Defensa programó un viaje a Marruecos cuatro días después de la entrada masiva en Ceuta

El Ejército había programado un circuito de ocho días por Marruecos que terminó coincidiendo con el despliegue extraordinario en Ceuta

Ejército en Ceuta - Defensa
Militares españoles en la frontera del Tarajal en Ceuta.
EFE/Reduan

El calendario había quedado cerrado meses antes, cuando nadie podía anticipar lo que ocurriría en la frontera de Ceuta el 30 de julio. Pero la coincidencia terminó siendo extraordinaria. El Ministerio de Defensa, a través del Ejército de Tierra, había programado un viaje turístico y cultural a Marruecos entre el 3 y el 10 de agosto, apenas cuatro días después de la mayor entrada migratoria registrada en la ciudad autónoma.

La actividad formaba parte de la convocatoria estival de Acción Social del Ejército de Tierra para 2026. El programa ofrecía 30 plazas para un circuito de ocho días y siete noches por diferentes ciudades marroquíes y había sido aprobado mucho antes de que más de 72.000 personas cruzaran irregularmente hacia Ceuta el 30 de julio.

Defensa ha explicado que se trata de “destinos vacacionales y culturales que se ofertan siempre” y atribuye la coincidencia temporal a una circunstancia imposible de prever cuando se organizó el programa.

Un viaje organizado oficialmente por Defensa desde marzo

La convocatoria fue publicada por el Ejército de Tierra el 12 de marzo de 2026. Marruecos aparecía junto a otros destinos internacionales como Alemania, Grecia, Italia, Francia, Noruega, Austria o Turquía.

El viaje marroquí estaba previsto del 3 al 10 de agosto, con salida desde Madrid, pensión completa y 30 plazas. El precio establecido era de 966,79 euros por persona.

Hay una precisión importante: los participantes debían pagar íntegramente el importe de su plaza mediante una transferencia a la agencia adjudicataria. No se trataba, por tanto, de unas vacaciones gratuitas pagadas individualmente por el Ministerio.

La actividad sí formaba parte de la política oficial de Acción Social del Ejército y su organización estaba cubierta por el Acuerdo Marco de Viajes Internacionales 2026. El lote correspondiente a Marruecos fue adjudicado a Nautalia Viajes por una oferta de 29.181,82 euros.

De Marrakech al desierto y después a 100 kilómetros de Ceuta

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La ministra de Defensa, Margarita Robles.
EFE

El programa elaborado por Defensa detallaba prácticamente cada jornada. El grupo debía volar desde Madrid hasta Marrakech el 3 de agosto y comenzar allí un recorrido que incluía visitas culturales y desplazamientos por diferentes regiones del país.

Después estaban previstas Ouarzazate, el valle del Dades, las gargantas del Todra y Merzouga. El circuito incluía una excursión en vehículos 4×4 por el desierto, un paseo en camello por las dunas y una noche en un campamento.

Posteriormente, los viajeros debían continuar hacia Fez y Meknes antes de desplazarse el 9 de agosto hasta Chefchaouen.

Es precisamente aquí donde la coincidencia adquiere una dimensión especialmente llamativa. El propio folleto del Ejército describe Chefchaouen como una localidad situada “a 100 Km. de Ceuta”.

Al día siguiente, el grupo tenía previsto desplazarse hasta Tánger para volar de regreso a Madrid.

Mientras tanto, el Ejército estaba desplegado en Ceuta

La programación coincidió con una situación completamente excepcional al otro lado de la frontera.

La entrada masiva del 30 de julio obligó a reforzar de manera extraordinaria el dispositivo de seguridad en Ceuta. Las Fuerzas Armadas participaron en tareas de presencia, vigilancia y apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El 3 de agosto, precisamente el día previsto para el comienzo del circuito turístico en Marrakech, militares continuaban colaborando en las operaciones desplegadas tras la crisis fronteriza.

Margarita Robles defendió entonces el papel de las Fuerzas Armadas y posteriormente aseguró durante una visita a Ceuta que su presencia se mantendría “el tiempo que sea necesario”.

La ministra fue tajante después de la crisis: “Ni a Ceuta ni a Melilla se les toca; cualquier agresión a Ceuta y a Melilla es a España en su conjunto”.

La convocatoria permitía cancelar el viaje

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Militar desplegada en Ceuta.
Europa Press

La documentación publicada por Defensa contemplaba expresamente la posibilidad de alterar la programación.

Las condiciones de los viajes internacionales establecían que podían producirse modificaciones e incluso una cancelación por causas sobrevenidas o de fuerza mayor. Existía, por tanto, un mecanismo administrativo que permitía cambiar los planes si surgían circunstancias excepcionales.

Los adjudicatarios habían tenido que abonar previamente su plaza y las condiciones regulaban también qué ocurría si alguien renunciaba. Con más de quince días de antelación no se aplicaban gastos; entre diez y quince días se perdía un 25%; entre cuatro y diez días, un 50%; y con menos de cuatro días de margen podía perderse el 100% del importe.

Por ahora no existe una confirmación pública que permita establecer con certeza si las 30 plazas fueron finalmente ocupadas ni si el circuito llegó a completarse exactamente conforme al itinerario previsto.

Defensa restringió después los permisos en Ceuta

La evolución posterior demuestra hasta qué punto la situación en la ciudad autónoma continuó siendo excepcional durante agosto.

El 10 de agosto, la Comandancia General de Ceuta canceló permisos de militares destinados en la ciudad y pidió el regreso de quienes se encontraban disfrutándolos. La decisión se adoptó ante las convocatorias difundidas en redes sociales para intentar una nueva entrada masiva el 15 de agosto.

Solo quedaron contempladas excepciones debidamente justificadas.

La medida contrastaba inevitablemente con un circuito turístico que había sido programado meses antes desde el propio Ejército. No demuestra que existiera una contradicción deliberada: ambos acontecimientos respondían a calendarios y circunstancias completamente diferentes.

Pero sí dejó una fotografía difícil de anticipar cuando Defensa publicó su convocatoria en marzo: mientras miles de militares y agentes trabajaban para gestionar una crisis extraordinaria en Ceuta, el calendario oficial de Acción Social había situado durante esos mismos días un viaje turístico a Marruecos cuya penúltima parada estaba a solo cien kilómetros de la ciudad.

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