Qué leer

Brigitte Vasallo, escritora: “La lectura no es un acto solitario, sino colectivo”

La escritora y activista presenta 'La fosa abierta', un libro sobre memoria familiar, diáspora rural e identidad charnega, y habla de 'La historia interminable', Toni Morrison, Gloria Anzaldúa y los libros como objetos que hay que vivir

Brigitte Vasallo llega justa de tiempo y lo primero que hace es disculparse. La mayoría de las casetas del paseo siguen cerradas tras el descanso de la comida; la autora acaba de aterrizar en Madrid y dice que se ha perdido por El Retiro. Bromea incluso con que casi tiene que pedir un equipo de rescate. Enseguida se ríe. También piensa cada respuesta antes de darla, como si no quisiera caer en el automatismo de las recomendaciones rápidas.

Hija de una familia gallega migrada a Francia y después a Cataluña, Vasallo ha vivido buena parte de su vida adulta en Marruecos y ha construido una obra atravesada por la pertenencia, la clase, el género, la sexualidad, la xenofobia y la memoria de las vidas que suelen quedarse fuera del relato oficial. Sin estudios universitarios, ha trabajado de limpiadora y de marinera; después ha ocupado la cátedra Mercè Rodoreda en la Universidad de Nueva York, ha sido artista residente en la Academia de España en Roma y ha impartido clases en universidades donde, según recuerda la solapa de su nuevo libro, nunca habría sido admitida como alumna.

Su trabajo más reciente, La fosa abierta (Anagrama), es una memoria y una investigación íntima en torno a la diáspora rural del sur de Europa. El libro, que ella define como un “anarchivo”, reconstruye la historia de su madre y de su familia, pero también impugna una idea de la Historia escrita solo con nombres ilustres.

En la Feria del Libro de Madrid, Vasallo nos atiende con amabilidad para darnos sus recomendaciones literarias. Se le ilumina la cara al recordar La historia interminable y reconoce, con modestia, que escribir siempre le cuesta, aunque esa dificultad forme parte del proceso. También defiende que los libros no están acabados ni obsoletos, y que leer nunca es un gesto tan solitario como a veces queremos creer.

¿Qué libro recomendarías a alguien que viene hoy a la Feria sin saber qué comprar?

Recomendaría muchos libros. Por ejemplo, un ensayo de Natalia Castro Picón, La fiesta del fin del mundo, y una novela: Nada que no sepáis, de Sonia Pina.

¿Qué libro te hizo querer escribir?

La historia interminable, de Michael Ende, la verdad.

¿Qué tiene la Feria del Libro que no tiene una librería?

Tiene todo lo bueno que tienen las librerías y, además, es la constatación de que ni los libros están acabados, ni están obsoletos, ni la lectura es un acto solitario, sino colectivo.

 ¿De qué tema te cuesta más escribir?

Me cuesta escribir de todos, la verdad. Me cuesta escribir de todos, pero esa dificultad forma parte del proceso.

¿Qué autora o libro te ha acompañado más últimamente?

Me acompaña mucho Toni Morrison, porque creo que lo que hace, cómo escribe sobre la violencia, es muy difícil de hacer. Y me acompaña mucho Gloria Anzaldúa desde siempre también.

¿Qué tiene que tener un texto para abrir la mente de quien lo lee?

Tiene que tener verdad. Eso no quiere decir que tenga que tener literalidad, pero tiene que tener verdad.

Háblanos de tu libro.

La fosa abierta quiere ser un mapa. Por eso lo llamamos un “anarchivo” de lo que fue el milagro económico. Es un libro que quiere ser una conversación alrededor de una mesa donde se juntan los nombres de la Historia. Se junta Goya, se juntan los reyes, se junta Mendizábal, pero también se juntan mi prima Flora, mi primo Juan, mis vecinas de Chandrexa de Queixa. Porque la Historia sin nosotros, sin nosotras, no está completa. Así que ahí estamos también.

Subrayar y anotar en los libros: ¿a favor o en contra?

Sí, por favor. Subrayar, anotar, vivirlos, quererlos, hacerles dibujos, todo. Los libros son para vivirlos.

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