Premio Planeta 2026

Las mujeres y la búsqueda de una vida propia marcan las novelas que aspiran al Planeta de su 75 aniversario

El premio reúne 1.424 manuscritos y excluye una obra por haberse publicado durante el proceso. La editorial destaca el auge de las jóvenes lectoras y confirma negociaciones con Juventud, el sello de Tintín

El jurado del Premio Planeta, que cumple 75 años en esta edición de 2026
El jurado del Premio Planeta, que cumple 75 años en esta edición de 2026
María Serrano

Una reina que aprende a ejercer el poder, cuatro mujeres de una familia que intentan salir adelante, las heridas de la represión y los problemas de salud mental forman parte de las historias que llegan a la última deliberación del Premio Planeta. En su 75.ª edición, el galardón ha recibido 1.424 originales, una nueva cifra récord, y resolverá este jueves 15 de octubre una convocatoria con nueve aspirantes en lugar de las diez habituales. Una de las novelas seleccionadas ha quedado fuera porque se publicó durante el proceso, incumpliendo el requisito de permanecer inédita.

La presentación, celebrada este 14 de octubre en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, ha combinado el recuerdo de los autores premiados con un balance del negocio editorial y las preguntas sobre su futuro. José Creuheras, presidente de Grupo Planeta y Atresmedia; Jesús Badenes, responsable de la División Editorial, y la escritora Luz Gabás han abordado la expansión de la lectura, el papel de las librerías, la inteligencia artificial y los temas de las obras que compiten por el millón de euros. La novela finalista recibirá 200.000 euros y, por primera vez, un trofeo propio.

La cena literaria estará presidida por los Reyes y se celebrará en el pabellón 1 del recinto de Montjuïc de Fira de Barcelona. La organización ha trasladado allí el acto, previsto inicialmente en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, porque la asistencia del aniversario ha superado las previsiones de aforo.

Acto de Conmemoración del 75 Aniversario del Premio Planeta en el palacio de cristal del Ayuntamiento de Madrid. © Alberto R Roldán / Diario La Razón. 11 06 2026
Acto de Conmemoración del 75 Aniversario del Premio Planeta en el palacio de cristal del Ayuntamiento de Madrid

El repaso de Gabás a las candidatas ha dejado una observación común a argumentos y géneros muy diferentes: la insistencia en encontrar la paz, reparar el daño y construir una vida plena. “¿En qué tiempos vivimos si en todas las finalistas se incide en el deseo de encontrar la paz?”, se ha preguntado. La escritora ha cerrado su intervención con una frase elegida para resumir esa coincidencia: “Las cicatrices no pueden pesar más que la vida”.

El aniversario ha comenzado con un vídeo de testimonios de quienes conocen el efecto del premio sobre una carrera literaria. Eva García Sáenz de Urturi lo ha definido como un premio “cambiavidas”, una especie de título nobiliario que permanece unido al nombre del autor. En su explicación, basta la fórmula del nombre seguido de una coma y la distinción: “Eva García, Premio Planeta”.

Los autores que firman como Carmen Mola han recordado la emoción y la inmensa alegría. Para Luz Gabás fue un honor y un sueño que ni siquiera se había atrevido a imaginar, acompañado al recibirlo por una sensación de irrealidad. Sonsoles Ónega ha recurrido a las palabras “vorágine”, “terremoto” y “tsunami” para describir lo ocurrido después, junto con la satisfacción y el orgullo íntimo del reconocimiento.

Paloma Sánchez-Garnica ha recordado la sensación de haber alcanzado la cima de su propio mundo y de encontrar por fin el lugar que buscaba desde que empezó a escribir, a los veinte años. Maruja Torres ha evocado la noche de fiesta que disfrutó después de ganar. El recorrido audiovisual ha incluido también a Carmen Posadas, Soledad Puértolas, Antonio Gala, Juan Marsé, Eduardo Mendoza y Manuel Vázquez Montalbán, entre otros muchos nombres que han construido la historia del premio.

Creuheras ha reivindicado los dos objetivos con los que nació el galardón: impulsar la carrera de los escritores y ampliar el público de sus libros. Ha situado en más de 30.000 los autores que confían en el grupo y ha defendido el premio como una vía para incorporar lectores. Según las cifras que ha ofrecido, las novelas galardonadas han vendido 47 millones de ejemplares a lo largo de su historia.

¿Un prestigio en entredicho?

Preguntado por el prestigio literario del Planeta, ha respondido con los nombres de sus ganadores y finalistas y con su difusión. Ha reconocido la diversidad de opiniones sobre la calidad de un libro, pero ha situado al lector como aval de las obras. “Hay que descubrir lectores y el premio lo consigue”, ha sostenido.

Mercedes Salisachs, ganadora del Premio Planeta en 1975

El nuevo trofeo para la novela finalista forma parte de esa conmemoración. El reconocimiento se anunció en el encuentro celebrado en Madrid el pasado junio, en el que también lo recibieron finalistas de ediciones anteriores. La celebración tuvo continuidad en Valencia antes de la cita de Barcelona.

El jurado incorpora este año a Paloma Sánchez-Garnica y Javier Sierra. Se suman a Luz Gabás, Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas y Belén López, directora de Editorial Planeta y secretaria con voto. Sánchez-Garnica y Sierra relevan a José Manuel Blecua, fallecido en mayo, y a Juan Eslava Galán, que formó parte del jurado durante diecisiete años.

Buena parte de la rueda de prensa ha estado dedicada a lo que Badenes denomina el “milagro español” del libro, una evolución que, según ha señalado, despierta interés en la Feria de Fráncfort. Su balance sitúa el crecimiento del mercado de libros de interés general vendido en librerías en un 56% entre 2013, el año en que tocó fondo, y el cierre de 2025. El último ejercicio registró un aumento del 3,8%.

El directivo ha distinguido dos etapas dentro de esa recuperación y ha destacado especialmente los últimos cinco años. Atribuye el avance al trabajo del conjunto del sector y de la cadena del libro para ampliar la población lectora. Ha subrayado que leen más tanto los jóvenes como los mayores y que la proporción de lectores se acerca al 70%, un nivel que aproxima a España a otros países europeos.

Badenes ha relacionado ese crecimiento con otro reto: mejorar la comprensión de lo que se lee. Ha mencionado los resultados de PISA y la necesidad de que el hábito lector contribuya a formar una sociedad con mayor capacidad de comprensión, con los libros y las lecturas recomendadas como parte de ese trabajo.

La ficción es uno de los motores del mercado, tanto en novela como en cómic. Dentro de este último, ha destacado el manga. La no ficción, ha explicado, está “mudando de piel”, sigue teniendo un peso relevante y afronta transformaciones asociadas a la inteligencia artificial.

Como ejemplo de las nuevas vías de captación de público, ha citado el fenómeno Murdoku, publicado por Temas de Hoy. Badenes ha situado cerca del millón las ventas acumuladas de sus ediciones en castellano y catalán y ha aludido a su expansión internacional, con referencias a Francia y Alemania. Los libros combinan la investigación de un crimen con ejercicios de lógica y elementos que recuerdan al Cluedo y al sudoku. Su creador procede de los pasatiempos y colaboró con el Financial Times.

Según el directivo, la propuesta empezó a atraer a lectores jóvenes y después se extendió a un público más amplio. Su valoración ha sido explícita: “Vivan los libros que llevan a las librerías a la gente”.

La lectura juvenil ha ocupado un lugar central en su intervención. Badenes ha atribuido a las redes sociales un efecto favorable en la difusión de ciertos libros y ha mencionado especialmente TikTok. También ha señalado el trabajo de la industria gráfica: los cantos tintados y las ediciones cuidadas favorecen que los lectores compartan sus compras y quieran coleccionar las obras de sus autoras preferidas.

GRAFCAT7155. BARCELONA, 14/10/2026.- El presidente del grupo Planeta, José Creuheras, y los miembros del jurado: Carmen Posadas (2d), Javier Sierra (d) y Luz Sabas (i), durante la rueda de prensa de presentación de la 75 edición del Premio Planeta, que se entregará mañana en Barcelona. EFE/Alejandro García
El presidente del grupo Planeta, José Creuheras, y los miembros del jurado: Carmen Posadas, Javier Sierra y Luz Gabás
EFE

En el turno de preguntas, al plantearse la edad de quienes escriben, ha admitido que no disponía de una cifra general. Sí ha relacionado el dinamismo lector entre los 15 y los 24 años con el auge del romantasy, la combinación de romance y fantasía, y con la aparición de escritores jóvenes, sobre todo escritoras.

El balance de Planeta destaca además el interés por acudir físicamente a comprar libros. Según los datos expuestos por Badenes, el papel representa el 92% del valor del mercado que describe, frente al 8% de los formatos digitales. El directivo ha señalado una ralentización del crecimiento digital y ha defendido el atractivo de las librerías españolas, tanto grandes como pequeñas.

Ha situado en el 72% el peso del canal librero en las ventas de libros impresos y en el 40% la participación de las librerías independientes. Para explicar la singularidad española, ha comparado esta última cifra con el 14% de Estados Unidos y el 7% del Reino Unido. Su intervención ha insistido en conservar un ecosistema que facilite el acceso a los libros y sostenga la diversidad de puntos de venta.

Dentro del ámbito digital, Badenes ha explicado que el audiolibro se acerca al peso del libro electrónico. Ese 8% mencionado durante la rueda de prensa corresponde, por tanto, al conjunto digital, y no exclusivamente al audio.

El directivo ha apuntado al desembarco de Spotify como un factor que puede impulsar la escucha de libros en España. La compañía anunció el 7 de octubre una expansión de su oferta de audiolibros a más de 180 mercados antes de finalizar el año, con España entre los países incluidos.

Mercedes Salisachs, ganadora del Premio Planeta en 1975
Mercedes Salisachs, ganadora del Premio Planeta en 1975

La tecnología también permitirá, según Badenes, reforzar la novela gráfica al facilitar costes competitivos. Planeta parte de la posición de su sello de cómic y prevé ampliar su orientación hacia ese formato. En paralelo, Creuheras ha confirmado conversaciones avanzadas con Editorial Juventud, vinculada en España a las ediciones de Tintín. “Estamos hablando con ellos y la conversación está avanzada”, ha señalado, sin anunciar una operación cerrada. A la pregunta de si el personaje se incorporará a la familia Planeta, ha respondido que les gustaría.

El otro gran asunto tecnológico ha sido la inteligencia artificial. Badenes ha defendido su uso como herramienta de trabajo editorial y ha reservado la creación intelectual a los autores. Entre los desafíos del sector ha situado tanto el crecimiento de la lectura como la preparación para un mercado en el que se multiplican los textos producidos y autopublicados.

Ha citado unos cuatro millones de ISBN anuales en Estados Unidos y ha relacionado la proliferación de títulos con la IA. Según su exposición, una parte importante de esos registros corresponde a libros autopublicados, cuyo peso en las ventas ha situado alrededor del 5%. A partir de esa comparación, ha reivindicado al editor como responsable de seleccionar, cuidar la calidad de lo que llega a las librerías y dar tiempo a los escritores para desarrollar su trabajo.

Creuheras ha explicado que Planeta emplea distintos sistemas, entre ellos Pangram, para detectar la posible participación de inteligencia artificial en los originales. Según ha detallado, los controles se aplican tanto al premio como a los manuscritos que llegan a la editorial. Además, los contratos incluyen declaraciones que los autores deben manifestar y firmar.

La exclusión de una de las diez candidatas responde, según la explicación recogida en la rueda de prensa, a otro motivo: su publicación después de haber sido seleccionada. Las bases exigen que la obra sea original e inédita.

Premio Planeta - Cultura
Imagen del Trofeo del Premio Planeta.
EFE

Las nueve novelas finalistas

Las nueve novelas que continúan en la selección abarcan la ficción histórica, la intriga policial, el relato generacional y las historias de recuperación personal. Los títulos y los nombres con los que concurren —en su mayoría seudónimos— figuran en la relación oficial difundida por Planeta.

  • La sombra de Isabel, de Pedro Regalado Rodríguez, es una biografía novelada de Isabel la Católica que examina el ejercicio del poder y la responsabilidad de sus decisiones. La protagonista debe afrontar las consecuencias políticas y personales de su condición de reina. Desde su infancia, marcada por las intrigas, Isabel aprende a observar, callar y a entender que el ejercicio del poder implica no solo tomar decisiones sino también asumir sus consecuencias. En los pasajes leídos durante la presentación aparecen dos frases que anticipan sus conflictos: “Cuando dos mundos se encuentran, ninguno sale indemne” y “La historia no espera a los que dudan”.
  • Letraherido, de Pepe M. Carrascosa, es una novela policial sobre la venganza y la literatura convertida en obsesión. Combina una investigación con el análisis psicológico de los personajes, los juegos metaliterarios y las dificultades de publicar. Una expolicía reconvertida en criminóloga y escritora ayuda a un antiguo compañero a investigar unas misteriosas muertes que tienen algo en común: junto a cada cadáver aparece un libro de la red de intercambio Bookcrossing. El fragmento seleccionado describe a un aspirante al que solo responden editoriales dedicadas al vanity publishing, la publicación sufragada por el propio autor. Su deseo principal es ver su obra editada, en un entorno resumido con una observación provocadora: “Después del covid hay más escritores que lectores”.
  • Alba Naranja, presentada bajo el seudónimo de Tamsilt El Hayani, sigue a cuatro mujeres de una familia que luchan por salir adelante. La necesidad de afecto, la maternidad, el amor y la preservación de la identidad cultural atraviesan una historia de trauma y reparación. Tras descubrir que fue víctima de una red de bebés robados en Barcelona, Alba emprende la búsqueda de sus orígenes y descubrirá que su mechón naranja es la marca de un linaje de mujeres de origen turco que se asentó en Marruecos. El pasaje leído sitúa esa herencia en la infancia, entre el pan marroquí de las mañanas y los cuentos inventados por Omar por las noches, con camellos bereberes entre sus imágenes.
  • Los Caminantes, de Martín Guerrero, también seudónimo, combina una historia de amor marcada por el tiempo con un misterio. Gabás la ha presentado como una ficción histórica intimista, construida con anticipaciones inquietantes y con la recuperación de un legado perdido. Los deseos se enfrentan al mundo real, en una trama que incorpora rebeldía, reconciliación y culpa en la Barcelona de 1959, donde una joven se enamora de un traductor francés que desaparece misteriosamente de su vida. 20 años después, recibe un informe de las Brigadas Sociales franquistas que lo vincula con un supuesto plan para asesinar a Antonio Machado. La lectura ha mostrado su vertiente amorosa: “Nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, formando un silencio íntimo, una atmósfera, un universo tan colosal como para que desaparecieran la música y cuanto nos rodeaba”.
  • Kintsugi o tres almas rotas, de Hugalma de la Sierra, seudónimo, aborda las segundas oportunidades y la salud mental. La técnica japonesa de reparar cerámica con oro haciendo visibles sus grietas sirve de referencia para una ficción contemporánea sobre personajes que intentan recomponer sus vidas. Tres personas que no pueden seguir con sus vidas por distintas crisis emocionales coinciden en un taller terapéutico inspirado en e arte japones de reparar lo roto y ocultar grietas. La ansiedad, los ataques de pánico que paralizan y la depresión forman parte de una narración centrada en la esperanza y la posibilidad de recuperación. Uno de los diálogos leídos precisa la experiencia del personaje: “Mamá dice que tuviste una crisis nerviosa en el trabajo”. La respuesta corrige el término: “No fue una crisis nerviosa, fue un ataque de ansiedad”.
  • La noche de los faroles, de Mencía Salazar, seudónimo, traslada la acción a la guerra de Independencia de Estados Unidos y a la ayuda española. Es una novela histórica coral de ambientación naval y espionaje que aborda los preparativos para capturar un convoy británico. Durante la guerra e Independencia de EE.UU., una espía española consigue los códigos de señales de un gran convoy destinado a abastecer a las tropas británicas. El deber, el honor, la renuncia y el amor articulan sus conflictos. El fragmento compartido durante el acto describe las lápidas de un cementerio: “Había losas con nombres y fechas, cruces y anclas”, recuerdos de personas que habían importado a alguien en otro tiempo.
  • Los que faltan, de Luz Ventura, seudónimo, cuenta la lucha de una familia frente a las adversidades en un contexto convulso. Tras ser encarcelada y torturada por la dictadura de su país, una joven regresa embarazada a la casa familiar. El amor y su deseo de ayudar a los más desfavorecidos serán los pilares sobre los que reconstruirá su vida. Esta ficción histórica de crecimiento y superación se ocupa tanto de la familia biológica como de la que se elige, del idealismo, del rencor heredado y de la importancia de la memoria. También pregunta por el legado que dejamos. Frente a la posibilidad de vengarse, uno de sus personajes expresa su deseo de liberación y describe la venganza como un veneno que corroe por dentro.
  • El jardín de Lennon, de Jorge Herrero, seudónimo, es una novela de formación sobre una amistad sostenida por la pasión compartida por los Beatles. La crónica generacional reúne ilusiones y traiciones, una investigación y elementos de viaje, con un tono nostálgico sobre la juventud. La lectura escogida alude a los nuevos caminos y al deseo de conquistar territorios antes vedados: unos personajes que se sienten exploradores ante lo que les queda por vivir.
  • La mujer desnuda sale a las once, de Bernardo Galeana, seudónimo, completa la relación. Es un thriller político y psicológico que recurre a extensas vueltas al pasado para contar la lucha de un guerrillero y artista por mantener su integridad física y moral frente a un sistema que intenta quebrarlo. La identidad indígena y el arte como expresión política son centrales. El fragmento leído relaciona su origen zapoteco con haber sido el último guerrillero en salir de prisión.

La exposición de Gabás ha relacionado esas historias con las preocupaciones de quienes las escriben y de la sociedad en la que aparecen. En la víspera del fallo, el Planeta presenta así una selección atravesada por el poder, la identidad, la violencia y la búsqueda de una vida después del daño. Este jueves se conocerán los nombres que hay detrás de la novela ganadora y de la finalista, en una edición que combina el aniversario con el debate sobre cómo se escriben, se publican y se leen los libros.

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