El Ministerio de Defensa trabaja para modernizar paulatinamente las capacidades defensivas y ofensivas de las Fuerzas Armadas españolas. Y parte de esa renovación tiene que ver con los drones, o vehículos aéreos que vuelan sin tripulación.
Si bien, no ha sido hasta hace poco cuando estos dispositivos han pasado a tener un papel crucial en muchas operaciones. De hecho, son ya un apartado crítico en la guerra de Ucrania, y en el conflicto en Oriente Medio.
En el año 2020, una teniente ingeniero del Ejército de Tierra ya elaboró un escrito para el primer número de la Revista El Zapador sobre estos aparatos. Y su estudio sobre sus diferentes aplicaciones ha resultado bastante certero.
María del Carmen Barragán Martínez es teniente del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del mencionado ejército. Además, ha sido jefa de la Oficina Técnica del Batallón de Castrametación (BCAS) II/11, del Regimiento de Especialidades de Ingenieros N.º 11 (REI).
También ha servido en la Unidad de Servicios de Base Militar de Araca, de Vitoria (País Vasco). Fue jefe del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y Medioambiente de la base.
Como curiosidad, durante su destino en ese lugar, ganó un premio en el año 2016, concedido por la Asociación de Mujeres Empresarias de Álava (AMPEA). La distinción se otorga a mujeres destacadas en la provincia de Álava / Araba.
El potencial de los drones al servicio de los ingenieros del Ejército, según la teniente Barragán

Retomando el artículo de la teniente ingeniero, este se centró en el potencial de los drones en cuanto a reconocimientos técnicos y tácticos de los ingenieros militares.
Barragán Martínez ya mencionaba hace 6 años las primeras adquisiciones de Sistemas Aéreos Remotamente Pilotados (RPAS) en los Ejércitos y en la Armada. Pero si atención se la llevó el GEODRONE, un UAV de ala fija y de corto alcance del Centro Geográfico del Ejército de Tierra.
Como ingeniera, la teniente abordó las prácticas de los Ingenieros militares con este aparato. El objetivo era conocer las posibles adaptaciones de drones como este para facilitar las labores de reconocimiento del terreno por parte de los Ingenieros.
De este modo, se podría mejorar considerablemente el estudio previo del terreno sobre el que el Ejército va a actuar (ya sea para maniobras, acondicionamientos, operaciones, etc.).
A través del GEODRONE, el REI N.º 11 pudo obtener datos completos sobre los siguientes elementos: ortoimagen georrefenciada, modelo digital de la superficie y del terreno, fotografías de alta calidad y vídeos del vuelo realizado. El estudio se llevó a cabo sobre el CMT Los Montalvos (Salamanca).
La mayoría de conclusiones obtenidas por el Regimiento y por la teniente Barragán fueron positivas. Entre otras, se pudo obtener una gran cantidad de imágenes de enorme calidad, y realizar un levantamiento topográfico grande en poco tiempo. Incluso con imágenes en tiempo real, desde diferentes ángulos y sobre todo tipo de estructuras.
Por ello, la oficial del Ejército consideró oportuno valorar la incorporación de los drones de reconocimiento técnico y táctico para el Cuerpo de Ingenieros.
Seis años después, su Regimiento ya cuenta con un Huggin X1 V3. Se trata de un “micro-dron” capaz de superar los 20 km/h y los 100 metros de altura, con una cámara dual infrarroja y electroóptica.
Resulta de una gran utilidad para los ingenieros e ingenieras de Tierra, por lo que la teniente Barragán puede estar orgullosa de aquel estudio que sus compañeros y ellas realizaron tiempo atrás. Sirvió para mucho más de lo que podrían imaginar.

