El Ministerio de Defensa prepara una nueva ampliación de su cartera de modernización militar con 15 programas destinados a reforzar las comunicaciones, la ciberseguridad, la inteligencia y la guerra electrónica. A este despliegue se sumará una capacidad nacional de satélites en órbita baja vinculada a IRIS², la futura infraestructura europea de comunicaciones seguras.
La combinación de ambas actuaciones movilizará hasta 4.318,8 millones de euros. De esa cantidad, 2.318,8 millones corresponden a la prefinanciación prevista para 2026 de los programas militares ya aprobados, mientras que entre 1.600 y 2.000 millones se reservan como inversión estimada para el futuro sistema SATCOM multiórbita durante todo su desarrollo y funcionamiento.
El departamento dirigido por Margarita Robles presenta este esfuerzo como el mayor proceso de transformación emprendido hasta ahora por las Fuerzas Armadas. Defensa gestiona actualmente 79 programas de modernización, de los cuales 35 proceden del Plan Industrial y Tecnológico aprobado en 2025.
Quince nuevos programas centrados en tecnología e inteligencia
Los 15 nuevos Programas Especiales de Modernización previstos para 2026 no estarán dirigidos exclusivamente a la compra de grandes plataformas militares. Su orientación será transversal y afectará al funcionamiento conjunto del Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y del Espacio, la Armada y la Unidad Militar de Emergencias.
Defensa contempla adquirir y desarrollar sistemas avanzados de comunicación, equipos criptográficos, herramientas de ciberseguridad y soluciones para obtener, analizar y explotar información de inteligencia. También se incorporarán tecnologías de simulación y planeamiento operativo.
Una parte importante de los proyectos se dedicará a actualizar las redes de mando, control y comunicaciones. El objetivo es que las diferentes unidades puedan intercambiar información con mayor rapidez, operar de forma coordinada y mantener sus comunicaciones protegidas frente a interferencias o ataques.
El plan incluye igualmente mejoras en las capacidades de posicionamiento y navegación. Estas tecnologías resultan esenciales para desplegar tropas, dirigir aeronaves o buques y emplear sistemas no tripulados en escenarios donde las señales convencionales pueden sufrir bloqueos o manipulaciones.
La inteligencia artificial entra en la planificación militar

La inteligencia artificial ocupará un lugar central en la nueva estrategia de Defensa. El Ministerio pretende utilizarla para detectar amenazas, procesar grandes cantidades de información y proteger infraestructuras críticas frente a ataques físicos o digitales.
El informe advierte también de los riesgos derivados de la inteligencia artificial ofensiva. Los futuros sistemas deberán identificar actividades hostiles, anticipar posibles incidentes y ofrecer respuestas rápidas sin abandonar el control humano ni los criterios de utilización responsable.
La combinación de datos, sensores e inteligencia artificial modificará la manera de planificar las operaciones. La intención es reducir el tiempo necesario para interpretar una amenaza y facilitar que los mandos dispongan de una imagen más completa del escenario antes de tomar decisiones.
Una constelación española dentro de la red IRIS²
El otro gran proyecto será la denominada Capacidad LEO Nacional, prevista para 2027. Se tratará de una constelación española integrada en IRIS², el programa con el que la Unión Europea quiere disponer de una red propia de conectividad segura por satélite.
La inversión estimada oscila entre 1.600 y 2.000 millones de euros. La cantidad deberá financiar el segmento espacial, las instalaciones terrestres de control y gestión y la operación del sistema durante todo su ciclo de vida.
Las órbitas bajas permiten reducir la latencia de las comunicaciones y aumentar la cobertura mediante constelaciones formadas por numerosos satélites. Para Defensa, esta tecnología facilitará conexiones seguras en lugares donde las redes terrestres hayan sido dañadas, no existan o puedan quedar expuestas a sabotajes.
La participación española en IRIS² persigue además reducir la dependencia de operadores extranjeros. Europa busca disponer de una infraestructura propia para comunicaciones gubernamentales, militares y civiles sensibles, al tiempo que amplía la cobertura de Internet en zonas con peor conectividad.
Más de 840 empresas vinculadas a la modernización

Los 35 programas impulsados en 2025 cuentan con un techo de gasto conjunto de 34.000 millones de euros hasta 2042. Según el Ministerio, más de 840 empresas participan ya en sus planes industriales, desde grandes compañías tractoras hasta pymes especializadas, universidades, centros tecnológicos y proveedores regionales.
Defensa estima que esos proyectos sostendrán una media anual de 22.073 empleos y generarán 155.436 puestos acumulados durante toda su ejecución. Son previsiones elaboradas a partir de los planes de participación industrial, por lo que no representan contrataciones ya realizadas.
El porcentaje medio de contenido nacional se sitúa actualmente en el 73%. El objetivo oficial es elevarlo hasta el 80% español y alcanzar un 90% de participación europea, de modo que una mayor parte de la inversión permanezca dentro de la industria continental.
Con los 15 nuevos programas y la futura capacidad satelital, la cartera de Defensa alcanzará los 95 proyectos. El salto no solo ampliará el equipamiento de las Fuerzas Armadas: también orientará una parte creciente del gasto militar hacia la inteligencia artificial, el espacio, las comunicaciones protegidas y la soberanía tecnológica.

