Kunal tenía 18 años y quería ser médico. Aquella mañana del 21 de agosto de 2026, subió solo a Khavdya Hill, en la India. Antes de salir de casa había avisado a sus padres de que quería morir. Kunal era su único hijo.

Durante casi tres horas, nadie supo cómo sacarle del abismo sin el desenlace que todos temían. Cada vez que los bomberos movían la red de seguridad, el joven cambiaba de sitio. Su madre le suplicaba. Su padre se retiraba cuando Kunal se lo exigía y volvía a acercarse unos minutos después.

“¡Vive por tu madre!” le dijo un hombre a Kunal mientras amenazaba con saltar. Él respondió: “Tengo que morir. Es la única salida que me queda” .
Otra de las personas que intentaron convencer a Kunal afirmó que “le suplicamos una y otra vez. Le pedimos que mirara a su madre, que no saltara. Que era un joven con estudios y que tenía todo un futuro por delante. Hicimos todo lo posible para convencerlo”.
El padre, Murlidar, decidió entonces acercarse por detrás para sujetarlo. Las imágenes muestran a Kunal dando un paso atrás, perdiendo el equilibrio y agarrándose a su padre. Los dos cayeron. Los testigos no daban crédito a lo que estaba pasando. Y aún la escena empeoró: la madre, presa de la desesperación, decidió unirse a ellos.

La primera explicación sobre el suceso fue que Kunal había comprado un iPhone a plazos, que no podía afrontar las cuotas y que su padre se había negado a pagarlas. Después de las muertes la familia negó que el teléfono fuera el motivo. “Kunal quería que su padre volviera a casa”. Según ellos el muchacho no pensaba saltar: pretendía asustar a Murlidhar y que éste volviera a vivir con ellos.
El comisario a cargo del caso aseguró que “las pesquisas apuntaban a serias diferencias familiares”. Murlidar tenía 48 años y llevaba meses sin vivir con su mujer y su hijo.

En la casa sólo quedó Sheru, el perro de la familia, esperando en vano el regreso de la familia.

