La presión migratoria que atraviesa Ceuta en las últimas horas ha comenzado a tener un nuevo efecto sobre la ciudad. Tras la avalancha de migrantes que llegaron ayer a nado desde Marruecos, este viernes se han registrado los primeros pillajes en comercios de alimentación, una situación que ha obligado a algunos propietarios a cerrar apresuradamente sus establecimientos mientras esperaban la llegada de la Policía.
Según ha podido saber Artículo14 de fuentes policiales, durante la mañana varios agentes tuvieron que acudir al auxilio del propietario de una tienda de comestibles de barrio, después de que un grupo de personas accediera al establecimiento y comenzara a llevarse mercancía. “Empieza a irse de las manos”, resumían fuentes consultadas. Y es que la situación ha llevado al límite a una ciudad de apenas 80.000 habitantes que, en cuestión de horas, ha tenido que hacer frente a la presencia de más de 40.000 personas adicionales, con la consiguiente presión sobre los recursos asistenciales.

El comerciante, tras intentar evitar el pillaje y lograr sacar a los numerosos migrantes del establecimiento optó por bajar la persiana para impedir que siguieran entrando personas al local, mientras los agentes trataban de recuperar el control de la situación. Las imágenes grabadas durante el incidente, muestran la tensión vivida en el establecimiento y la rapidez con la que se desarrollaron los hechos.
También el dueño de una panadería se encontraba desbordado y los policías le comunicaban que no podían garantizarle su seguridad. Mientras, cientos de migrantes se concentraban a las puertas de los supermercados intentando entrar mientras los establecimientos cerraban. “Se va a liar”, advertían algunos de los que paseaban por la zona mientras los migrantes reclamaban comida.
Una ciudad al límite
Las fuentes consultadas explican que la ciudad atraviesa una situación inédita tras la llegada de decenas de miles de personas en apenas unas jornadas, una presión que está poniendo al límite tanto los recursos asistenciales como el dispositivo de seguridad desplegado en Ceuta.

La falta de alimentos y de capacidad para atender una demanda tan elevada empieza, según admiten, a traducirse en los primeros incidentes relacionados con la búsqueda de comida y también de refugio.
Además de los asaltos a comercios, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad también han detectado intentos de acceder a garajes comunitarios de distintos edificios. Los agentes creen que algunas de estas personas buscaban un lugar donde resguardarse o pasar la noche.

“Saben que no tenemos efectivos”, lamentan fuentes policiales, que reconocen la dificultad para responder de forma simultánea a todas las incidencias que se están produciendo en distintos puntos de la ciudad.
Tensión creciente
Los incidentes se producen mientras continúa el amplio despliegue activado por el Ministerio del Interior para hacer frente a la crisis migratoria. Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas mantienen reforzada la vigilancia del perímetro fronterizo y de las zonas costeras, donde durante los últimos días se han sucedido rescates, llegadas a nado e intentos de entrada irregular.
Sin embargo, las fuentes consultadas advierten de que la acumulación de incidencias empieza a trasladarse también al interior de la ciudad. “La prioridad sigue siendo salvar vidas y garantizar la seguridad, pero la presión es cada vez mayor”, reconocen.
