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Carmen Mola vuelve al thriller con tres huérfanos, dos familias y una mujer que domina a las mafias

Los autores sitúan en Marbella una novela de mafias, secretos familiares y heridas heredadas que abandona la estructura policial de la saga de Elena Blanco para seguir a quienes viven del crimen

Agustín Martínez, Jorge Díaz y Antonio Mercero, integrantes de Carmen Mola, en la promoción de 'Los huérfanos' en Marbella
Agustín Martínez, Jorge Díaz y Antonio Mercero, integrantes de Carmen Mola, en la promoción de 'Los huérfanos' en Marbella. María Serrano
María Serrano

Marbella muestra durante el recorrido promocional de Los huérfanos las dos ciudades que conviven en la nueva novela de Carmen Mola. En la plaza de los Naranjos, entre fachadas blancas, terrazas y turistas que buscan la sombra, domina la imagen luminosa de la Costa del Sol. Cerca de allí, detrás de la avenida Julio Iglesias, se encuentra The Orphan, un pub irlandés incorporado a la geografía del libro. Ese contraste entre el destino turístico y la capital internacional del crimen organizado llevó a Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero a situar aquí buena parte de su nueva historia.

Los huérfanos llega este 9 de septiembre a las librerías después de un año en el que los tres integrantes de Carmen Mola publicaron por separado. Nunca dejaron de reunirse ni de trabajar en el proyecto común, aunque en esta ocasión buscaban una estructura distinta a la de las cinco novelas protagonizadas por la inspectora Elena Blanco, cuya serie cerraron con El Clan en 2024. Querían abandonar el esquema de la investigación policial y dirigir la narración hacia los delincuentes.

De ahí surge una novela coral cuyos personajes se mueven en distintos grados de crueldad. Los autores han explicado durante la promoción que les atraía la posibilidad de prescindir de héroes reconocibles y explorar la fascinación que ejercen los villanos sobre el público. El desafío consistía en mantener el interés del lector sin ofrecerle la compañía tranquilizadora de un policía encargado de restablecer el orden.

Los escritores de Carmen Mola en Marbella, en la presentación de su nuevo libro, 'Los huérfanos'
Los escritores de Carmen Mola en Marbella, en la presentación de su nuevo libro, ‘Los huérfanos’
Javier Ocaña

La historia comienza en un orfanato de Belfast, donde tres niños aprenden que la violencia constituye la principal forma de supervivencia. La experiencia los une hasta convertirlos en una familia elegida. Años después, conocidos como los Huérfanos, controlan un imperio criminal con ramificaciones desde Irlanda hasta la Costa del Sol. En Marbella chocan con los Pastor, una familia española gobernada durante años por un patriarca temido y cohesionada por sus secretos. Sobre ambas organizaciones se proyecta la autoridad de la Hermana Mei, una mujer vinculada a las redes criminales chinas ante la que las demás mafias acaban inclinándose.

La documentación modificó algunas de las primeras ideas de los escritores. Inicialmente habían pensado en distribuir el crimen entre familias británicas, españolas e italianas, pero sus conversaciones con la Guardia Civil les descubrieron la importancia de los grupos chinos. Su presencia resulta menos visible porque suelen mantenerse alejados de los tiroteos y los ajustes de cuentas, aunque desempeñan un papel fundamental como financiadores y gestores del dinero.

La investigación también confirmó la dimensión internacional de Marbella. Junto a las fuerzas de seguridad españolas trabajan agentes de Interpol y policías procedentes de países como Reino Unido, Suecia o Estados Unidos. Según han explicado los autores, prácticamente cualquier organización criminal con cierta relevancia mantiene intereses o conexiones en la zona. El lujo, las comunicaciones, la posición geográfica y las posibilidades de blanqueo han convertido la Costa del Sol en un punto de encuentro de redes muy diferentes.

'Los huérfanos', de Carmen Mola
‘Los huérfanos’, de Carmen Mola

Esa Marbella permanece fuera de la vida cotidiana de numerosos vecinos. Díaz ha insistido en que la ciudad agradable y turística existe con independencia del mundo criminal retratado en la novela. Ambas realidades comparten territorio, aunque rara vez llegan a mezclarse. Los asesinatos y ajustes de cuentas continúan produciéndose principalmente dentro de las propias mafias, pero la preocupación de los investigadores se dirige hacia una posible escalada semejante a la experimentada en otros países europeos, donde el narcotráfico ha atentado contra policías, jueces y periodistas.

La violencia permite a Carmen Mola conectar el argumento criminal con un asunto político más amplio. Agustín Martínez ha advertido sobre la explotación pública del miedo, una emoción capaz de conducir a respuestas agresivas cuando la población llega a sentirse suficientemente amenazada. El escritor ha relacionado ese mecanismo con los discursos contra la inmigración utilizados en España y Estados Unidos y, de manera concreta, con la situación de Ceuta.

En Los huérfanos, el miedo aparece primero durante la infancia de sus protagonistas. El maltrato y el abandono sufridos en Belfast explican cómo se forma su relación con la violencia, aunque el pasado no los exculpa. Mercero ha señalado que la novela recupera la pregunta sobre el origen del villano y se inclina por mostrar una crueldad construida a partir de las experiencias vividas. Los tres niños comparten una herida profunda, pero cada uno desarrolla una respuesta distinta ante ella.

Carmen Mola en la Plaza de los Naranjos en Marbella
Carmen Mola en la Plaza de los Naranjos en Marbella

La novela contiene más sentimientos y menos violencia explícita que algunos de sus títulos anteriores, salvo por un comienzo especialmente duro. Las relaciones familiares ganan peso y convierten los traumas, las lealtades y la venganza en motores del argumento. La fiscal Laura Pastor proporciona el hilo conductor cuando se ocupa de un asesinato y descubre que el caso conecta a su propia familia con los Huérfanos. Dentro de ese reparto de personajes turbios, Laura conserva el fondo moral más reconocible, aunque sus vínculos personales comprometen la distancia que exige su profesión.

La familia adopta así tres formas: los Huérfanos han elegido la suya para sobrevivir; los Pastor permanecen unidos por la sangre y por aquello que han ocultado; la Hermana Mei dirige una estructura basada en la obediencia. A través de ellas, Carmen Mola examina la facilidad con la que la protección de los propios puede justificar el abuso, el silencio y el crimen.

La novela mantiene el ritmo característico de la firma, apoyado en capítulos breves, escenas muy visuales y giros frecuentes. La experiencia de Díaz, Martínez y Mercero como guionistas resulta perceptible, aunque los tres aseguran que no escriben pensando en una adaptación audiovisual. Su objetivo declarado continúa siendo el entretenimiento y la creación de una lectura que avance con rapidez.

Los huérfanos se publica simultáneamente en España, Estados Unidos y 18 países de América Latina después de que la obra de Carmen Mola haya superado los cuatro millones de lectores. Marbella aporta a este regreso mucho más que un decorado reconocible: concentra el lujo, la desigualdad, el dinero internacional y una criminalidad que aprende a confundirse con el paisaje. Durante el paseo por los escenarios de la novela, la ficción parece seguir escondida detrás de las terrazas llenas y las calles encaladas.

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