, artículos firmados por sus grandes columnistas o crónicas de sus principales medios de comunicación, que cierran filas con el Estado de manera indefectible en las cuestiones de política exterior. No ha sido excepción lo ocurrido en las últimas horas después de trascender una información de El País que aseguraba que varios buques de guerra de la Armada de Marruecos habían irrumpido sin autorización y de manera reiterada en aguas de Ceuta durante las horas críticas del asalto de la frontera del Tarajal.
Aunque Marruecos no reconoce la soberanía de las dos ciudades españolas en el norte de África, sus autoridades la respetan, como es sabido, de facto de manera cotidiana, por ejemplo en el cotidiana vigilancia y protección de sus fronteras. Sin embargo, varios artículos publicados en medios marroquíes vinculados al oficialismo -lo más cercano a un posicionamiento del gobierno magrebí de avenirse a comparecer públicamente para explicar unos hechos confirmados este lunes por Pedro Sánchez- justificaban la presencia de buques militares de su país en una “zona marítima gris”.
Por ejemplo, el digital Medias24, que recuerda en una crónica que Marruecos “no reconoce la soberanía española de los dos presidios ocupados”, ni las reivindicaciones marítimas que resultan de ella, con Madrid atribuyéndose unilateralmente hasta 12 millas náuticas de aguas territoriales” para rechazar la idea de “la invasión territorial”. El texto deja claro que, “visto desde Rabat”, “esas aguas no han sido objeto de ninguna delimitación bilateral negociada, como en las islas Canarias”.
El artículo deja además constancia de que las maniobras de la Marina Real de Marruecos en “esa fachada marítima” no tiene nada de “inédito”, pues se trata de “su zona de evolución natural”, y se recuerda la existencia de la base naval de Ksar Sghir, situada a 35 kilómetros de Ceuta y “centro neurálgico” de la flota de la Marina marroquí, incluida la fragata Mohamed VI, uno de los buques que se adentro en aguas ceutíes y mayor barco de guerra de África.
Sobre el hecho de que la incursión de los buques marroquíes en aguas ceutíes se produjera de manera simultánea a la entrada masiva de ciudadanos marroquíes en la ciudad autónoma española, el texto del digital marroquí cree que, lejos de tratarse de un acto de “coordinación híbrida”, fue una mera “coincidencia”. “Los riesgos de fricción o de aproximación entre barcos son inherentes al terreno”, concluye el mismo texto.
Además, el artículo justifica que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya ocultado a la opinión pública española durante casi dos meses los hechos, sólo confirmados este lunes ante los periodistas en la recepción del 12 de Octubre a raíz de la exclusiva del citado diario madrileño. “En materia de de crisis político-militar, el silencio no es una debilidad sino un imperativo de Estado (…) Los intercambios entre las marinas de los dos países, apoyados en contactos de alto nivel, permitieron rebajar las tensiones marítimas y restablecer el statu quo sin provocar una nueva escalada”, se escribe en el digital oficialista marroquí.
En otro artículo de fondo publicado en el digital Le360 -otro de los medios enmarcados en el oficialismo marroquí-, se aseguraba este martes que “si las aguas que rodean Ceuta y Melilla continúan siendo objeto de controversia”, es precisamente porque el contencioso sobre la soberanía nunca se ha resuelto. “Para sostener que Marruecos estaba obligado a solicitar una autorización, sería necesario acreditar dos extremos: por un lado, que los buques se encontraban en aguas jurídicamente pertenecientes a España y, por otro, que las actividades que desarrollaban estaban efectivamente sujetas a dicha autorización”, asevera el mismo texto firmado por el analista político Samir Bennis.
La ausencia de representación oficial en el 12-O en Rabat
Entretanto, la visita de don Felipe y doña Letizia está ocupando un más que discreto lugar en los digitales, papeles y televisiones de Marruecos en las últimas horas. Si en jornadas precedentes la histórica presencia de los monarcas, la primera de su reinado, en las dos ciudades autónomas fue calificada por medios oficialistas como “provocación”, al cierre de esta edición la primera parada de la visita apenas mereció el calificativo de “controvertida” en alguno de los digitales más populares del país.
Nadie duda de que de alguna forma Marruecos acabará expresando su malestar por la visita real, durante la cual don Felipe dejó para la posteridad el mensaje de la “indiscutible” soberanía española de Ceuta en el acto de este martes en el Parador de la ciudad autónoma. La gran pregunta es cómo y cuándo se producirá esa reacción.
Por ahora ahora, en medio de un ambiente en las relaciones bilaterales que no ha dejado de enrarecerse a pesar de la actitud del Gobierno de España las autoridades marroquíes han optado por mantener una posición contenida cuando no ha transcurrido un mes de la resolución sobre Ceuta emitida por el Europarlamento y en vísperas de la reunión del Consejo de Seguridad con motivo de la renovación de la misión de la ONU sobre el Sáhara Occidental.
Con todo, Rabat aprovechó la celebración el pasado lunes de la tradicional recepción en la Embajada de España en la capital marroquí con motivo de la Fiesta Nacional para lanzar un mensaje de distanciamiento a nuestro país: a diferencia a lo que suele ser habitual, no hubo ningún funcionario de alto nivel del Estado marroquí -tampoco miembros del gabinete real- en el día de la Hispanidad.
Además, el rey de Marruecos aprovechó el discurso de apertura de la legislatura ante los miembros del Parlamento el pasado viernes para dar por superado el modelo de cooperación migratoria con España, que calificó de “obsoleto”. Mohamed VI señaló además las “declaraciones irresponsables y la flagrante explotación de la cuestión por parte de determinados sectores políticos y mediáticos” de España a raíz de la crisis de Ceuta y aseguró que la asociación con sus vecinos del norte “en ningún modo” estará sujeta a “presión, amenaza o chantaje alguno”.
Por último, el jefe del Estado marroquí anunció el envío a sus socios de “un documento” con “una visión estratégica, clara y práctica” para el futuro de la cooperación en materia migratoria, cuyo contenido en en estos momentos una incógnita.
En cualquier caso, muy distinta fue la reacción marroquí a la anterior visita de los reyes a Ceuta y Melilla, entonces don Juan Carlos y doña Sofía, en noviembre de 2007. Hace casi veinte años, el rey Mohamed VI expresó abiertamente su rechazo al viaje, que abrió una crisis diplomática que incluyó la retirada de su embajador en Madrid entre otras muestras de repudio.

