El día que Rabat sí evitó la avalancha

"Marruecos se lo ha tomado en serio": Ceuta no detecta movimientos sospechosos en sus fronteras en una jornada señalada para otro asalto masivo

Ceuta se despierta cada día un poco más tarde. Este miércoles amaneció pasadas las 08:00 de la mañana pero el dispositivo de seguridad empezó a moverse mucho antes de que saliera el sol. A las 6:30 de la mañana, con la ciudad todavía a oscuras, ya estaban en marcha los primeros refuerzos.

Los agentes se acumulaban en puntos estratégicos mientras vehículos oficiales recorrían la zona fronteriza en un ambiente de tensión contenida que se sigue palpando tanto al norte, en Benzú, como al sur, en la frontera del Tarajal.

El motivo del despliegue tiene nombre y fecha. Este miércoles, mientras Marruecos celebraba elecciones legislativas, corría por redes sociales una convocatoria que apuntaba a un nuevo intento masivo de cruce hacia Ceuta.

Fuentes de la Guardia Civil confirman a Artículo14 que el refuerzo no se ha improvisado: llevaba activado desde la noche del martes.

En el Tarajal, la Benemérita ha desplegado más de 200 efectivos, a los que se suman al menos 75 agentes de la Policía Nacional.

“Marruecos se lo ha tomado en serio”

Lo mismo ocurrió al otro lado de la ciudad, en Benzú. Allí el despliegue no ha sido solo policial. Hemos podido comprobar también un notable refuerzo militar, con efectivos pendientes en todo momento de lo que ocurre justo enfrente, en Beliones, el primer pueblo marroquí tras ese paso fronterizo del norte.

Es esa localidad, pegada literalmente a la valla, la que concentra la vigilancia de las fuerzas de seguridad españolas, militares y agentes han estado atentos a cualquier movimiento que pudiera anticipar una avalancha.

Preguntados por si Marruecos ha respondido a la convocatoria de la misma manera que España, la respuesta de los agentes es clara. “Marruecos se lo ha tomado en serio”, aseguran fuentes de la Guardia Civil a este periódico, y confirman que también del lado marroquí se ha reforzado la presencia junto a la frontera. Hasta el momento, el resultado de tanto despliegue parece efectivo. Silencio en ambas fronteras.

“Tranquilidad, no ha habido movimientos en ningún lado de la frontera”, zanjaba otro agente de la Guardia Civil desplegado en las laderas de Benzú mientras dirigía un dron y las lanchas, con las luces apagadas, ya recorrían las aguas españolas.

Aumenta el descontrol en el Trampolín

Entre una frontera y otra, el paisaje humano de esta crisis sigue ahí, inalterable pase lo que pase con los dispositivos policiales. En la playa del Trampolín, el asentamiento no deja de crecer. Las chabolas se multiplican día tras día, y ya no se limitan a la arena. Algunas han empezado a levantarse al otro lado de la carretera, invadiendo un espacio que hasta hace poco era solo de paso.

La jornada, con las urnas abiertas en Marruecos y la frontera bajo mínima confianza en Ceuta, siguió su curso con normalidad. Ni un salto, ni una avalancha, ni el más mínimo movimiento reseñable hasta el momento. Pero el dispositivo sigue activado, y nadie en la Guardia Civil se atreve a bajar la guardia ni siquiera con la jornada electoral ya terminada. “Ya no te puedes fiar. No nos puede volver a pasar”, admite uno de los agentes de la Policía Nacional desplegado en el Tarajal.

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