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León, un viaje por la tierra española del lúpulo

La provincia leonesa concentra buena parte del cultivo de lúpulo de España y permite seguir el recorrido de la cerveza desde el campo hasta el vaso a través de plantaciones, fábricas artesanales, catas y patrimonio

Campos de lúpulo de León.
Campos de lúpulo de León.
Cerveceros España

Viajar siguiendo la cerveza no significa necesariamente ir de bar en bar. Detrás de cada elaboración hay campos, agricultores, historia y paisajes que también pueden convertirse en protagonistas de una escapada. Es la idea que recoge el zitoturismo, un nuevo término para identificar una forma de turismo gastronómico que ya existe y que permite conocer un destino a través de su cultura cervecera.

Y pocos lugares de España permiten entender esa relación entre cerveza y territorio como León. La provincia está estrechamente vinculada al cultivo del lúpulo, uno de los ingredientes esenciales de la cerveza y, probablemente, uno de los más desconocidos para quienes la consumen. Castilla y León concentra actualmente alrededor del 90% de la producción nacional, mientras que los campos de esta planta están vinculados a la actividad de 33 localidades leonesas y más de 15.000 habitantes.

Campos de lúpulo de León.
Campos de lúpulo de León.
Cerveceros España

La Ribera del Órbigo, el corazón del lúpulo español

La primera parada de este recorrido está en la Ribera del Órbigo. Es aquí donde el viajero puede acercarse al origen agrícola de una bebida que normalmente conoce únicamente cuando llega al vaso.

Actualmente, la ribera alta del río Órbigo es prácticamente la única zona de España donde se cultiva lúpulo. La planta ha terminado formando parte no solo de la agricultura local, sino también del paisaje y de la historia económica de la comarca.

Especialmente importante fue su expansión durante las décadas de 1960 y 1970, cuando el cultivo llegó a convertirse en el denominado “corazón verde” de varias comarcas leonesas. Su rentabilidad para los agricultores contribuyó a consolidarlo en la zona, ya que la producción podía contratarse con varios años de antelación.

Recorrer esta parte de León permite, por tanto, descubrir una dimensión diferente del turismo cervecero. Antes de las catas y los maridajes está el campo: el lugar donde comienza realmente la cerveza.

Campos de lúpulo de León.
Campos de lúpulo de León.
Cerveceros España

Villanueva de Carrizo, otro punto del mapa cervecero

Dentro de este recorrido aparece también Villanueva de Carrizo. En 1995 se concentraron allí todas las instalaciones de la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo (SAEFL), organización creada durante la posguerra para garantizar el abastecimiento de esta materia prima a la industria cervecera española.

Años después, en 2007, se inauguraron nuevas instalaciones con una inversión de 1,2 millones de euros y más de 3.000 metros cuadrados de superficie. En 2015, Hopsteiner adquirió la sociedad y pasó a comercializar prácticamente toda la cosecha nacional mediante acuerdos con productores.

El municipio ayuda así a entender la otra cara del paisaje: el proceso que permite que un cultivo profundamente ligado al medio rural termine formando parte de una de las industrias alimentarias más importantes del país.

Campos de lúpulo de León.
Campos de lúpulo de León.
Cerveceros España

La Catedral de León también esconde lúpulo

Para encontrar las huellas del lúpulo leonés no es necesario permanecer en el campo. El recorrido puede continuar en pleno centro de la capital, concretamente en la Catedral de León.

En el friso ornamental de la capilla del apóstol Santiago aparecen flores de lúpulo talladas que datan del siglo XV. Su presencia se relaciona con los contactos existentes entonces entre Castilla y Flandes, donde el cultivo de esta planta ya era habitual.

León resume así buena parte de la filosofía del zitoturismo. No solo es probar cerveza, es conocer sus materias primas, las personas que las cultivan y los territorios cuya economía e historia están vinculados a ellas.

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