En una época en la que los algoritmos deciden qué música escuchamos, qué vídeos vemos y hasta qué noticias aparecen ante nuestros ojos, Juan Villoro reivindica una herramienta mucho más antigua para enfrentarse al nuevo mundo digital: la lectura. El escritor mexicano considera que los libros siguen teniendo una función esencial en un escenario dominado por la inteligencia artificial, la automatización y unas pantallas capaces de anticipar buena parte de nuestros deseos.
“Para entender este mundo y sobrevivir a él requerimos de la vieja tecnología de la lectura”, aseguró Juan Villoro en una entrevista publicada por El País durante su estancia en Madrid para participar en el Festival Centroamérica Cuenta. Una frase que resume buena parte de las ideas que el autor ha desarrollado en los últimos años sobre nuestra relación con la tecnología.
Juan Villoro reivindica la lectura frente a la inteligencia artificial
La reflexión de Juan Villoro no parte de un rechazo frontal a la inteligencia artificial ni de una nostalgia por un mundo anterior a internet. Su preocupación tiene más que ver con aquello que dejamos de hacer nosotros mismos cuando comenzamos a delegar cada vez más tareas intelectuales en las máquinas.
Recordar, buscar, orientarnos, seleccionar información, resumir un documento o decidir qué contenido consumir son acciones que las herramientas digitales realizan progresivamente por nosotros. Frente a esa automatización, la lectura obliga a detenerse, interpretar, establecer relaciones y construir un significado propio. No entrega necesariamente una respuesta inmediata: exige participar.
El escritor relaciona esta cuestión con el deterioro de la comprensión lectora. En su conversación con El País, Juan Villoro señaló que los resultados del informe PISA muestran que “la capacidad lectora ha disminuido significativamente”. Su preocupación no se limita, por tanto, a cuántos libros se leen, sino a nuestra capacidad para comprender discursos complejos y desarrollar un pensamiento autónomo.
Esta idea ocupa buena parte de No soy un robot. La lectura y la sociedad digital, ensayo publicado por Anagrama en 2024. En el libro, Juan Villoro analiza cómo los teléfonos móviles, las redes sociales, los algoritmos, la inteligencia artificial o la circulación acelerada de información están transformando nuestra percepción de la realidad. El título encierra precisamente una de sus grandes preocupaciones: hasta qué punto las personas están incorporando comportamientos cada vez más automáticos.
El peligro de un mundo que siempre nos da la razón
Uno de los principales objetivos de la crítica de Juan Villoro son los algoritmos de recomendación. El problema no reside únicamente en que seleccionen contenidos, sino en que aprenden de nuestras preferencias para mostrarnos aquello que previsiblemente volverá a interesarnos. La personalización puede convertirse así en un círculo del que resulta difícil escapar.
Villoro ya había descrito esta paradoja en una entrevista concedida a La Nación en 2024, cuando afirmó que, gracias a los algoritmos, “el usuario del celular es un rehén dichoso”. Las plataformas conocen cada vez mejor nuestros hábitos y son capaces de proporcionarnos estímulos adaptados a nuestros gustos. La comodidad, sin embargo, puede tener un precio: encontrarnos continuamente con versiones de aquello que ya conocemos.
La literatura funciona de manera diferente. Abrir una novela escrita en otro siglo, acercarse a un ensayo que cuestiona nuestras convicciones o conocer la mirada de alguien que vive a miles de kilómetros significa abandonar temporalmente ese universo construido a nuestra medida. Para Juan Villoro, ahí reside una de las grandes fortalezas de la lectura: nos enfrenta a voces que no hemos seleccionado porque se parezcan a nosotros.
La tecnología más antigua para sobrevivir al mundo nuevo
La utilización de la palabra “tecnología” para referirse a la lectura tampoco es accidental. Antes de los teléfonos inteligentes, los buscadores o la inteligencia artificial, el libro ya era una formidable tecnología para almacenar conocimiento, transmitir experiencias y conectar pensamientos separados por siglos. Lo revolucionario, en este caso, puede consistir precisamente en regresar a una herramienta antigua.
Juan Villoro, nacido en Ciudad de México en 1956, ha construido una trayectoria que atraviesa la novela, el cuento, el ensayo, el periodismo, el teatro y la literatura infantil. Miembro de El Colegio Nacional desde 2014 y ganador del Premio Herralde de Novela por El testigo, lleva décadas reflexionando sobre la cultura contemporánea. Su preocupación por la tecnología es, en realidad, una prolongación de esa mirada.
Porque el debate que propone Juan Villoro no consiste en decidir entre libros o inteligencia artificial. La verdadera pregunta es qué facultades queremos conservar mientras las máquinas adquieren otras nuevas. En un mundo capaz de ofrecernos respuestas antes incluso de que terminemos de formular las preguntas, leer continúa obligándonos a realizar algo que ninguna automatización debería arrebatarnos: pensar por cuenta propia.

