Ester Expósito ha vuelto a responder a las críticas recibidas tras su paso por La Casita de Bad Bunny. La actriz, que fue una de las invitadas al primer concierto del artista puertorriqueño en Madrid, ha defendido que disfrutar del reguetón, bailar o mostrarse sensual no entra en contradicción con el feminismo. Su intervención podrá verse en la nueva entrega de Al cielo con ella, el programa presentado por Henar Álvarez en La 1 y RTVE Play.
La aparición de la intérprete en este espacio del espectáculo se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la gira. Sus bailes circularon por las redes sociales y fueron acompañados por críticas de distinto signo: algunas cuestionaban el criterio de selección de las invitadas de La Casita y otras se dirigían directamente contra las mujeres que participaban en ella.
Ester Expósito rechaza el “puritanismo rancio”
En el avance difundido por TVE, Ester Expósito se muestra especialmente contundente cuando Henar Álvarez aborda la polémica. “¿El puritanismo este rancio qué es?”, se pregunta la actriz antes de defender la compatibilidad entre el feminismo y una forma libre de vivir la música.
“Por supuesto que se puede ser feminista y disfrutar del reguetón y perrear hasta el suelo si te da la gana. Solo faltaba. Somos muchas, de hecho”, afirma. La intérprete reconoce además que creía que ese debate ya había quedado atrás, pero la discusión generada alrededor del concierto ha demostrado que continúa abierto.
Su argumento no niega que pueda discutirse cómo se selecciona a las personas que acceden a La Casita. Lo que cuestiona es que esa conversación termine convirtiéndose en un juicio moral sobre las mujeres, su manera de bailar o la música que deciden escuchar.
“Nos dicen cómo ser buenas mujeres”
Ester Expósito habla de La Casita de Bad Bunny en #AlCieloConElla
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— La 1 (@La1_tve) June 21, 2026
Expósito dirige su crítica contra quienes utilizan el lenguaje del feminismo para establecer nuevas reglas de comportamiento. “Lo que sí me parece el colmo de la hipocresía es que se apropien de nuestro discurso, pero para quitarnos libertad, para decirnos cómo ser buenas mujeres, la música que nos tiene que gustar y cómo la tenemos que bailar. No”, sentencia.
La actriz considera que la autonomía también incluye la posibilidad de disfrutar de una música cuyas letras, códigos o puesta en escena puedan generar debate. Desde su punto de vista, sustituir las antiguas prohibiciones por una nueva vigilancia sobre los gustos femeninos reproduce la misma lógica de control con un vocabulario diferente.
El centro de su respuesta está en quién toma la decisión. Bailar reguetón puede ser entendido como una experiencia libre y placentera cuando nace del deseo propio, no como una obligación ni como una exigencia impuesta desde fuera.
Una polémica que comenzó en el escenario de Bad Bunny
La Casita es uno de los elementos más reconocibles de la gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour. La estructura reproduce una vivienda puertorriqueña y funciona como un segundo escenario en el que aparecen invitados, celebridades y personas seleccionadas entre el público.
Durante los conciertos celebrados en España, este espacio fue objeto de críticas por la supuesta preferencia hacia mujeres jóvenes, delgadas y ajustadas a unos cánones de belleza concretos. La ausencia de una explicación pública sobre el procedimiento de selección alimentó la acusación de que el montaje proyectaba una imagen poco diversa.
Ester Expósito participó en la primera noche de Bad Bunny en Madrid junto a otros rostros conocidos. Los vídeos de la actriz bailando cerca del cantante se viralizaron y provocaron comentarios sobre su cuerpo, su vida privada y su comportamiento, desplazando parte de la discusión inicial hacia ataques personales.
La actriz ya había denunciado la misoginia en las redes

No es la primera vez que Ester Expósito habla sobre lo sucedido. Preguntada durante un acto celebrado en Ibiza, explicó que el problema no estaba en “un baile de dos segundos”, sino en “la mirada y el juicio de una parte de la sociedad muy misógina” y en el uso de las redes sociales como herramienta para hacer daño.
La intérprete también reconoció que desconocía cómo se elegían las personas invitadas a La Casita. Esa aclaración es relevante porque permite distinguir dos debates diferentes: el posible sesgo del proceso de selección y el acoso dirigido contra quienes terminan apareciendo en el escenario.
Criticar un modelo de representación no exige responsabilizar individualmente a todas las invitadas. Esa es la frontera que Expósito considera que se ha traspasado cuando el debate deja de analizar el espectáculo y comienza a fiscalizar cómo deben comportarse las mujeres.
El debate entre reguetón, deseo y feminismo
La discusión alrededor del reguetón no es nueva. El género ha sido cuestionado por letras sexualizadas, representaciones desiguales y estereotipos sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, muchas artistas y oyentes han reivindicado el baile como un espacio de disfrute, expresión corporal y apropiación del deseo.
Las dos posiciones no tienen por qué excluirse. Es posible analizar críticamente una industria cultural y, a la vez, reconocer la capacidad de cada mujer para relacionarse con ella de manera autónoma. La respuesta de Ester Expósito se sitúa precisamente en ese punto: rechaza que una crítica legítima termine dictando una conducta correcta y universal.
Su entrevista en Al cielo con ella llega después de semanas de ataques, memes y especulaciones sobre su vida sentimental. La actriz ha optado por responder desde una idea sencilla: la libertad no consiste en cambiar un conjunto de prohibiciones por otro, sino en poder elegir sin quedar sometida al juicio permanente de los demás.

