Festival de Cine de San Sebastián

‘Ruega por nosotras’ lleva a San Sebastián la historia de las jóvenes encerradas para corregirlas

Zoe Bonafonte y Manuela Calle protagonizan la película de Daniel Monzón sobre el Patronato de Protección a la Mujer. Presentada fuera de concurso, recupera la violencia de una institución que sobrevivió hasta 1985 y llegará a los cines el 6 de noviembre

‘Ruega por nosotras’ lleva a San Sebastián la historia de las jóvenes encerradas para corregirlas
‘Ruega por nosotras’ lleva a San Sebastián la historia de las jóvenes encerradas para corregirlas

Ana tiene 19 años y una salida nocturna basta para que su padre decida entregarla al Patronato de Protección a la Mujer. Es 1974. La trasladan de Barcelona a un reformatorio de Madrid, donde unas religiosas deben devolverla al comportamiento que se espera de ella. Ese es el punto de partida de Ruega por nosotras, la película con la que Daniel Monzón ha llevado al Festival de San Sebastián la historia de las jóvenes sometidas a encierro y disciplina en nombre de su protección.

Presentada en las proyecciones especiales de la Sección Oficial, fuera de concurso, la cinta está protagonizada por Zoe Bonafonte y Manuela Calle. En el centro del relato aparece la amistad entre Ana y Sole, una joven de pueblo cuya vitalidad le ofrece apoyo dentro del reformatorio. La relación con las demás internas constituye una posibilidad de resistencia frente a un sistema que pretende controlar su conducta.

Durante la rueda de prensa, Monzón explicó que conoció esta historia en 2020, cuando terminaba Las leyes de la frontera. La investigación, desarrollada junto al guionista Jorge Guerricaechevarría, incluyó los libros de Consuelo García del Cid y testimonios de mujeres que habían pasado por el Patronato. El director vinculó el proyecto a una responsabilidad personal: “Una película así se la debía a mi hija”. También señaló que la financiación resultó difícil y que sacar adelante el largometraje exigió años de trabajo.

Ruega por nosotras, de Daniel Monzón
Ruega por nosotras, de Daniel Monzón

El Patronato franquista funcionó entre 1941 y 1985. Su continuidad durante una década después de la muerte de Franco obliga a situar estos hechos en un pasado más cercano de lo que suele imaginarse. Cuando se habla de sus víctimas, se habla también de mujeres que vivieron la llegada de la democracia mientras seguían sometidas a una institución represiva. Las supervivientes han reclamado responsabilidades a las congregaciones que gestionaron sus centros.

La vigilancia se dirigía especialmente hacia las jóvenes pobres, rebeldes o consideradas incompatibles con el modelo de mujer obediente. Una relación sentimental, un embarazo fuera del matrimonio o un conflicto familiar podían desencadenar el internamiento. Los testimonios documentan castigos, censura de la correspondencia, aislamiento y trabajos sin remuneración presentados como parte de la reeducación. El control alcanzaba el cuerpo, las relaciones y las posibilidades de decidir sobre la propia vida.

Monzón ha explicado que evitó recrearse en los castigos físicos y prefirió dar peso a la violencia psicológica. Bonafonte, por su parte, reclamó que esta historia se enseñe en los colegios y destacó la responsabilidad de interpretar a quienes la sufrieron. Adelfa Calvo, que encarna a la madre superiora, habló de la dificultad de comprender a una mujer que ejercía esa violencia institucional.

La premisa de la película plantea una cuestión que desborda los muros del reformatorio. Es el padre quien entrega a Ana. El encierro empieza, por tanto, con una decisión familiar que encuentra una institución dispuesta a ejecutarla. Esa relación permite examinar cómo la autoridad doméstica y la vigilancia pública de la moral femenina podían reforzarse mutuamente.

Zoe Bonafonte y Manuela Calle protagonizan la película 'Ruega por nosotras'
Zoe Bonafonte y Manuela Calle protagonizan la película ‘Ruega por nosotras’

También importa quién conserva la capacidad de hablar dentro de una historia así. Las internas llegan definidas por lo que otros consideran incorrecto en ellas. La amistad introduce una relación en la que pueden reconocerse como compañeras y compartir una experiencia que la disciplina intenta convertir en culpa individual. La sinopsis sitúa ese apoyo entre jóvenes en el centro de la supervivencia de Ana, evitando reducir a las protagonistas a los abusos que reciben.

Ruega por nosotras, que llegará a las salas el 6 de noviembre, continúa la colaboración de Monzón con Guerricaechevarría y reúne a un reparto encabezado por dos actrices jóvenes. Su presentación en San Sebastián abre la discusión sobre cómo contar esta violencia a generaciones que apenas han oído hablar del Patronato.

La fecha de cierre de la institución, 1985, ayuda a comprender la urgencia de esa conversación. Muchas de sus víctimas han tenido que explicar en la edad adulta que el lugar al que las enviaron para protegerlas fue precisamente donde perdieron su libertad. La película lleva ahora esa historia a un público que podrá reconocer, detrás del nombre administrativo del Patronato, las decisiones que marcaron la vida de aquellas jóvenes.

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