En el marco del proyecto MadRing, la Forbes House de Madrid se ha convertido en el epicentro donde ha quedado clara una realidad incontestable: el Gran Premio de España no sería posible sin la visión estratégica, económica y sostenible de tres mujeres clave. El regreso de la Fórmula 1 a Madrid cuarenta y cinco años después es mucho más que un hito deportivo. Es una obra de ingeniería financiera, urbanística y social de proporciones colosales. Detrás de la expectación y del asfalto del futuro circuito híbrido de IFEMA, se postula hacia un triunvirato femenino que domina las altas esferas del motor a nivel internacional.
Madrid y la inversión
Como Consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert es la arquitecta que ha asegurado que las cuentas cuadren y que el proyecto trascienda lo meramente deportivo para convertirse en un motor de riqueza. Durante su intervención en la jornada celebrada en la Forbes House, Albert fue tajante sobre lo que este evento significa para la región, resumiéndolo con una idea impecable al afirmar que Madrid es un lugar donde realmente la velocidad se encuentra cara a cara con los negocios.

Frente a quienes auguraban que traer la competición a la capital era una odisea, la consejera esgrimió la solidez de los datos que respaldan el proyecto MadRing. No se trata solo de prestigio, sino de rentabilidad y empleo, ya que, tal y como detalló ante los inversores, la Fórmula 1 va a producir 467 millones para el PIB regional y 8.500 puestos en recursos directos e indirectos. Además, hizo hincapié en una cifra que demuestra la viabilidad del plan señalando que por cada euro invertido se obtienen cuatro euros de retorno. Para Albert, la clave del éxito está en su modelo híbrido, que fusiona la velocidad del asfalto con el tejido urbano, democratizando el acceso a través del transporte público. De hecho, destacó con orgullo que este es el primer gran premio en el que el 98 %de la gente puede asistir utilizando el Metro o la red de Cercanías.
Las decisiones sobre los GP
Si Rocío Albert prepara el terreno de juego, Louise Young es quien decide que la partida se juegue allí. Como máxima responsable de la promoción de carreras de la Fórmula 1, Young es la mujer más poderosa en la configuración del calendario mundial de este deporte. Su rol consiste en negociar directamente con gobiernos, fondos de inversión y grandes ciudades de todos los continentes.

En un ecosistema donde cada ciudad del mundo compite ferozmente por albergar un evento de esta magnitud, la firma de Young es el Gran premio definitivo. Su trabajo en el MadRing no se limita a traer los monoplazas, sino que está diseñando la experiencia global. Young entiende perfectamente que el espectador moderno no solo busca coches rodando a máxima velocidad, sino una inmersión total. Por ello, su objetivo principal es fusionar la marca internacional de la competición con el ADN cultural, gastronómico y de ocio de Madrid, sentándose a negociar en las mesas de poder más imponentes del mundo y redirigiendo el modelo de negocio del entretenimiento deportivo.
La brújula ética y sostenible
Históricamente este deporte ha sido el símbolo del exceso de la combustión, pero hoy su supervivencia en pleno siglo veintiuno depende de una mujer. Ellen Jones, jefa de medio ambiente, impacto social y gobernanza de la Fórmula 1, es la responsable de liderar la transformación más radical en la historia de la competición.

Jones no habla de caballos de potencia, sino de responsabilidad. Su gran misión es alcanzar la meta de emisiones cero y garantizar que el Gran Premio de Madrid sea un referente absoluto en sostenibilidad a nivel global. Para lograrlo, exige que la tecnología de vanguardia del motor se ponga al servicio del medio ambiente, a la vez que trabaja incansablemente para que el circuito sea un espacio más diverso, inclusivo y ético. En definitiva, Jones asegura que la huella que deje el MadRing en la ciudad no sea de carbono, sino de progreso y modernización a largo plazo.
El futuro es de ellas
El proyecto de IFEMA y el eje Valdebebas será un escaparate tecnológico y deportivo que verán millones de personas en todo el mundo. Pero más allá de los pilotos que se suban al podio, el verdadero triunfo de este Gran Premio lleva la firma del liderazgo femenino. Desde la macroeconomía hasta la expansión global y la conciencia sostenible, la Fórmula 1 del futuro ya no es un club de hombres. Ellas tienen el volante y pisan a fondo.

