El puesto principal de la Guardia Civil en el municipio de Palma del Río (Córdoba), uno de los mejor valorados de la provincia, vivió hace unos años un hecho histórico.
En el año 2019, la teniente Carmen Pérez se convirtió en la primera mujer en ocupar la comandancia del puesto. Y lo consiguió a la temprana edad de 24 años.
Carmen, nacida en Pamplona en 1994, reveló a ABC Córdoba que buena parte de su familia pertenece a la Benemérita. Abuelo, tío, primos y su propio padre. Cuando era pequeña, el terrorismo aún estaba vigente, y recuerda los avisos de bomba y la constante revisión de los bajos de los coches.
Inspirada por sus parientes, decidió seguir sus pasos. Así pues, la navarra comenzó su camino consiguiendo la nota de corte necesaria en Selectividad. Inició los estudios de una Ingeniería, hasta que pudo presentarse a la oposición.
De este modo, Pérez inició su formación en la Academia General Militar de Zaragoza como todos los futuros guardias civiles. Más tarde, completó su formación en Aranjuez, en la Academia de Oficiales, donde obtuvo el empleo de teniente.
Aunque en el futuro quería acabar en Investigación, ella deseaba que su primer destino fuera en Seguridad Ciudadana. Y tuvo la suerte de que aquí fue, llevando las ganas de su juventud hasta la comandancia del cuartel en el municipio de Palma del Río.
Un puesto de la Guardia Civil referente en Córdoba

En el momento de su llegada a Córdoba, la nueva comandante del puesto principal de la Guardia Civil tuvo a su mando a 38 hombres.
Sobre sus primeros días allí, Pérez declaró que ya hubo respeto desde el primer momento. Aunque algunos efectivos pudieran pensar cualquier cosa sobre su edad, la disciplina militar y el respeto a los empleos superiores siempre prima por delante de todo.
Al hito de ser la primera al mando del puesto, ella pareció no darle mucha importancia. En sus declaraciones, la teniente defendió que la integración de la mujer en la Benemérita, y aseguró que la igualdad se da de pleno porque ellas pueden aportar lo mismo que sus compañeros masculinos.
Respecto a la conciliación, ella no tenía cargar familiares destacables. Pero sí quiso señalar el avance en el equilibrio de vida personal y laboral, la cual aseguró que había mejorado mucho en el cuerpo.
En su tiempo en la comandancia, tanto la ciudadanía palmeña como sus compañeros mostraron siempre una enorme “calidad humana” en todos los sentidos. De hecho, durante varios años, este puesto principal fue elegido como el mejor valorado de toda la Comandancia de la Guardia Civil en Córdoba.
Pero como todo en esta vida, le surgió otra oportunidad, y la teniente Pérez se marchó de allí un tiempo después. Le sustituyó otra mujer precisamente, curiosamente aún más joven, la teniente María Navero.
Con algo de suerte, Carmen habrá tenido la oportunidad de acabar en alguna unidad de investigación. Con la inspiración de sus familiares, especialmente la de su padre y sus duros años de servicio frente al terrorismo, junto a su probada valentía, no habrá nada ni nadie que pueda frenar su carrera en la G.C.

