La artillería antiaérea española se prepara para uno de sus mayores retos actuales: la proliferación de drones en los conflictos modernos. Del 19 al 23 de octubre, el ejercicio ATLAS 26 reúne en Medano del Oro, Huelva, a unidades del Mando de Artillería Antiaérea para poner a prueba sus capacidades de respuesta frente a diferentes amenazas aéreas, con especial atención a los sistemas no tripulados. La experiencia acumulada en conflictos recientes como el de Ucrania ha demostrado que los drones de bajo coste pueden ser tan letales como los misiles más sofisticados, y el Ejército de Tierra trabaja para estar a la altura de ese desafío.
La cabo Patricia García Muriño, destinada en la Unidad de Blancos Aéreos del Cuartel General del Mando de Artillería Antiaérea, es una de las militares que participa en el ejercicio. Su unidad, encargada de simular las amenazas aéreas contra las que se adiestran los artilleros, juega un papel fundamental en la preparación de las tropas. “Este octubre participo en el ejercicio ALA 26, donde cada paso que damos traza el mapa de la Unidad de Blancos Aéreos”, afirmó la cabo, cuya especialidad resulta esencial para que el adiestramiento de las unidades antiaéreas sea lo más realista posible.

El reto de los nuevos cielos
El Mando de Artillería Antiaérea, creado en 1988 y compuesto por un cuartel general, tres regimientos y una unidad de transmisiones, tiene como misión principal proteger el espacio aéreo español y, desde 2015, el de distintos países aliados de la OTAN. Sus sistemas de armas incluyen misiles Patriot, NASAMS, Aspide y Hawk, así como cañones de 35 milímetros, y cubren desde misiles balísticos y aeronaves convencionales hasta misiles crucero.
Sin embargo, el panorama operativo ha cambiado radicalmente en los últimos años. A las amenazas tradicionales, de alto coste y gran sofisticación tecnológica, se suman ahora los mini-drones, los globos y las municiones merodeadoras: sistemas efímeros, de bajo coste y ciclo corto que han demostrado su capacidad letal en los conflictos más recientes. Ejercicios como el ATLAS 26 responden precisamente a esa necesidad de adaptar el adiestramiento a un escenario en constante evolución, donde la rapidez de respuesta y la capacidad de identificar y neutralizar amenazas de pequeño tamaño se han convertido en prioridades estratégicas.
#Buenasnoches. 🎯 ¡La preparación es fundamental para el adiestramiento de nuestras unidades antiaéreas!
La cabo Murillo, destinada en la Unidad de Blancos Aéreos del Cuartel General del Mando de Artillería Antiaérea del #EjércitodeTierra, nos muestra cómo preparan sus medios… pic.twitter.com/WodBSm7F07— Ejército de Tierra 🇪🇸 (@EjercitoTierra) October 16, 2026
Una unidad con historia y proyección internacional
El Mando de Artillería Antiaérea cuenta con una dilatada trayectoria en misiones internacionales. Ha participado en operaciones en Bosnia Herzegovina, Kosovo y Afganistán, y desde enero de 2015 mantiene desplegada una unidad de misiles Patriot en Turquía en el marco de la OTAN, la primera misión específica en el exterior de la artillería antiaérea española y que permanece actualmente en curso.
La Unidad de Blancos Aéreos, en la que está destinada la cabo García Muriño, dispone de aviones blancos radiodirigidos ALBA y SCRAB, y es pieza clave en el adiestramiento de los artilleros. Su labor consiste en simular las amenazas que las unidades deben interceptar, lo que convierte cada ejercicio en un banco de pruebas de la máxima exigencia. Sin esa simulación, el adiestramiento perdería buena parte de su valor operativo.
Con mujeres como la cabo García Muriño en especialidades técnicas y operativas de primer nivel, el Mando de Artillería Antiaérea refleja una realidad cada vez más consolidada en las Fuerzas Armadas españolas: la plena integración femenina en todos los ámbitos del combate, incluidos los más exigentes y tecnológicamente avanzados.

