España afronta las últimas jornadas de septiembre con temperaturas que siguen pareciendo propias del verano. La previsión del tiempo mantiene máximas extraordinariamente altas durante este viernes en amplias zonas del interior, pero los modelos comienzan a señalar ya un cambio importante a partir del comienzo de la próxima semana.
El meteorólogo Duncan Wingen sitúa el punto de inflexión a partir del lunes 28 de septiembre, cuando una masa de aire atlántica más fresca comenzará a desplazar el aire cálido que domina actualmente buena parte de la Península. El descenso no significará una entrada brusca del frío, pero sí debería terminar con las temperaturas cercanas a los 40 ºC que se están registrando estos días.
“Hablaremos más bien de una normalización térmica“, explica Wingen al analizar la evolución prevista para los próximos días.
El viernes será todavía el día más caluroso
Antes de que llegue ese cambio, la previsión del tiempo mantiene una última jornada especialmente cálida este viernes. El valle del Guadalquivir volverá a concentrar algunos de los registros más elevados, con máximas que pueden alcanzar entre 38 y 39 ºC.
También se esperan valores muy altos en Extremadura, Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y puntos del sureste peninsular. En numerosos lugares se superarán los 35 ºC pese a encontrarnos ya en los últimos días de septiembre.
El episodio viene precedido por temperaturas igualmente excepcionales. El miércoles, la estación de Badajoz alcanzó 39,4 ºC, mientras que otros puntos del suroeste volvieron a aproximarse a los 39 grados.
La anomalía resulta todavía más evidente cuando se compara con los valores habituales para estas fechas. En numerosas regiones, las máximas se han situado varios grados por encima de la media climatológica.
El anticiclón empieza a perder terreno durante el fin de semana
La situación atmosférica comenzará a modificarse progresivamente durante el fin de semana. La dorsal subtropical que ha favorecido el ascenso de las temperaturas tenderá a desplazarse hacia el Mediterráneo, mientras el Atlántico comenzará a mostrar una mayor actividad.
Los modelos apuntan a la aproximación de una borrasca profunda y al avance de una vaguada, especialmente hacia el noroeste peninsular.
El cambio tendrá inicialmente un efecto desigual. Algunas zonas del nordeste conservarán todavía temperaturas muy altas durante el sábado y el domingo, mientras que en otros puntos ya comenzará a apreciarse un descenso.
La previsión del tiempo tampoco anticipa una irrupción de aire frío propiamente dicha. Las masas atlánticas llegan a España después de recorrer el océano y suelen presentar temperaturas relativamente templadas.
Lo importante será que desaparecerá progresivamente la masa de aire extraordinariamente cálido que ha dominado la Península durante buena parte de esta semana.
El lunes 28 llegará el cambio más importante
Wingen sitúa en el lunes el comienzo del descenso más generalizado. Las máximas podrían bajar entre 2 y 6 ºC en buena parte de la Península, con una caída especialmente perceptible en el centro y la mitad occidental.
La previsión del tiempo de AEMET apunta igualmente a descensos de las máximas en diferentes zonas del centro, sur y nordeste para el inicio de la semana.
El cambio será especialmente visible en aquellas ciudades que durante estos días han superado ampliamente los 30 grados. A partir del martes, los valores por encima de esa barrera quedarían cada vez más restringidos al valle del Guadalquivir, el valle del Ebro y sectores del Mediterráneo.
Eso supondría despedirse, al menos temporalmente, de las máximas de entre 36 y 39 ºC que han caracterizado este último episodio.
“El calor intenso terminará de forma abrupta a partir del lunes”, señala Duncan Wingen.
Normalización no significa frío
El término elegido por el meteorólogo es importante. Una normalización térmica no significa necesariamente que las temperaturas vayan a quedar por debajo de lo habitual ni que el otoño vaya a instalarse definitivamente.
De hecho, los modelos de predicción a medio plazo continúan mostrando temperaturas superiores a la media en buena parte de España entre finales de septiembre y comienzos de octubre.
El Centro Europeo apunta a anomalías positivas de entre 1 y 3 ºC en amplias zonas durante la semana del 28 de septiembre al 4 de octubre, con desviaciones que pueden ser mayores en puntos del valle del Ebro, Cataluña y Pirineos.
La diferencia estará en que esas anomalías ya no deberían traducirse en registros tan extremos como los de esta semana.
En otras palabras, seguirá haciendo más calor del habitual para la época en determinadas regiones, pero será mucho menos frecuente alcanzar valores plenamente veraniegos cercanos a los 40 ºC.
Un segundo descenso podría llegar a comienzos de octubre
La evolución posterior todavía presenta una incertidumbre mayor, pero Wingen señala la posibilidad de un nuevo descenso durante los primeros días de octubre si termina entrando otra masa de aire atlántica.
En ese escenario, las máximas podrían quedar alrededor de los 25 o 28 ºC en numerosas zonas del centro y oeste de la Península, unos registros mucho más propios del comienzo del otoño.
Las noches también serían progresivamente más frescas. De hecho, el contraste entre el día y la madrugada ya está siendo notable en el interior, donde algunas estaciones han bajado durante estos días hasta valores próximos o inferiores a los 5 ºC.
La fachada mediterránea podría mantener todavía ambientes cálidos durante las horas centrales, una circunstancia habitual por la inercia térmica del mar y por la persistencia de masas de aire más templadas.
El último gran arreón de calor de septiembre
Con la información disponible actualmente, el episodio que culmina este viernes puede convertirse en el último gran arreón de calor extremo de septiembre. Eso no significa que octubre no pueda dejar nuevos repuntes cálidos, especialmente después de un comienzo de otoño que los modelos estacionales siguen contemplando como más cálido de lo habitual.
La propia AEMET mantiene una elevada probabilidad de que el trimestre formado por octubre, noviembre y diciembre registre temperaturas medias superiores a las normales en España.
Por ahora, la previsión del tiempo permite situar una primera fecha en el calendario: desde el lunes 28 empezará a desaparecer el calor más intenso y durante el martes el mapa térmico debería parecer mucho menos veraniego.
No será todavía la llegada definitiva del frío. Pero después de varios días rozando los 40 ºC a finales de septiembre, la expresión utilizada por Duncan Wingen resume bien lo que apuntan los modelos: España se encamina, por fin, hacia una normalización de las temperaturas.

