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El Victoria & Albert, denunciado por racismo y trabas a la descolonización: “Me pidieron que evitara hablar de lo poscolonial”

Una carta de la historiadora del arte Yuko Kikuchi, respaldada por doce académicos y acompañada de testimonios de estudiantes, acusa al museo londinense de mantener una cultura de racismo sistémico y de frenar el debate sobre la restitución del patrimonio colonial para no incomodar a patrocinadores y donantes

Una carta de la historiadora del arte Yuko Kikuchi acusa al museo V&A de mantener una cultura de racismo sistémico
Una carta de la historiadora del arte Yuko Kikuchi acusa al museo V&A de mantener una cultura de racismo sistémico

El debate sobre la descolonización de los museos vuelve a situar al Victoria & Albert Museum (V&A) de Londres en el centro de la polémica. Una carta hecha pública por The Art Newspaper revela que la historiadora del arte japonesa Yuko Kikuchi, hasta enero responsable de los programas académicos de la institución, atribuyó su dimisión a un clima de comportamientos “racistas” y “culturalmente insensibles” dentro del museo, así como a las dificultades para desarrollar una enseñanza crítica sobre el legado colonial británico.

El documento, dirigido al director del museo, Tristram Hunt, y a los responsables de su comité de investigación, fue concebido por la propia Kikuchi como un acto de denuncia interna. En él sostiene que las experiencias vividas por ella y por sus estudiantes “apuntan probablemente a una cultura de racismo sistémico dentro de la organización” y reclama que esa situación sea abordada de forma estructural. La carta cuenta con el respaldo de doce académicos, entre ellos la artista Sonia Boyce, y recoge además numerosos testimonios de alumnos del máster de Historia del Diseño que el V&A imparte junto al Royal College of Art (RCA).

Imagen del Victoria & Albert Museum
Imagen del Victoria & Albert Museum

Kikuchi, especialista en historia del diseño y estudios poscoloniales, asegura que desde su llegada al museo, en octubre de 2023, encontró resistencias a sus propuestas para ampliar la perspectiva del programa académico. Según explica, uno de los principales conflictos surgió cuando incorporó una asignatura sobre identidad poscolonial, colecciones museísticas y transnacionalismo, que posteriormente algunos responsables quisieron relegar a un semestre con menor peso dentro del plan de estudios.

Más allá de las discrepancias académicas, la investigadora denuncia haber sufrido microagresiones, exclusión de reuniones relevantes y una sensación constante de aislamiento. En declaraciones recogidas por The Art Newspaper, afirma que en numerosas ocasiones era “la única persona no blanca de la sala” y que un alto cargo del museo le recomendó evitar expresiones como “descolonial” o “poscolonial” porque podían incomodar a otros departamentos y, especialmente, a los patrocinadores y donantes de la institución.

Los testimonios de estudiantes incorporados a la carta dibujan un panorama similar. Algunos denuncian un enfoque excesivamente eurocéntrico en determinadas clases, la falta de sensibilidad al abordar objetos vinculados a la esclavitud o la negativa de algunos conservadores a debatir sobre la restitución de piezas obtenidas durante la expansión colonial británica. Un alumno resume esa percepción con una frase especialmente significativa: “Existe una imagen del V&A como un museo inclusivo y diverso, pero los orígenes imperialistas y coloniales de la institución siguen siendo muy visibles”.

'Crowning the Coloniser': Queen Victoria, 1837-1901
‘Crowning the Coloniser’: Queen Victoria, 1837-1901

El caso resulta especialmente delicado porque el Victoria & Albert Museum ha hecho de la revisión crítica de su pasado colonial uno de los ejes de su discurso institucional durante los últimos años. La institución ha impulsado investigaciones sobre el origen de sus colecciones, ha desarrollado proyectos educativos centrados en el colonialismo y ha defendido públicamente la necesidad de revisar la legislación británica que dificulta la restitución de bienes expoliados durante el Imperio. Su director, Tristram Hunt, ha reclamado en distintas ocasiones una reforma legal que permita a los museos abordar con mayor libertad estos procesos.

En respuesta a las acusaciones, el V&A y el Royal College of Art emitieron un comunicado conjunto en el que rechazan la existencia de racismo sistémico, aseguran estar comprometidos con la igualdad de oportunidades y afirman que el máster aborda de forma crítica cuestiones relacionadas con la justicia social, la descolonización y la historia global. Ambas instituciones sostienen además que ya han iniciado una revisión de los hechos denunciados y que reforzarán la formación del personal, el acompañamiento a los estudiantes y el desarrollo de un currículo más inclusivo.

La controversia reabre un debate que atraviesa a numerosos museos occidentales: hasta qué punto los discursos públicos sobre diversidad y descolonización encuentran un reflejo real en las estructuras internas de las instituciones. También vuelve a poner sobre la mesa una cuestión especialmente incómoda para el sector cultural: el papel que desempeñan los grandes patrocinadores privados cuando los debates sobre colonialismo, restitución del patrimonio o memoria histórica afectan directamente a la imagen y a las colecciones de los museos. Como ya ha ocurrido en otras instituciones internacionales, el caso del Victoria & Albert Museum plantea si existe una distancia entre el compromiso institucional con la revisión crítica del pasado y los límites que aparecen cuando esa revisión puede tener consecuencias sobre su relato histórico o sobre sus fuentes de financiación.

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