Defensa convierte los misiles en su gran prioridad estratégica

El plan reunirá ataque de largo alcance, defensa antibuque, protección antiaérea e interceptores hipersónicos con un gasto de 6.000 millones

La ministra de Defensa, Margarita Robles
La ministra de Defensa, Margarita Robles
EFE

El Ministerio de Defensa prepara uno de los mayores programas de armamento de los próximos años con el objetivo de reforzar las capacidades ofensivas y defensivas de las Fuerzas Armadas. El proyecto pretende reunir bajo un mismo plan cuatro familias de misiles destinadas a atacar objetivos terrestres, proteger el espacio aéreo, neutralizar buques y responder ante futuras amenazas hipersónicas.

La planificación contempla movilizar alrededor de 1.500 millones de euros durante 2026, aunque el techo de gasto acumulado podría acercarse a los 6.000 millones a lo largo de toda la ejecución. La cifra convierte el programa en una de las grandes apuestas de Defensa dentro del proceso de modernización militar iniciado durante los últimos ejercicios.

El plan incluiría el misil de crucero Taurus, el sistema antibuque NSM, el futuro sustituto de las baterías Hawk y el interceptor europeo HYDEF. No se trata de cuatro proyectiles equivalentes, sino de capacidades complementarias que cubren distintos niveles del combate contemporáneo.

Cuatro sistemas para cuatro amenazas diferentes

El Taurus representa la capacidad de ataque a larga distancia. Este misil de crucero puede ser lanzado desde un avión de combate y está diseñado para alcanzar objetivos protegidos situados a cientos de kilómetros, como centros de mando, instalaciones logísticas, aeródromos o infraestructuras militares.

España ya dispone de unidades Taurus integradas en sus cazas Eurofighter, pero Defensa estudia ampliar y modernizar esta capacidad mediante una nueva generación del sistema. El objetivo sería garantizar su disponibilidad futura, aumentar la participación industrial española y reducir la dependencia tecnológica exterior.

El Naval Strike Missile, conocido como NSM, cubrirá el ámbito marítimo. Se trata de un misil antibuque de fabricación noruega concebido para volar a baja altura, seguir perfiles difíciles de detectar y atacar embarcaciones de superficie con elevada precisión.

Su incorporación reforzaría tanto la capacidad de la Armada como la defensa de las costas y los archipiélagos. El sistema puede instalarse en buques o lanzadores terrestres, ofreciendo una respuesta flexible frente a posibles amenazas navales.

El relevo del Hawk, una necesidad cada vez más urgente

Defensa convierte los misiles en su gran prioridad estratégica
Una lanzadera Hawk junto a uno de sus radares.
US Army Forces

Otro de los pilares será el sustituto del sistema antiaéreo Hawk, utilizado por el Ejército de Tierra desde hace décadas. Aunque las baterías españolas han recibido sucesivas modernizaciones, su diseño procede de la Guerra Fría y se aproxima al final de su vida operativa.

Las guerras recientes han demostrado que la defensa aérea vuelve a ser una capacidad decisiva. Misiles de crucero, drones, aeronaves y municiones merodeadoras pueden atacar simultáneamente infraestructuras, unidades militares o centros urbanos, obligando a construir redes de protección formadas por diferentes capas.

Defensa necesita un sistema capaz de detectar y neutralizar amenazas a media distancia, conectado con radares, centros de mando y otros interceptores. La elección del sustituto del Hawk condicionará durante décadas la arquitectura antiaérea española.

El programa todavía no identifica públicamente una solución definitiva. Entre las posibilidades industriales aparecen sistemas europeos ya disponibles y desarrollos que podrían incorporar una mayor participación nacional.

HYDEF y la carrera contra los misiles hipersónicos

La cuarta capacidad es también la más tecnológica. HYDEF, siglas de Interceptor Europeo de Defensa Hipersónica, busca desarrollar un sistema capaz de enfrentarse a proyectiles que viajan a velocidades superiores a Mach 5 y realizan maniobras durante su trayectoria.

Las armas hipersónicas reducen el tiempo de reacción y dificultan su seguimiento mediante los sistemas defensivos convencionales. Su velocidad no es el único problema: también pueden cambiar de rumbo, modificar su altitud y aproximarse desde trayectorias menos previsibles.

El proyecto HYDEF cuenta con participación española y europea. Sener ha desempeñado un papel destacado junto a la alemana Diehl y otras empresas del continente. El desarrollo de un interceptor propio permitiría a Europa reducir su dependencia de tecnología estadounidense y crear una capacidad que todavía se encuentra en una fase relativamente temprana.

España participa además en iniciativas internacionales destinadas a integrar sensores, radares e interceptores dentro de una arquitectura común contra misiles balísticos. El objetivo ya no consiste únicamente en adquirir proyectiles, sino en conectar todos los sistemas para que puedan compartir información y responder de forma coordinada.

Sener parte con ventaja, pero no hay adjudicación

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La ministra de Defensa, Margarita Robles.
Rubén Somonte/MDE

La dimensión del proyecto hace previsible la formación de un consorcio compuesto por varias empresas. El propio Ministerio de Defensa lleva años impulsando agrupaciones industriales para repartir riesgos, integrar capacidades y aumentar el contenido nacional de los grandes programas.

Sener aparece como una de las compañías mejor situadas por su experiencia en sistemas de control, actuación y comunicaciones para armas guiadas. La empresa participa en programas como Taurus, IRIS-T y HYDEF y dispone de tecnologías propias relacionadas con enlaces de datos y mecanismos de precisión.

Sin embargo, su posición no equivale a una adjudicación. El reparto industrial dependerá de los requisitos definitivos, las negociaciones con fabricantes extranjeros y la fórmula contractual elegida por el Gobierno.

El programa tendrá que equilibrar tres objetivos: adquirir sistemas operativos, desarrollar tecnología nacional y garantizar entregas dentro de plazos razonables. Una excesiva dependencia exterior limitaría la autonomía española, pero comenzar todos los desarrollos desde cero podría retrasar durante años la llegada de las capacidades.

La nueva prioridad de la modernización militar

La concentración de Taurus, NSM, defensa antiaérea e interceptores hipersónicos muestra el cambio de prioridades de Defensa. Durante décadas, los grandes programas españoles estuvieron dominados por cazas, fragatas, submarinos y vehículos blindados. Los misiles eran una parte necesaria de esas plataformas, pero raramente aparecían como el centro de una estrategia propia.

Ahora, la capacidad de alcanzar objetivos lejanos y proteger el territorio frente a ataques aéreos se ha convertido en una necesidad urgente. La guerra de Ucrania, la expansión de los drones y el desarrollo de armas hipersónicas han demostrado que disponer de plataformas avanzadas sirve de poco si no cuentan con munición suficiente y sistemas capaces de sobrevivir a un ataque moderno.

Los 6.000 millones previstos reflejan esa transformación. El futuro programa no será solamente una compra de proyectiles. Será una apuesta por construir una cadena industrial, tecnológica y logística que permita a España producir, mantener y modernizar sus principales sistemas de misiles durante las próximas décadas.

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