Salud

Los niños diabéticos de Ceuta empeoran: “Tengo una paciente con los peores valores desde que la conozco”

La pediatra ceutí Marta Dorado alerta de las consecuencias que la crisis migratoria está teniendo sobre menores con enfermedades crónicas

Varios niños, a 22 de agosto de 2026, en Ceuta (España). - Marcos Moreno - Europa Press
Varios niños, a 22 de agosto de 2026, en Ceuta (España). - Marcos Moreno - Europa Press

Hay una adolescente en Ceuta cuyos niveles de glucosa sirven para relatar lo que está ocurriendo en la ciudad. Tiene diabetes, monta a caballo y hasta hace unas semanas acudía regularmente a la Hípica. Ahora ya no lo hace. Su pediatra, Marta Dorado Criado, ha empezado a observar que la joven presenta los peores valores glucémicos desde que está bajo su seguimiento.

La doctora intervino la noche del jueves en Trece para contar cómo la crisis que vive Ceuta desde la entrada masiva de migrantes de finales de julio está empezando a dejar huella también en la salud de niños ceutíes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas.

La doctora Dorado es pediatra del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), donde trabaja desde hace cuatro años, y dedica una parte importante de su actividad asistencial al seguimiento de niños con diabetes, pacientes con bombas de insulina y menores con patología tiroidea. Se formó como especialista MIR en Pediatría en el Hospital Universitario La Paz de Madrid y completó allí formación específica en Cuidados Intensivos Pediátricos. También cuenta con publicaciones científicas en revistas médicas.

Lo que está observando ahora en consulta le preocupa porque la diabetes infantil no se controla únicamente con insulina. El ejercicio, la alimentación, los horarios, el descanso, el estado emocional y unas rutinas estables forman parte del complejo equilibrio que permite mantener la glucosa dentro de los márgenes adecuados.

Y buena parte de ese equilibrio se ha roto para algunos niños de Ceuta. Según explicó Dorado en Trece, hay menores que prácticamente permanecen confinados en sus casas por el miedo de sus familias a que salgan a la calle. A ello se añade que algunos de los espacios en los que anteriormente practicaban deporte o desarrollaban actividades se han incorporado al dispositivo extraordinario organizado para alojar a los migrantes.

El caso más significativo es la Hípica de Ceuta. El Ministerio de Inclusión incluyó oficialmente sus instalaciones entre los cuatro nuevos emplazamientos temporales y extraordinarios destinados a la atención humanitaria, junto al parking del Embolsamiento de Loma Colmenar, el antiguo campo de fútbol del Cuartel de Caballería y el espacio del Guano.

La decisión ha generado protestas, ya que las instalaciones ecuestres no servían únicamente para montar a caballo. Allí se desarrollaban también actividades de formación y rehabilitación, y el comienzo de las obras con excavadoras afectó a una de las áreas del centro.

La actividad física constituye uno de los pilares del tratamiento de la diabetes infantil. Las recomendaciones internacionales aconsejan que los niños y adolescentes con diabetes realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. El ejercicio aumenta la sensibilidad a la insulina y tiene efectos beneficiosos sobre el control metabólico, además de mejorar la salud cardiovascular, el peso, el estado de ánimo y la socialización.

Por eso un cambio brusco desde una vida activa hacia el sedentarismo puede obligar a reajustar el manejo de la enfermedad. El organismo utiliza menos glucosa a través del músculo y cambia la sensibilidad a la insulina. En un niño cuya dosis, alimentación y actividad estaban previamente equilibradas, alterar uno de esos elementos puede desestabilizar el conjunto.

En Ceuta hay otro factor que preocupa especialmente a Dorado, el estrés. Miedo a salir, cambio de hábitos, interrupción de actividades, tensión familiar y una ciudad que lleva un mes viviendo una situación excepcional. Para un menor con una enfermedad crónica, este entorno pasa factura.

El estrés activa hormonas contrarreguladoras, entre ellas cortisol y adrenalina, que pueden favorecer el aumento de la glucosa y hacer más difícil su control. La investigación en niños con diabetes tipo 1 ha encontrado además una asociación entre mayor estrés percibido y peores niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c), el parámetro que permite conocer el control glucémico de los últimos meses.

Lo que está viendo Dorado en algunos de sus pacientes tiene una explicación fisiológica clara. “Menos ejercicio, más sedentarismo y más estrés forman una combinación especialmente poco favorable para un niño diabético”. Una diabetes tipo 1 persistentemente descompensada aumenta a largo plazo el riesgo de complicaciones vasculares, renales, neurológicas y oculares. En situaciones de descompensación aguda grave puede aparecer además cetoacidosis diabética.

No solo los niños diabéticos

La advertencia de la pediatra va más allá de sus pacientes con diabetes. Durante su intervención en televisión habló también de los menores que utilizaban la equitación con una finalidad terapéutica, que también han perdido sus rutinas. Es el caso de niños con autismo y parálisis que acudían a las instalaciones ecuestres y que han dejado de hacerlo.

La regularidad, el vínculo con el animal, el ejercicio, la estimulación sensorial y la continuidad de las rutinas son parte de programas terapéuticos o rehabilitadores. Su interrupción supone, como mínimo, perder temporalmente una actividad sobre la que familias y profesionales habían organizado parte de su atención.

Casi un mes después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, Ceuta continúa buscando dónde alojar a miles de personas en una ciudad que no llega a los 20 kilómetros cuadrados.

TAGS DE ESTA NOTICIA