La industria española de Defensa vive un momento que habría parecido impensable hace apenas unos años. Después de décadas de presupuestos contenidos, el nuevo escenario geopolítico ha cambiado por completo las prioridades de los Gobiernos europeos. La guerra en Ucrania, la presión de la OTAN, la necesidad de reforzar capacidades militares y el regreso de la seguridad al centro de la agenda pública han abierto una etapa de fuerte crecimiento para compañías como Navantia, Indra y Amper.
España se ha comprometido a elevar el gasto en Defensa hasta el entorno del 2,1% del PIB, mientras la OTAN mantiene la presión para que los aliados asuman objetivos mucho más ambiciosos a medio plazo. Ese giro presupuestario ha provocado un efecto inmediato en el sector: más contratos, más programas industriales, más inversión tecnológica y una revisión acelerada de los planes estratégicos de las principales empresas españolas.
El resultado es una carrera por crecer. Lo que hace apenas meses parecía un objetivo ambicioso empieza a quedarse corto. Muchas compañías han tenido que actualizar sus previsiones porque la demanda se ha disparado antes de lo esperado.
Indra acelera su plan y prepara una nueva fase

El caso de Indra es uno de los más claros. La compañía presentó en 2024 su plan estratégico Leading the Future, con el que situaba la Defensa en el centro de su crecimiento. Aquel documento ya era ambicioso: preveía alcanzar los 6.000 millones de euros de ingresos en 2026 y llegar a los 10.000 millones en 2030, frente a los 4.343 millones registrados en 2023.
Sin embargo, el nuevo ciclo del sector ha adelantado los tiempos. Indra aspira ahora a facturar 7.000 millones de euros en 2026, por encima de la meta inicial. Por eso trabaja en una actualización de su hoja de ruta, conocida como fase Scale up, cuya presentación se ha retrasado hasta después del verano, previsiblemente en octubre, para poder revisar con más detalle las nuevas metas del grupo.
El cambio no afecta solo al negocio tradicional de Defensa. Hisdesat, la filial espacial vinculada a Indra, también prepara un nuevo plan estratégico, ya que el vigente finaliza en diciembre. Su objetivo será reforzar su papel en Europa en un momento en el que el espacio se ha convertido en un ámbito crítico para la seguridad, las comunicaciones y la autonomía estratégica.
Navantia quiere volver a beneficios tras dos décadas

Navantia también se encuentra en plena redefinición. La compañía pública ultima su nuevo plan estratégico hasta 2029, con una meta especialmente simbólica: regresar al beneficio en 2027, veinte años después. El salto previsto es notable. La empresa presidida por Ricardo Domínguez pasaría de una cifra de negocio de 1.528 millones de euros en 2024 a cerca de 3.300 millones en 2027.
El dato encaja con el crecimiento de su cartera. En 2024, Navantia cerró con más de 8.000 millones de euros en pedidos, de los cuales más del 90% correspondían al ámbito de la Defensa. La compañía atribuyó ese avance a programas como las fragatas F-110, el submarino S-80, las corbetas Avante 2200 para Arabia Saudí y los contratos de mantenimiento con la Armada Española y la US Navy.
La nueva previsión apunta a una cartera récord de 16.000 millones en 2027, el doble que al cierre de 2024. Además, el plan de Navantia contempla una apuesta sostenida por la I+D, con una inversión estimada de unos 100 millones anuales. Si se cumple esa senda, la compañía habrá destinado más de 500 millones a innovación al final del periodo estratégico.
Amper entra en otra dimensión con Teltronic
El tercer nombre clave es Amper, que ha decidido acelerar su transformación con un plan estratégico hasta 2028 y con una operación corporativa de gran calado: la compra de Teltronic por hasta 225 millones de euros. Esta adquisición refuerza su posición en comunicaciones críticas, Defensa y seguridad, tres áreas cada vez más relevantes para los nuevos programas militares.
En su primer Capital Markets Day, celebrado el 29 de abril, Amper presentó una actualización de su plan 2026-2028. La compañía se fija como objetivo superar los 800 millones de euros en ventas y alcanzar más de 130 millones de EBITDA en 2028. También prevé una cartera de pedidos superior a 1.300 millones y más de 150 millones en inversiones acumuladas durante el periodo.
El salto es importante porque Amper no quiere limitarse a ser un proveedor especializado. Su objetivo es consolidarse como una compañía española de tamaño medio con peso en tecnologías de uso dual, especialmente en comunicaciones, energía, seguridad nacional y Defensa.

