Septiembre ha comenzado en España como si el verano todavía estuviera lejos de terminar. Después de unos meses marcados por temperaturas extraordinariamente altas, el calor volverá a alcanzar valores propios de la canícula durante las próximas horas. Sin embargo, la situación atmosférica empezará a cambiar conforme avance el fin de semana. José Antonio Maldonado advierte de que la entrada de aire frío en las capas altas de la atmósfera favorecerá la aparición de tormentas en diferentes puntos del país.
La previsión de José Antonio Maldonado llega después de un verano climatológico excepcional. Los primeros balances sitúan la temperatura media alrededor de 2,5-2,6 ºC por encima de los valores habituales, convirtiendo el periodo entre junio y agosto en el más cálido desde que comenzó la serie histórica en 1961. Una anomalía que permite dimensionar hasta qué punto las altas temperaturas han condicionado los últimos meses.
A pesar de ello, el verano de 2026 no ha conseguido derribar el récord absoluto de temperatura registrado en España. La referencia continúa siendo los 47,6 ºC medidos en La Rambla, en Córdoba, el 14 de agosto de 2021. La primera semana de septiembre tampoco se acercará tanto a aquella cifra, aunque sí dejará temperaturas extraordinarias para estas fechas.
Hasta 42 y 43 ºC antes de la llegada de las tormentas
El episodio todavía tendrá un último coletazo especialmente intenso. Según explica José Antonio Maldonado, entre este jueves y el viernes podrán alcanzarse los 42 o incluso 43 ºC en puntos del valle del Guadalquivir. El sur de Extremadura también superará localmente la barrera de los 40 ºC, mientras numerosas capitales afrontarán temperaturas impropias del comienzo de septiembre.
El viernes será especialmente caluroso. Córdoba podría alcanzar los 42 ºC y diferentes ciudades del interior se moverán alrededor de los 40 ºC. Además, el calor no desaparecerá durante la noche: las temperaturas mínimas aumentarán y en numerosos lugares no bajarán de los 20 ºC, prolongando las noches tropicales después de un verano en el que han sido especialmente frecuentes.
José Antonio Maldonado señala que durante estas jornadas también ganará protagonismo la calima. El polvo en suspensión podrá extenderse por amplias zonas de la Península, además de afectar a Canarias. Mientras tanto, el levante continuará soplando en el área del Estrecho, aunque con tendencia a perder intensidad posteriormente.
Precisamente esta acumulación de aire muy cálido será uno de los ingredientes que precederán al cambio. Una leve entrada de aire frío en altura aumentará la inestabilidad atmosférica y permitirá que comiencen a formarse núcleos tormentosos. El contraste entre ambas masas de aire será suficiente para alterar una situación que hasta ahora ha estado dominada principalmente por las altas presiones y las temperaturas extremas.
El sábado llegará el cambio de tiempo
El giro será más evidente durante el sábado. La previsión de José Antonio Maldonado apunta a un incremento notable de la nubosidad en la mitad occidental de la Península y, en menor medida, en zonas orientales. Será entonces cuando puedan aparecer chubascos acompañados de tormenta, especialmente en el noroeste y en algunos puntos del suroeste peninsular.
El cambio también empezará a reflejarse en los termómetros. Las temperaturas bajarán en el cuadrante noroeste y en buena parte de la mitad sur, aunque todavía podrán mantenerse elevadas en otras regiones. En el litoral mediterráneo persistirán además las mínimas tropicales, por lo que el descenso térmico no será homogéneo ni supondrá todavía un final generalizado del calor.
Para el domingo, José Antonio Maldonado traslada el foco de la inestabilidad hacia otras zonas. Podrían producirse chubascos tormentosos en áreas montañosas de la mitad oriental de la Península, mientras que el oeste disfrutará en general de cielos poco nubosos o despejados. En el Cantábrico aparecerán intervalos nubosos y el norte de Canarias podría registrar alguna precipitación débil.
El resultado será un fin de semana marcado por dos escenarios meteorológicos muy diferentes: primero, temperaturas que todavía rondarán o superarán los 40 ºC en varias zonas; después, un aumento progresivo de la inestabilidad y la aparición de tormentas. Septiembre comienza así sin una ruptura limpia con el verano, sino con una transición brusca entre el calor extremo y los primeros síntomas de un cambio atmosférico.

