El descenso térmico que este miércoles 16 de septiembre está recorriendo España no parece marcar el comienzo definitivo del otoño. Los últimos mapas semanales del ECMWF apuntan justamente en la dirección contraria: después del breve refrescamiento, las temperaturas volverán a situarse claramente por encima de los valores habituales y el calor podría prolongarse prácticamente hasta finales de mes.
La señal es especialmente marcada para la semana comprendida entre el 21 y el 28 de septiembre. El modelo europeo dibuja anomalías positivas en prácticamente toda España, con desviaciones de entre 3 y 6 ºC sobre la climatología semanal en amplias zonas del oeste peninsular y del interior de la mitad norte.
En buena parte del resto de la Península y los archipiélagos, las temperaturas medias también quedarían entre uno y tres grados por encima de lo habitual.
El aire frío durará poco
El contraste resulta especialmente llamativo después del cambio de tiempo de este miércoles. Una vaguada y una masa de aire más frío están provocando descensos muy acusados, especialmente en el norte, donde algunas localidades perderán más de diez grados respecto a las temperaturas del comienzo de la semana.
Sin embargo, las proyecciones del ECMWF indican que el refrescamiento tendrá recorrido limitado. Una dorsal subtropical volvería a ganar terreno durante los próximos días y favorecería la recuperación progresiva de las temperaturas.
El fin de semana ya podría devolver máximas superiores a los 35 ºC en puntos de Extremadura, Andalucía y las cuencas del Tajo, Guadiana y Guadalquivir.
No sería, por tanto, el golpe definitivo al verano. El patrón atmosférico volvería a favorecer estabilidad y masas de aire cálidas mientras las borrascas circulan a latitudes más altas.
Hasta seis grados más de lo habitual a finales de septiembre
La señal más significativa aparece en la previsión semanal del ECMWF para el periodo comprendido entre el 21 y el 28 de septiembre.
Amplias zonas de la Península podrían cerrar esa semana con una temperatura media entre tres y seis grados superior a la climatología correspondiente a esas fechas. Las anomalías más destacadas se concentrarían especialmente en el oeste y en sectores del interior de la mitad norte.
Esto no significa que España vaya a soportar diariamente temperaturas extremas. Una anomalía semanal compara el promedio previsto de varios días con lo que sería normal a finales de septiembre. Además, el avance del calendario reduce las horas de insolación y facilita un enfriamiento nocturno mucho mayor que durante julio o agosto.
Aun así, el escenario del ECMWF permitiría mantener máximas claramente veraniegas en muchas zonas.
Los 34 y 36 ºC todavía pueden aparecer
En el sur y suroeste peninsular todavía podrían registrarse máximas de entre 34 y 36 ºC durante la recta final de septiembre. Estos valores también podrían alcanzarse de forma puntual en el valle del Ebro y algunos sectores interiores de las comunidades mediterráneas.
Los registros próximos a 40 ºC deberían ser ya mucho más excepcionales. El lunes 14, Badajoz alcanzó 40,1 ºC y Sevilla-Tamblada llegó a 39,4 ºC, valores extraordinariamente elevados para mediados de septiembre.
Repetirlos será cada vez más complicado conforme las jornadas se acortan, aunque la persistencia de temperaturas anormalmente altas confirma que el verano térmico todavía no ha terminado.
Las noches sí empezarán a parecerse al otoño
La gran diferencia respecto a los episodios cálidos del verano aparecerá durante la noche. Aunque el ECMWF mantenga una señal cálida en las temperaturas medias, las mínimas continuarán descendiendo en buena parte del interior.
Las noches tropicales, con registros superiores a 20 ºC, deberían quedar progresivamente limitadas a determinadas zonas del Mediterráneo y Canarias.
En amplias áreas interiores se esperan mínimas inferiores a los 15 ºC, mientras que la Meseta Norte podrá bajar de los 10 ºC. En puntos de montaña los termómetros podrían situarse por debajo de 5 ºC e incluso aparecer alguna helada débil en valles especialmente favorables al enfriamiento.
España entraría así en una situación típicamente otoñal desde el punto de vista de la amplitud térmica: mañanas frescas y tardes todavía muy cálidas.
AEMET pide prudencia con las previsiones a largo plazo
La tendencia cálida cuenta también con el respaldo de la predicción mensual de AEMET, basada precisamente en el sistema subestacional del ECMWF. La Agencia Estatal de Meteorología considera probable que la semana del 21 de septiembre continúe con temperaturas superiores a las habituales.
Sin embargo, introduce una advertencia importante: la incertidumbre aumenta rápidamente cuanto más se amplía el horizonte de predicción. La distribución exacta de las anomalías, la llegada de alguna vaguada o la aparición de tormentas pueden modificar considerablemente el escenario previsto.
La fotografía actual es clara, pero no definitiva. El aire frío de este miércoles ofrecerá un adelanto de otoño, aunque los modelos todavía no contemplan una instalación estable del ambiente fresco. Si las proyecciones del ECMWF se cumplen, septiembre terminará como empezó: con las tardes todavía aferradas al verano y el otoño avanzando, por ahora, principalmente durante las noches.

