Festival de Cine de San Sebastián

El techo invisible del cine español: solo dos mujeres racializadas entre más de 120 películas

Una jornada de asociaciones de mujeres del audiovisual señala las barreras para acceder a la formación, financiar películas y participar en los órganos de decisión. Las profesionales cuestionan también los estereotipos que limitan los personajes y las historias que se les permite desarrollar

21/09/2026 El Grupo de Trabajo Interterritorial por la Igualdad de Género en el Audiovisual ha reunido a cineastas, productoras, investigadoras y profesionales de la cultura para analizar las desigualdades que afectan a las mujeres migrantes. CULTURA CIMA
El Grupo de Trabajo Interterritorial por la Igualdad de Género en el Audiovisual ha reunido a cineastas, productoras, investigadoras y profesionales de la cultura para analizar las desigualdades que afectan a las mujeres migrantes

Quién puede estudiar cine, conseguir financiación y decidir qué historias merecen llegar a una pantalla. Esas preguntas centraron la jornada celebrada en el Festival de San Sebastián sobre las desigualdades que afectan a las profesionales racializadas y migrantes. El encuentro, organizado por el Grupo de Trabajo Interterritorial por la Igualdad de Género en el Audiovisual, reunió a creadoras, productoras e investigadoras para examinar las barreras que encuentran a lo largo de sus carreras.

Bajo el título “¿Quién tiene derecho a imaginar?”, las participantes trasladaron el debate a las condiciones necesarias para poder trabajar. El acceso a escuelas como la ECAM o la ESCAC y la composición de los comités que conceden ayudas formaron parte de la conversación. La cuestión afecta a quién dispone de oportunidades para desarrollar una película y a quién tiene autoridad para valorar los proyectos de otras personas.

En la primera mesa participaron la investigadora y gestora cultural Dagmary Olívar y la productora y cineasta Wendy Espinal, con Beatriz Mbula como moderadora. Esta última resumió la responsabilidad de la industria en una frase: “Los cambios que queremos son un acto de voluntad”. El GTI reúne a siete asociaciones, entre ellas CIMA, Dones Visuals y (H)emen.

'Bian jing / Border', de Ah Biao
‘Bian jing / Border’, de Ah Biao

La discusión sobre los personajes permitió acercarse a las consecuencias de esa desigualdad. Lucía G. Romero recordó que, durante su infancia en Barcelona, se dibujaba como una niña blanca. Compartir aula con otros niños racializados en Brasil cambió la forma en que se representaba. Su relato introdujo una cuestión que también afecta a quienes ven cine: qué sucede cuando apenas encuentran imágenes en las que reconocerse.

Xisi Sofía Ye Chen, Herminia Loh, Eva Montoya y Daisy Cruz participaron en esa conversación sobre referentes y estereotipos. Abordaron la asociación de personajes gitanos y latinoamericanos con la delincuencia y las expectativas de docilidad que pesan sobre la representación de las personas asiáticas.

Un personaje puede estar presente y disponer, sin embargo, de muy poco espacio para existir fuera de su origen. La reclamación de las profesionales apunta a esa limitación: poder desarrollar deseos, contradicciones y relaciones que no estén siempre al servicio de explicar una identidad a los demás. También plantea una exigencia creativa para el conjunto del sector. Repetir determinados papeles empobrece las posibilidades de los intérpretes y el mundo que la ficción ofrece a sus espectadores.

'Carmen y Lola' es una de las pocas películas que tienen a mujeres gitanas como protagonistas
‘Carmen y Lola’ es una de las pocas películas que tienen a mujeres gitanas como protagonistas

La jornada continuó con la presentación de investigaciones. Jenifer de la Rosa expuso un trabajo de CIMA basado en 47 entrevistas sobre mujeres migrantes y racializadas. Sofia Esteve y Fátima Kamaso presentaron otro estudio de Dones Visuals, elaborado a partir de 52 entrevistas, que recoge experiencias de encasillamiento, acoso laboral y barreras burocráticas.

El encuentro deja una agenda concreta para las instituciones y las empresas: revisar cómo se accede a la profesión, quién evalúa los proyectos y qué oportunidades de continuidad encuentran las creadoras. La presencia en un festival permite hacer públicas esas demandas. Su respuesta habrá que buscarla después en las convocatorias, las contrataciones y las películas que consigan realizarse.

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