España ha entrado este miércoles en uno de los primeros episodios del mes con aspecto claramente otoñal. Una irrupción de aire polar ha provocado un descenso acusado de las temperaturas en buena parte del país, acompañado además por lluvias y tormentas en diferentes regiones. Sin embargo, este cambio no significa que el otoño vaya a instalarse definitivamente. El calor regresará durante los próximos días.
Así lo explica Duncan Wingen, meteorólogo de Meteored, que advierte de que “no viene el golpe definitivo al verano en España”. La refrescada será importante durante este miércoles y el jueves, pero una nueva dorsal anticiclónica favorecerá posteriormente un ascenso térmico, especialmente acusado en el cuadrante suroeste peninsular.
El aire polar deja una pausa antes de que vuelva el calor
La entrada de una masa de aire más fría ha provocado que las temperaturas máximas superiores a 35 ºC prácticamente desaparezcan temporalmente del mapa. AEMET contempla descensos notables e incluso extraordinarios en algunas zonas, especialmente del norte y el interior peninsular.
El ambiente puede recordar durante unas horas al otoño, sobre todo después de los valores excepcionalmente elevados registrados durante los primeros días de septiembre. Las noches también comenzarán a resultar más llevaderas en numerosos puntos y muchas zonas del litoral mediterráneo podrían despedirse ya de las noches tórridas características de pleno verano.
Pero la situación cambiará rápidamente. Según Wingen, el viernes volverán a superarse los 36 ºC en sectores de los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir. Durante el fin de semana, el ascenso continuará y las máximas se moverán entre 36 y 38 ºC en amplias zonas de Extremadura y en provincias como Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén.
En el valle del Guadalquivir, algunos modelos incluso aproximan nuevamente los termómetros a los 39 ºC. También Canarias podría experimentar un repunte importante, con más de 35 ºC el domingo en sectores del sur de Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote.
Temperaturas de más de 30 grados en buena parte de España
Fuera de las áreas donde el calor será más intenso, las temperaturas serán menos extremas, pero tampoco puede hablarse todavía de una entrada generalizada del otoño. El valle del Ebro, el interior de Galicia, la Comunidad de Madrid y diferentes zonas mediterráneas pueden registrar máximas de entre 30 y 34 ºC.
La clave estará en una nueva dorsal anticiclónica que favorecerá la llegada de aire cálido y estable. El episodio de estos días funciona así como una interrupción del calor más intenso, pero no como una transición irreversible hacia temperaturas otoñales.
Los mapas semanales del modelo europeo respaldan esta interpretación. Durante la semana actual se esperan anomalías cálidas de entre 3 y 6 ºC en el interior del suroeste de España. En amplias zonas del país, los valores medios pueden situarse entre uno y tres grados por encima de lo habitual.
La vertiente cantábrica es una de las principales excepciones, debido precisamente a la entrada de aire frío que afecta estos días al norte peninsular.
La semana del 14 de septiembre será todavía más cálida
La posible llegada definitiva del otoño tampoco aparece claramente en las previsiones para la siguiente semana. Entre el 14 y el 21 de septiembre, el modelo europeo contempla un periodo nuevamente muy cálido en gran parte de España.
Las anomalías térmicas podrían alcanzar entre 3 y 6 ºC por encima de los valores normales en buena parte del interior peninsular. En otras regiones, incluidos los archipiélagos, la desviación podría rondar hasta los tres grados positivos.
El escenario estaría relacionado con el establecimiento de una dorsal subtropical relativamente robusta sobre la Península y Canarias. Su presencia favorecería estabilidad atmosférica, abundante insolación y temperaturas muy superiores a las habituales para mediados de septiembre.
De cumplirse este escenario, el verano astronómico, que no terminará hasta finales de septiembre, apuraría prácticamente hasta sus últimos días con temperaturas propias todavía de la estación cálida.
El calor podría mantenerse hasta finales de septiembre
La incertidumbre aumenta cuanto más se amplía el plazo de predicción, por lo que las previsiones para finales de mes deben interpretarse como tendencias y no como pronósticos cerrados. Aun así, los modelos no muestran actualmente una señal clara de frío persistente.
Entre el 21 y el 28 de septiembre, Meteored señala que el modelo europeo continúa apostando por anomalías positivas de entre uno y tres grados en España. AEMET también recoge en su predicción mensual una tendencia cálida para buena parte del periodo y advierte de que la incertidumbre aumenta conforme se aleja el horizonte temporal.
Por tanto, el otoño meteorológico, que comenzó oficialmente el 1 de septiembre, seguirá conviviendo durante varias semanas con jornadas propias del verano. Las noches serán progresivamente más frescas y el calor extremo quedará mucho más localizado, pero durante el día todavía podrán superarse ampliamente los 30 ºC.
La conclusión de Wingen es clara: el descenso térmico de estas jornadas no representa todavía el final definitivo del verano. España entra en una fase de transición, con episodios más frescos intercalados con nuevos repuntes térmicos. El otoño empieza a dejarse notar, pero el calor todavía no ha dicho su última palabra.

